/ lunes 11 de marzo de 2024

Poder Nacional / Las Fuerzas Armadas en la Defensa Exterior

El principal recurso con los que cuentan las Fuerzas Armadas en general, sea en México y en otras democracias, es el respaldo y reconocimiento de la sociedad. Es una de las principales características que les permiten desempeñas su amplia y compleja agenda contemporánea. De tal forma, que en el desempeño de sus responsabilidades para poder garantizar el desarrollo nacional, la aceptación/ reconocimiento, se convierte en la legitimidad del gobierno en turno y del Estado en su conjunto.

Ahora bien. Desde la perspectiva histórica, la existencia del Estado moderno, es decir, a partir de la consolidación de la democracia liberal, se sostiene bajo tres componentes indisolubles e inseparables: territorio, población y soberanía. En ese sentido y para garantizar el primero de esos elementos, es decir, el territorio, es que se hace necesario contar con el recurso armado suficiente para poder enfrentar los naturales y cíclicos conflictos entre Estados cuyo origen indiscutibles es la expansión territorial a costa de él o los Estados vecinos. Contar con una Fuerzas Armadas con capacidades disuasivas, también es un claro mensaje al entorno físico del territorio, que la población y la soberanía se encuentran cubiertas como una prioridad básica de dichas Fuerzas Armadas.

Al igual que otros esenciales conceptos, como libertad, independencia, Seguridad Nacional, Seguridad Interior, el de Defensa Exterior, se encuentra mencionado en el texto constitucional vigente, en el Artículo 89, fracción VI, dentro de las responsabilidades del Presidente de la República. Para actuar en consecuencia y como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, cuenta con el Ejército Mexicano, Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México. Las capacidades militares entonces, pasan a ser, en este exclusivo caso y grave situación, la condición fundamental para garantizar ante una agresión armada externa la integridad de territorio, la libertad, independencia y soberanía de la Nación.

En esa situación, la Doctrina militar, el adiestramiento y el armamento disponibles, se conjugan para darle sentido a las capacidades ante la guerra, de forma específica, frente a una invasión. Mucho se discute, con poco conocimiento de la historia, que México no se encuentra en un escenario de esa naturaleza. Que por su Geopolítica, es muy difícil que se manifieste o sea posible una guerra convencional. Sin embargo, la historia universal y la nuestra también, hacen impredecible un escenario de esa índole. Basta recordar, que en la Ciudad de México, existe un “Museo de las Intervenciones” (Convento de Churubusco). Desde su surgimiento como Nación independiente, nuestro país ha sido objeto de apetitos invasores y expansionistas.

Por lo anterior, las Fuerzas Armadas de México, son el principal recurso para la Defensa Exterior, que a su vez, tiene como base principal, el reconocimiento y aceptación de la sociedad. Ese vías son paralelas para que el gobierno en turno se dé a la tarea de sostener y fortalecer la voluntad nacional y de ser el caso, resistir y rechazar cualquier acción armada procedente de fuera del país, empleando para ello la totalidad del factor humano (soldadas y soldados) y de la suma de los recursos materiales disponibles. Así, se puede concluir de manera preliminar, que la viabilidad y sobrevivencia del Estado ante una situación de agresión militar externa, es la capacidad de defensa, también militar disponible y efectiva.

A lo largo de la historia, México ha observado sustanciales ajustes y cambios, como sucede en toda Nación, en la conformación de sus Fuerzas Armadas. En la actualidad, y como resultado de la Revolución Mexicana así como del dilatado periodo conocido como la Guerra Fría, en este siglo XXI, las acechanzas se han diversificado en cuanto a los antagonismos a los Estados; el nuestro no es ninguna excepción. Esta inocultable realidad, ha implicado la diversificación de las agendas de Seguridad Internacional, Nacional, Interior y Publica, por lo que la Defensa Exterior, como eje articulador, a través de las Fuerzas Armadas, es la mejor garantía para la viabilidad de la Nación.

javierolivaposada@gmail.com

@JOPso

El principal recurso con los que cuentan las Fuerzas Armadas en general, sea en México y en otras democracias, es el respaldo y reconocimiento de la sociedad. Es una de las principales características que les permiten desempeñas su amplia y compleja agenda contemporánea. De tal forma, que en el desempeño de sus responsabilidades para poder garantizar el desarrollo nacional, la aceptación/ reconocimiento, se convierte en la legitimidad del gobierno en turno y del Estado en su conjunto.

Ahora bien. Desde la perspectiva histórica, la existencia del Estado moderno, es decir, a partir de la consolidación de la democracia liberal, se sostiene bajo tres componentes indisolubles e inseparables: territorio, población y soberanía. En ese sentido y para garantizar el primero de esos elementos, es decir, el territorio, es que se hace necesario contar con el recurso armado suficiente para poder enfrentar los naturales y cíclicos conflictos entre Estados cuyo origen indiscutibles es la expansión territorial a costa de él o los Estados vecinos. Contar con una Fuerzas Armadas con capacidades disuasivas, también es un claro mensaje al entorno físico del territorio, que la población y la soberanía se encuentran cubiertas como una prioridad básica de dichas Fuerzas Armadas.

Al igual que otros esenciales conceptos, como libertad, independencia, Seguridad Nacional, Seguridad Interior, el de Defensa Exterior, se encuentra mencionado en el texto constitucional vigente, en el Artículo 89, fracción VI, dentro de las responsabilidades del Presidente de la República. Para actuar en consecuencia y como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, cuenta con el Ejército Mexicano, Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México. Las capacidades militares entonces, pasan a ser, en este exclusivo caso y grave situación, la condición fundamental para garantizar ante una agresión armada externa la integridad de territorio, la libertad, independencia y soberanía de la Nación.

En esa situación, la Doctrina militar, el adiestramiento y el armamento disponibles, se conjugan para darle sentido a las capacidades ante la guerra, de forma específica, frente a una invasión. Mucho se discute, con poco conocimiento de la historia, que México no se encuentra en un escenario de esa naturaleza. Que por su Geopolítica, es muy difícil que se manifieste o sea posible una guerra convencional. Sin embargo, la historia universal y la nuestra también, hacen impredecible un escenario de esa índole. Basta recordar, que en la Ciudad de México, existe un “Museo de las Intervenciones” (Convento de Churubusco). Desde su surgimiento como Nación independiente, nuestro país ha sido objeto de apetitos invasores y expansionistas.

Por lo anterior, las Fuerzas Armadas de México, son el principal recurso para la Defensa Exterior, que a su vez, tiene como base principal, el reconocimiento y aceptación de la sociedad. Ese vías son paralelas para que el gobierno en turno se dé a la tarea de sostener y fortalecer la voluntad nacional y de ser el caso, resistir y rechazar cualquier acción armada procedente de fuera del país, empleando para ello la totalidad del factor humano (soldadas y soldados) y de la suma de los recursos materiales disponibles. Así, se puede concluir de manera preliminar, que la viabilidad y sobrevivencia del Estado ante una situación de agresión militar externa, es la capacidad de defensa, también militar disponible y efectiva.

A lo largo de la historia, México ha observado sustanciales ajustes y cambios, como sucede en toda Nación, en la conformación de sus Fuerzas Armadas. En la actualidad, y como resultado de la Revolución Mexicana así como del dilatado periodo conocido como la Guerra Fría, en este siglo XXI, las acechanzas se han diversificado en cuanto a los antagonismos a los Estados; el nuestro no es ninguna excepción. Esta inocultable realidad, ha implicado la diversificación de las agendas de Seguridad Internacional, Nacional, Interior y Publica, por lo que la Defensa Exterior, como eje articulador, a través de las Fuerzas Armadas, es la mejor garantía para la viabilidad de la Nación.

javierolivaposada@gmail.com

@JOPso