/ domingo 23 de mayo de 2021

Ecos lejanos

“EL OBJETO DE LA EDUCACIÓN ES FORMAR SERES APTOS PARA GOBERNARSE A SÍ MISMOS…

Gabriela Mora Guillén.

Y NO PARA SER GOBERNADOS POR LOS DEMÁS”. Herbert Spencer.

Tras las innumerables pérdidas derivadas de la pandemia y que aun no han sido superada, vayamos a uno de los sectores que mayores estragos ha sufrido -quizá el más afectado-, la educación.

Incluso en los estados más afectados por el COVID-19 -como lo es la CDMX-, se han reabierto restaurantes, tiendas departamentales, centros comerciales y gimnasios; sin embargo, quienes determinan los lineamientos a seguir en materia sanitaria habían decretado el cierre de las escuelas hasta que el semáforo epidemiológico se encontrara en verde; ha sido hasta esta semana, derivado de la vacunación a maestros, que se modificó la posición gubernamental para que niños y jóvenes regresen a las aulas antes de que concluya el ciclo escolar 2020-2021, tras más de un año de permanecer cerradas.

Ante el anuncio de las autoridades y la proximidad de las fechas, autoridades escolares de diversos planteles a nivel nacional reportan el deterioro sufrido en muchos planteles que han sido saqueados y vandalizados en mobiliario, equipo e instalaciones, lo cual hace imposible el regreso de los infantes en la situación que en ellos prevalece.

Por su parte, ´para las escuelas particulares la situación es verdaderamente insostenible y, aunque durante el paso de los meses han desarrollado estrategias para atender a sus estudiantes y asegurar su supervivencia económica, tanto mentores como educandos ansían retornar a las escuelas aunque sea en forma híbrida -a distancia y presencial conforme a las reglas escolares-; se trata de la necesidad de sociabilizar nuevamente, con las condiciones y limitaciones que autoridades oficiales, escolares y padres de familia determinen.

Lo cierto es que lo ocurrido en México para este sector es una tragedia y el gobierno debe actuar en consecuencia: se trata de cerca de 25 millones de estudiantes que llevan un año encerrados, millones de madres y padres que deben intentar ser profesores, además de responder a sus propias actividades dentro y fuera de casa, y desesperados maestros que pretenden enseñar, en su caso, a través de una pantalla.

Sabemos, por propia voz de dueños de escuelas privadas, que a través del tiempo y cada vez más, han continuado ofreciendo clases presenciales, para poder sobrevivir como negocio y atender las necesidades de aprendizaje de las y los alumnos: en su mayoría, al tiempo que ofrecen educación a distancia mediante plataformas cada día más especializadas y personalizadas, han reducido el costo de las colegiaturas y, de manera clandestina, enviado maestros y maestras que aceptaron ir a distintas casas a dar clases en “burbujas” de máximo 10 estudiantes.

Conocemos también casos en que han sido los propios padres y madres de familia los que han creado sus propios grupos “burbuja”. La condición con la escuela, a cambio de seguir pagando colegiaturas, es que los infantes continúen inscritos ante la SEP como si estuvieran tomando sus clases vía internet. Se trata, por supuesto, de ambientes privilegiados…

Retomando a las escuelas públicas, la realidad es diametralmente distinta. En voz de una asesora técnica de la SEP a cargo de 13 escuelas con cerca de 3,500 alumnos, solo 30% cuenta con conexión a internet —en el país poco más del 75% de población urbana y poco menos del 50% en zonas rurales tiene acceso— y casi ninguno tiene computadora, Tablet o cualquier otro dispositivo.

Muchos estudiantes han abandonado sus estudios -según datos de la propia SEP en agosto del 2020, 2.5 millones de estudiantes habían desertado—; no obstante, quienes han continuado, lo hacen mediante los teléfonos celulares de sus papas, muchos de ellos se conectan una vez por semana y reciben tareas por mensajes de WhatsApp o Facebook.

Respecto a “Aprende en Casa”, el anunciado programa de la SEP para que las y los alumnos tomen clases por televisión, es muy poco visto -no obstante, las cifras oficiales dicen que 90% ha “adquirió nuevos aprendizajes con la estrategia”-; los propios maestros de la Secretaría de Educación señalan que, aunque tiene cobertura, pero no es funcional, no cumple con el temario y los programas transcurren muy rápido, por lo cual los niños necesitan el apoyo de algún familiar.

Lo cierto es que muchos otros países en el mundo han entendido -México no-, que las escuelas han demostrado no ser el foco de contagio más preocupante si se implementan medidas sanitarias adecuadas. El regreso ha sido paulatino y, por el bien de todos, en nuestro México es ¡URGENTE!

gamogui@hotmail.com


“EL OBJETO DE LA EDUCACIÓN ES FORMAR SERES APTOS PARA GOBERNARSE A SÍ MISMOS…

Gabriela Mora Guillén.

Y NO PARA SER GOBERNADOS POR LOS DEMÁS”. Herbert Spencer.

Tras las innumerables pérdidas derivadas de la pandemia y que aun no han sido superada, vayamos a uno de los sectores que mayores estragos ha sufrido -quizá el más afectado-, la educación.

Incluso en los estados más afectados por el COVID-19 -como lo es la CDMX-, se han reabierto restaurantes, tiendas departamentales, centros comerciales y gimnasios; sin embargo, quienes determinan los lineamientos a seguir en materia sanitaria habían decretado el cierre de las escuelas hasta que el semáforo epidemiológico se encontrara en verde; ha sido hasta esta semana, derivado de la vacunación a maestros, que se modificó la posición gubernamental para que niños y jóvenes regresen a las aulas antes de que concluya el ciclo escolar 2020-2021, tras más de un año de permanecer cerradas.

Ante el anuncio de las autoridades y la proximidad de las fechas, autoridades escolares de diversos planteles a nivel nacional reportan el deterioro sufrido en muchos planteles que han sido saqueados y vandalizados en mobiliario, equipo e instalaciones, lo cual hace imposible el regreso de los infantes en la situación que en ellos prevalece.

Por su parte, ´para las escuelas particulares la situación es verdaderamente insostenible y, aunque durante el paso de los meses han desarrollado estrategias para atender a sus estudiantes y asegurar su supervivencia económica, tanto mentores como educandos ansían retornar a las escuelas aunque sea en forma híbrida -a distancia y presencial conforme a las reglas escolares-; se trata de la necesidad de sociabilizar nuevamente, con las condiciones y limitaciones que autoridades oficiales, escolares y padres de familia determinen.

Lo cierto es que lo ocurrido en México para este sector es una tragedia y el gobierno debe actuar en consecuencia: se trata de cerca de 25 millones de estudiantes que llevan un año encerrados, millones de madres y padres que deben intentar ser profesores, además de responder a sus propias actividades dentro y fuera de casa, y desesperados maestros que pretenden enseñar, en su caso, a través de una pantalla.

Sabemos, por propia voz de dueños de escuelas privadas, que a través del tiempo y cada vez más, han continuado ofreciendo clases presenciales, para poder sobrevivir como negocio y atender las necesidades de aprendizaje de las y los alumnos: en su mayoría, al tiempo que ofrecen educación a distancia mediante plataformas cada día más especializadas y personalizadas, han reducido el costo de las colegiaturas y, de manera clandestina, enviado maestros y maestras que aceptaron ir a distintas casas a dar clases en “burbujas” de máximo 10 estudiantes.

Conocemos también casos en que han sido los propios padres y madres de familia los que han creado sus propios grupos “burbuja”. La condición con la escuela, a cambio de seguir pagando colegiaturas, es que los infantes continúen inscritos ante la SEP como si estuvieran tomando sus clases vía internet. Se trata, por supuesto, de ambientes privilegiados…

Retomando a las escuelas públicas, la realidad es diametralmente distinta. En voz de una asesora técnica de la SEP a cargo de 13 escuelas con cerca de 3,500 alumnos, solo 30% cuenta con conexión a internet —en el país poco más del 75% de población urbana y poco menos del 50% en zonas rurales tiene acceso— y casi ninguno tiene computadora, Tablet o cualquier otro dispositivo.

Muchos estudiantes han abandonado sus estudios -según datos de la propia SEP en agosto del 2020, 2.5 millones de estudiantes habían desertado—; no obstante, quienes han continuado, lo hacen mediante los teléfonos celulares de sus papas, muchos de ellos se conectan una vez por semana y reciben tareas por mensajes de WhatsApp o Facebook.

Respecto a “Aprende en Casa”, el anunciado programa de la SEP para que las y los alumnos tomen clases por televisión, es muy poco visto -no obstante, las cifras oficiales dicen que 90% ha “adquirió nuevos aprendizajes con la estrategia”-; los propios maestros de la Secretaría de Educación señalan que, aunque tiene cobertura, pero no es funcional, no cumple con el temario y los programas transcurren muy rápido, por lo cual los niños necesitan el apoyo de algún familiar.

Lo cierto es que muchos otros países en el mundo han entendido -México no-, que las escuelas han demostrado no ser el foco de contagio más preocupante si se implementan medidas sanitarias adecuadas. El regreso ha sido paulatino y, por el bien de todos, en nuestro México es ¡URGENTE!

gamogui@hotmail.com