/ domingo 8 de octubre de 2023

El que se crea libre de culpa…

Y por supuesto, todos se empezaron a descalabrar feamente con acusaciones de plagio en la elaboración de sus trabajos de tesis para obtener un título profesional o un grado académico, aunque entonces, estaban muy lejos de imaginar siquiera que ese pecadillo juvenil les pegara tanto en su orgullo de exitosos profesionales como en sus aspiraciones, hoy en plena contienda por la cúspide del poder político.

Quien tenga edad para ello, podrá recordar el bochornoso caso de Fausto Alzati, ventilado en los años noventa del siglo pasado, un exsecretario de Educación Pública y miembro del Partido Revolucionario Institucional, que fue destituido y repudiado por haber mentido en su situación académica al reputarse como doctor en economía sin todavía serlo hecho que, desde luego, terminó con su vida profesional y mucho más.

En nuestro tiempo, la eficacia de ese tipo de acusaciones ha cambiado, como lo demuestra el estado en que se encuentra el procedimiento al que ha sido sometida la situación académica de la ministra Yasmín Esquivel que, si bien se vio frenada en sus aspiraciones para presidir la Suprema Corte de Justicia de la Nación, conserva la calidad de ministra activa y mantiene en suspenso la resolución de la UNAM sobre su situación académica, gozando del respaldo irrestricto del poder presidencial y utilizando cualquier cantidad de recursos legales y otros no tanto, para contrarrestar la supuesta evidencia del plagio.

Ahora continúan las acusaciones y pesan sobre los trabajos para obtener los respectivos títulos profesionales de las dos virtuales aspirantes a la presidencia de la República, con mayor posibilidad. Por un lado, Xochitl Gálvez, que, en su trabajo de titulación, presentado bajo la modalidad de “Experiencia Profesional”, es acusada de haber tomado sin citar fragmentos de otras obras de investigación y de documentos oficiales del gobierno. Ante tal denuncia, por instrucciones del rector de la UNAM, miembros del Comité de Ética y del Consejo Técnico de la Facultad de Ingeniería realizarán un análisis del trabajo, para determinar si las omisiones observadas son suficientes para anular el título de ingeniera en computación otorgado a la representante del Frente Amplio por México.

Por su parte, la coordinadora Nacional de Defensa de la 4T, no se salvó de la quemada, revelada al igual que en el caso de la ministra por el prestigiado investigador de la UNAM Guillermo Sheridan, quien aseveró que para obtener su título de licenciatura la exjefa de gobierno de la Ciudad de México también reprodujo como suyos párrafos de un libro escrito en inglés sobre el tema objeto de su trabajo, sin dar el crédito correspondiente a su autor, acusación que casi en forma instantánea fue respondida por la aludida con el argumento de que su acusador no es físico, lo que nos lleva a reflexionar si es necesario tener esa profesión para apreciar que estamos o no ante la copia de un texto escrito.

Es evidente que ambas están compitiendo por sentarse en la silla presidencial no gracias a los trabajos recepcionales realizados en su juventud, sino por la actividad política desplegada principalmente en su madurez y si bien es reprochable apropiarse de ideas que no son de su autoría, mucho tiene que ver con el sistema educativo que venimos arrastrando, pues,


“Por la ignorancia nos equivocamos y por las equivocaciones aprendemos.”

Proverbio romano.

napoleonef@hotmail.com

Y por supuesto, todos se empezaron a descalabrar feamente con acusaciones de plagio en la elaboración de sus trabajos de tesis para obtener un título profesional o un grado académico, aunque entonces, estaban muy lejos de imaginar siquiera que ese pecadillo juvenil les pegara tanto en su orgullo de exitosos profesionales como en sus aspiraciones, hoy en plena contienda por la cúspide del poder político.

Quien tenga edad para ello, podrá recordar el bochornoso caso de Fausto Alzati, ventilado en los años noventa del siglo pasado, un exsecretario de Educación Pública y miembro del Partido Revolucionario Institucional, que fue destituido y repudiado por haber mentido en su situación académica al reputarse como doctor en economía sin todavía serlo hecho que, desde luego, terminó con su vida profesional y mucho más.

En nuestro tiempo, la eficacia de ese tipo de acusaciones ha cambiado, como lo demuestra el estado en que se encuentra el procedimiento al que ha sido sometida la situación académica de la ministra Yasmín Esquivel que, si bien se vio frenada en sus aspiraciones para presidir la Suprema Corte de Justicia de la Nación, conserva la calidad de ministra activa y mantiene en suspenso la resolución de la UNAM sobre su situación académica, gozando del respaldo irrestricto del poder presidencial y utilizando cualquier cantidad de recursos legales y otros no tanto, para contrarrestar la supuesta evidencia del plagio.

Ahora continúan las acusaciones y pesan sobre los trabajos para obtener los respectivos títulos profesionales de las dos virtuales aspirantes a la presidencia de la República, con mayor posibilidad. Por un lado, Xochitl Gálvez, que, en su trabajo de titulación, presentado bajo la modalidad de “Experiencia Profesional”, es acusada de haber tomado sin citar fragmentos de otras obras de investigación y de documentos oficiales del gobierno. Ante tal denuncia, por instrucciones del rector de la UNAM, miembros del Comité de Ética y del Consejo Técnico de la Facultad de Ingeniería realizarán un análisis del trabajo, para determinar si las omisiones observadas son suficientes para anular el título de ingeniera en computación otorgado a la representante del Frente Amplio por México.

Por su parte, la coordinadora Nacional de Defensa de la 4T, no se salvó de la quemada, revelada al igual que en el caso de la ministra por el prestigiado investigador de la UNAM Guillermo Sheridan, quien aseveró que para obtener su título de licenciatura la exjefa de gobierno de la Ciudad de México también reprodujo como suyos párrafos de un libro escrito en inglés sobre el tema objeto de su trabajo, sin dar el crédito correspondiente a su autor, acusación que casi en forma instantánea fue respondida por la aludida con el argumento de que su acusador no es físico, lo que nos lleva a reflexionar si es necesario tener esa profesión para apreciar que estamos o no ante la copia de un texto escrito.

Es evidente que ambas están compitiendo por sentarse en la silla presidencial no gracias a los trabajos recepcionales realizados en su juventud, sino por la actividad política desplegada principalmente en su madurez y si bien es reprochable apropiarse de ideas que no son de su autoría, mucho tiene que ver con el sistema educativo que venimos arrastrando, pues,


“Por la ignorancia nos equivocamos y por las equivocaciones aprendemos.”

Proverbio romano.

napoleonef@hotmail.com