/ domingo 26 de septiembre de 2021

Donde hay un sueño hay un camino

No siempre hacer lo correcto es la mejor decisión, aunque ciertamente es de admirar la toma de decisiones hacia donde consideramos más certero… Me refiero a uno de los primeros anuncios del presidente Joe Biden a su arribo a la Casa Blanca, respecto al fin de las “infames” políticas de su antecesor, Donald Trump en contra de los inmigrantes.

Ciertamente, la política de Trump no fue abolida del todo dadas las múltiples resistencias implementadas tanto por las administraciones locales y federales, como en el Congreso norteamericano; sin embargo, el solo anunciarlo sin duda fue una “buena señal” para los miles de latinos que a lo largo de su historia habían anhelado el intento de llegar a concretar su sueño en Estados Unidos.

Irremediablemente, a estas alturas, Joe Biden literalmente no sabe qué hacer, ante la cantidad de migrantes aglutinados en la frontera, sin ninguna medida sanitaria, soportando las inclemencias del tiempo, de la “border patrol”, y ante el vapuleo de sus rivales que evidentemente han aprovechado la situación para desacreditar al mandatario.

Ante la crisis migratoria, han sido miles los deportados a su país de origen, principalmente Haití, lo que ha dado lugar a conocer declaraciones como las de Ronny, un desesperado joven haitiano que dice: “Si me llevan a Haití, mejor que me maten, ¿para qué me van a llevar si no tengo nada para comer?”

Hoy, particularmente la frontera de Ciudad Acuña, en Coahuila, con Del Río, Texas, se ve invadida por miles de migrantes; no obstante, al paso de los días la situación se ha extendido en todos los estados mexicanos fronterizos: La imagen de los centroamericanos improvisando campamentos, es cada vez más común, al punto que el episodio se ha salido de control, observándose escenas como la de policías norteamericanos montados a caballo y con látigo en mano capturan a los emigrantes, en un acto de extrema barbarie.

Es evidente que nadie se atreve a dejar su hogar, a los suyos, sus orígenes, a sabiendas de que habrá de pasar innumerables penurias solo por gusto, lo hacen verdaderamente por desesperación ante la pobreza, la falta de oportunidades y la injusticia social, es ahí en donde se origina el problema y son esas las causas que habría que atender…

Sabemos que, dada su colindancia con los Estados Unidos, México tiene una de las fronteras más comprometidas del mundo, siendo el problema migratorio uno de los principales temas en la agenda de ambos países a través de la historia, asunto delicado y difícil de manejar, dado que más allá de los dichos, cualquier decisión implica consecuencias para alguno de los dos: no es posible dar libre tránsito de un país a otro, ni tampoco es loable omitir los derechos humanos…

Conscientes de la complejidad de este asunto, los gobiernos de México y EU una vez más buscan un camino más eficaz: México plantea una nueva directriz, haciendo un llamado al presidente Joe Biden para reiterar la invitación a que ambos países provean recursos en Centroamérica para la generación de empleos y promover prosperidad de manera que los lugareños no piensen en abandonar su país. Una buena propuesta humanitaria, pero objetivamente, poco factible considerando la realidad.

Así las cosas y en virtud de la crisis que hoy se ve, aun en contra de su voluntad dada su postura como un ser solidario y compasivo con los más necesitados, el prejidente Andrés López se ha visto obligado dar la impresión de que el gobierno está dispuesto a impedir, de la forma que sea, la llegada de tantas personas al vecino país.

Hacer lo correcto decíamos, es admirable, aunque muchas veces esto pueda generar nefastas consecuencias…

gamogui@hotmail.com

No siempre hacer lo correcto es la mejor decisión, aunque ciertamente es de admirar la toma de decisiones hacia donde consideramos más certero… Me refiero a uno de los primeros anuncios del presidente Joe Biden a su arribo a la Casa Blanca, respecto al fin de las “infames” políticas de su antecesor, Donald Trump en contra de los inmigrantes.

Ciertamente, la política de Trump no fue abolida del todo dadas las múltiples resistencias implementadas tanto por las administraciones locales y federales, como en el Congreso norteamericano; sin embargo, el solo anunciarlo sin duda fue una “buena señal” para los miles de latinos que a lo largo de su historia habían anhelado el intento de llegar a concretar su sueño en Estados Unidos.

Irremediablemente, a estas alturas, Joe Biden literalmente no sabe qué hacer, ante la cantidad de migrantes aglutinados en la frontera, sin ninguna medida sanitaria, soportando las inclemencias del tiempo, de la “border patrol”, y ante el vapuleo de sus rivales que evidentemente han aprovechado la situación para desacreditar al mandatario.

Ante la crisis migratoria, han sido miles los deportados a su país de origen, principalmente Haití, lo que ha dado lugar a conocer declaraciones como las de Ronny, un desesperado joven haitiano que dice: “Si me llevan a Haití, mejor que me maten, ¿para qué me van a llevar si no tengo nada para comer?”

Hoy, particularmente la frontera de Ciudad Acuña, en Coahuila, con Del Río, Texas, se ve invadida por miles de migrantes; no obstante, al paso de los días la situación se ha extendido en todos los estados mexicanos fronterizos: La imagen de los centroamericanos improvisando campamentos, es cada vez más común, al punto que el episodio se ha salido de control, observándose escenas como la de policías norteamericanos montados a caballo y con látigo en mano capturan a los emigrantes, en un acto de extrema barbarie.

Es evidente que nadie se atreve a dejar su hogar, a los suyos, sus orígenes, a sabiendas de que habrá de pasar innumerables penurias solo por gusto, lo hacen verdaderamente por desesperación ante la pobreza, la falta de oportunidades y la injusticia social, es ahí en donde se origina el problema y son esas las causas que habría que atender…

Sabemos que, dada su colindancia con los Estados Unidos, México tiene una de las fronteras más comprometidas del mundo, siendo el problema migratorio uno de los principales temas en la agenda de ambos países a través de la historia, asunto delicado y difícil de manejar, dado que más allá de los dichos, cualquier decisión implica consecuencias para alguno de los dos: no es posible dar libre tránsito de un país a otro, ni tampoco es loable omitir los derechos humanos…

Conscientes de la complejidad de este asunto, los gobiernos de México y EU una vez más buscan un camino más eficaz: México plantea una nueva directriz, haciendo un llamado al presidente Joe Biden para reiterar la invitación a que ambos países provean recursos en Centroamérica para la generación de empleos y promover prosperidad de manera que los lugareños no piensen en abandonar su país. Una buena propuesta humanitaria, pero objetivamente, poco factible considerando la realidad.

Así las cosas y en virtud de la crisis que hoy se ve, aun en contra de su voluntad dada su postura como un ser solidario y compasivo con los más necesitados, el prejidente Andrés López se ha visto obligado dar la impresión de que el gobierno está dispuesto a impedir, de la forma que sea, la llegada de tantas personas al vecino país.

Hacer lo correcto decíamos, es admirable, aunque muchas veces esto pueda generar nefastas consecuencias…

gamogui@hotmail.com