/ domingo 2 de agosto de 2020

Errores

“Ser honesto es la forma más rápida de asegurar que un error se convierta en fracaso”. James Altucher.

Parece que no hemos aprendido de los errores pasados; por experiencia sabemos que Legislar al vapor en cualquier aspecto da entrada a vicios y malos manejos, ahora que si hablamos de un tema tan importante como lo es la materia de compras y adquisiciones –en el ámbito nacional y/o internacional-, implica una puerta abierta a la corrupción, además de violar tratados y acuerdos internacionales sobre adquisiciones, es por ello la advertencia de Instituciones patronales como la Confederación Patronal de la República Mexicana -COPARMEX-, y la Cámara Nacional de la Industria de Transformación -CANACINTRA-.

Pese a los argumentos sustentados tanto de líderes empresariales como de un amplio sector de la sociedad respecto a los innecesarios cambios a la legislación dado que no se requería cambiar el artículo primero de la ley dado que el gobierno estaba habilitado para adquirir insumos en una situación de emergencia, de acuerdo a las atribuciones conferidas en el artículo 41 de las misma esta ley, tal y como se habían venido aplicando, el pasado miércoles el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la reforma para modificar la Ley de Adquisiciones, Arrendamiento y Servicios del Sector Público

Sabemos que aun en el ámbito internacional, se trata de promover la sana competencia para las contrataciones públicas y es a través de licitaciones –las cuales auguraban un trato justo y equitativo para todos los concursantes para ser proveedores del gobierno-, como mejor se procura dicha condición; con la elección de los legisladores, nos queda claro que, muy lejos de fomentar la honestidad y transparencia de la que tanto alarde ha hecho el promotor de esta 4° Transformación, Andrés López, la intención de la reforma es que únicamente con cumplir el requisito de una investigación de mercado a la empresa que se pretenda contratar, será suficiente lo cual evidentemente podrá acarrear conflictos de interés…

Obvio, lo que claramente se pretende con la modificación el artículo uno de la ley de Adquisiciones es que el gobierno estén posibilidades de realizar la compra de medicamentos en el extranjero sin licitaciones y por adjudicación directa sin la atadura de lo que antes era excepción, ”sólo en caso fortuito o de fuerza mayor”, ya no importa pues si se trata o no de una emergencia.

México se ha “distinguido” por realizar contrataciones opacas en todas las materias –el caso más reciente lo estamos viendo con Emilio Lozoya-, qué mejor oportunidad en estos tiempos de pandemia, que en materia de salud. Sin embargo, sería conveniente considerar los 10 principios rectores para cualquier discusión de proyecto de ley o reforma en esta materia, la COPARMEX, ahora solo ya con la intención de que sirvan de filtro para analizar cualquier propuesta; son muy sencillos, pero –independientemente de si se han considerado antes o no-, este gobierno tan claro y solidario debería tomarlos en cuenta: Transparencia, Competencia, No Discriminación, Eficiencia y Economía, Objetividad, Trazabilidad, Aplicación de la Ley, Responsabilidad, Capacidad y Profesionalismo…

A decir de la Confederación Patronal, el “apresurado intento por legislar la aludida reforma la Ley va en contra de todos –especialmente del sector empresarial uno de los principales motores de la economía-, y dichos principios provienen de las mejores prácticas internacionales dado que las contrataciones públicas en un país democrático “son una gran palanca de desarrollo”.

El caso es que con 290 votos a favor, 71 en contra y ninguna abstención, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la reforma para modificar la Ley de Adquisiciones, Arrendamiento y Servicios del Sector Público que permitirá al gobierno comprar medicamentos e insumos de salud en el extranjero. Con ello, el Artículo 1° de la ley permite al gobierno la compra de medicamentos, ante la propia definición gubernamental respecto a la conveniencia de licitar o no, en términos de precio y calidad, posibilitándolo -en su caso-, a “contratar con organismos intergubernamentales internacionales a través de los mecanismos de colaboración previamente establecidos con éstos”.

Con lo anterior, es previsible que lo que busca el gobierno federal es acabar con las farmacéuticas mexicanas: desde Palacio Nacional se impulsan leyes para la compra de medicamentos en el extranjero vía adjudicación directa, y así “romper el monopolio”... A decir del coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, “le vendían caro al gobierno mexicano, y medicinas malas o echadas a perder”... Lo cierto es que los laboratorios mexicanos siempre han sido de calidad, prestigiosos y atentos a su negocio: cuidar la vida de los mexicanos.

En último caso, se dice que los farmacéuticos locales se hacían ricos a costa de vender al gobierno caro y malo... De acuerdo, compraremos a los extranjeros, con la condición de que sean empresas sin fines de lucro…

gamogui@hotmail.com


“Ser honesto es la forma más rápida de asegurar que un error se convierta en fracaso”. James Altucher.

Parece que no hemos aprendido de los errores pasados; por experiencia sabemos que Legislar al vapor en cualquier aspecto da entrada a vicios y malos manejos, ahora que si hablamos de un tema tan importante como lo es la materia de compras y adquisiciones –en el ámbito nacional y/o internacional-, implica una puerta abierta a la corrupción, además de violar tratados y acuerdos internacionales sobre adquisiciones, es por ello la advertencia de Instituciones patronales como la Confederación Patronal de la República Mexicana -COPARMEX-, y la Cámara Nacional de la Industria de Transformación -CANACINTRA-.

Pese a los argumentos sustentados tanto de líderes empresariales como de un amplio sector de la sociedad respecto a los innecesarios cambios a la legislación dado que no se requería cambiar el artículo primero de la ley dado que el gobierno estaba habilitado para adquirir insumos en una situación de emergencia, de acuerdo a las atribuciones conferidas en el artículo 41 de las misma esta ley, tal y como se habían venido aplicando, el pasado miércoles el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la reforma para modificar la Ley de Adquisiciones, Arrendamiento y Servicios del Sector Público

Sabemos que aun en el ámbito internacional, se trata de promover la sana competencia para las contrataciones públicas y es a través de licitaciones –las cuales auguraban un trato justo y equitativo para todos los concursantes para ser proveedores del gobierno-, como mejor se procura dicha condición; con la elección de los legisladores, nos queda claro que, muy lejos de fomentar la honestidad y transparencia de la que tanto alarde ha hecho el promotor de esta 4° Transformación, Andrés López, la intención de la reforma es que únicamente con cumplir el requisito de una investigación de mercado a la empresa que se pretenda contratar, será suficiente lo cual evidentemente podrá acarrear conflictos de interés…

Obvio, lo que claramente se pretende con la modificación el artículo uno de la ley de Adquisiciones es que el gobierno estén posibilidades de realizar la compra de medicamentos en el extranjero sin licitaciones y por adjudicación directa sin la atadura de lo que antes era excepción, ”sólo en caso fortuito o de fuerza mayor”, ya no importa pues si se trata o no de una emergencia.

México se ha “distinguido” por realizar contrataciones opacas en todas las materias –el caso más reciente lo estamos viendo con Emilio Lozoya-, qué mejor oportunidad en estos tiempos de pandemia, que en materia de salud. Sin embargo, sería conveniente considerar los 10 principios rectores para cualquier discusión de proyecto de ley o reforma en esta materia, la COPARMEX, ahora solo ya con la intención de que sirvan de filtro para analizar cualquier propuesta; son muy sencillos, pero –independientemente de si se han considerado antes o no-, este gobierno tan claro y solidario debería tomarlos en cuenta: Transparencia, Competencia, No Discriminación, Eficiencia y Economía, Objetividad, Trazabilidad, Aplicación de la Ley, Responsabilidad, Capacidad y Profesionalismo…

A decir de la Confederación Patronal, el “apresurado intento por legislar la aludida reforma la Ley va en contra de todos –especialmente del sector empresarial uno de los principales motores de la economía-, y dichos principios provienen de las mejores prácticas internacionales dado que las contrataciones públicas en un país democrático “son una gran palanca de desarrollo”.

El caso es que con 290 votos a favor, 71 en contra y ninguna abstención, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la reforma para modificar la Ley de Adquisiciones, Arrendamiento y Servicios del Sector Público que permitirá al gobierno comprar medicamentos e insumos de salud en el extranjero. Con ello, el Artículo 1° de la ley permite al gobierno la compra de medicamentos, ante la propia definición gubernamental respecto a la conveniencia de licitar o no, en términos de precio y calidad, posibilitándolo -en su caso-, a “contratar con organismos intergubernamentales internacionales a través de los mecanismos de colaboración previamente establecidos con éstos”.

Con lo anterior, es previsible que lo que busca el gobierno federal es acabar con las farmacéuticas mexicanas: desde Palacio Nacional se impulsan leyes para la compra de medicamentos en el extranjero vía adjudicación directa, y así “romper el monopolio”... A decir del coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, “le vendían caro al gobierno mexicano, y medicinas malas o echadas a perder”... Lo cierto es que los laboratorios mexicanos siempre han sido de calidad, prestigiosos y atentos a su negocio: cuidar la vida de los mexicanos.

En último caso, se dice que los farmacéuticos locales se hacían ricos a costa de vender al gobierno caro y malo... De acuerdo, compraremos a los extranjeros, con la condición de que sean empresas sin fines de lucro…

gamogui@hotmail.com


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