/ miércoles 28 de febrero de 2024

Punto crítico de la guerra en Ucrania

Por Dámaso Morales Ramírez


Hoy la guerra en Ucrania está en un punto crítico, lo que suceda definirá la nueva geopolítica europea y mundial.

Dos años después del inicio del conflicto derivado de la invasión rusa a Ucrania, el sufrimiento de cientos de miles de ucranianos continúa siendo una realidad. A pesar de ello, aproximadamente el 85% de la población mantiene la esperanza en una victoria. El ánimo, sin embargo, se va desdibujando conforme la guerra continua y no es claro cuándo y cómo terminará.

Desde el inicio el devenir bélico ha reportado batallas a favor de uno y otro bando, sin definirse con claridad algún triunfo. La publicitada contraofensiva ucraniana no resultó como se esperaba, y se reconoció que su ejército no estaba a la altura de tal maniobra.

Las divergencias estratégicas entre Volodymyr Zelenky y el general al mando de las fuerzas ucranianas, Valery Zaluzhny, con gran popularidad en Ucrania, resultó en su remoción en momentos críticos de la guerra.

En los Estados Unidos, los republicanos han obstaculizado el flujo fluido de ayuda, (si bien el 13 de febrero el senado aprobó 95 mil millones de dólares para Ucrania, pero también para otros países y temas); la falta de municiones de Ucrania ya ha definido batallas que ha perdido, y no es claro quien en Europa tiene las capacidades de producción. La política de movilizar a más mujeres en el ejercito ucraniano señala un nuevo momento de la guerra. En este mismo diario señalamos antes que una de las apuestas rusas era el “desgaste”: esperar a que occidente disminuyera su ayuda a Ucrania. Y ese escenario parece dibujarse en algunos países, sumándose la incertidumbre de que pasará en las elecciones de Estados Unidos.

En este contexto, la perspectiva de una victoria inmediata para Ucrania parece remota. Lo más probable es que en este tercer año de guerra veamos a Ucrania esforzándose por detener el avance ruso, acción que significaría una victoria en sí misma, y podría acarrear costos considerables para Rusia en términos de pérdidas materiales y humanas.

Mientras tanto, en el ámbito político y geopolítico, surgen una serie de interrogantes cruciales. ¿Hasta cuándo estarán dispuestos los países europeos a brindar su apoyo a Ucrania, y de qué manera lo harán? ¿Qué influencia tendrán las agendas políticas internas de Europa y Estados Unidos en el curso del conflicto? ¿Podrán los nacionalismos emergentes en Europa cambiar significativamente la postura hacia Ucrania? Y, por cierto, ¿que vendría en el año 2025?

Putin se enfrenta a desafíos tanto internos como externos. Problemas de suministro de armamento (si bien Irán y Corea del Norte están apoyando), baja considerable de soldados particularmente oficiales, y críticas internas, que se suman a las recientes sanciones económicas impuestas por Occidente, que, aunque han visto su impacto mitigado por los altos precios del gas y el petróleo, plantean una presión adicional al régimen ruso. Se adiciona la reciente muerte del opositor Alexei Navalny (16 de febrero), cuya esposa parece dispuesta a retomar la lucha y críticas a Putin En este contexto Putin está bajo una gran presión de obtener resultaos contundentes, particularmente si se incrementa la oposición y molestias del pueblo ruso por una guerra prolongada que ya les afecta. Putin está determinado a continuar la guerra. Cómo tener a un vecino ucraniano, que día a día gana experiencias en el campo de batalla, incrementa sus capacidades militares y armamento, su nacionalismo, y su acercamiento a occidente, la Unión Europea y la OTAN. Su sola existencia ya implica un problema vivencial para Putin.

En este escenario, Ucrania se enfrenta a la necesidad imperiosa de fortalecer sus capacidades militares y explorar estrategias innovadoras para contrarrestar la amenaza rusa. Entre estas se incluye el uso de tecnología avanzada, como drones y sistemas de guerra electrónica, así como el fomento de la oposición interna en Rusia para aumentar la presión sobre el gobierno de Putin. Y por supuesto la ayuda de occidente.

¿Hay posibilidades de una negociación? Siguen siendo inciertas, dada la división interna en Ucrania entre quienes apoyan continuar la guerra sin concesiones y los que están dispuestos a otorgar concesiones. Pero también se necesita la voluntad rusa y en este momento Putin continuará la guerra, más aún si ha ganado algunas posiciones como Avdiivka (pero a un alto costo).

El desenlace de la guerra en Ucrania no solo tendrá implicaciones militares, sino que también tendrá profundas repercusiones políticas, económicas y sociales tanto para los países contendientes como para sus aliados. La situación actual en Ucrania no solo está definiendo el futuro de Europa Oriental, sino que también está moldeando el curso de las relaciones internacionales en el siglo XXI.


Miembro de la UER COMEXI: Ucrania-Rusia

Profesor de la FCPyS, UNAM. Coordinador del Centro de Estudios Europeos.

X @DAMASO4


Por Dámaso Morales Ramírez


Hoy la guerra en Ucrania está en un punto crítico, lo que suceda definirá la nueva geopolítica europea y mundial.

Dos años después del inicio del conflicto derivado de la invasión rusa a Ucrania, el sufrimiento de cientos de miles de ucranianos continúa siendo una realidad. A pesar de ello, aproximadamente el 85% de la población mantiene la esperanza en una victoria. El ánimo, sin embargo, se va desdibujando conforme la guerra continua y no es claro cuándo y cómo terminará.

Desde el inicio el devenir bélico ha reportado batallas a favor de uno y otro bando, sin definirse con claridad algún triunfo. La publicitada contraofensiva ucraniana no resultó como se esperaba, y se reconoció que su ejército no estaba a la altura de tal maniobra.

Las divergencias estratégicas entre Volodymyr Zelenky y el general al mando de las fuerzas ucranianas, Valery Zaluzhny, con gran popularidad en Ucrania, resultó en su remoción en momentos críticos de la guerra.

En los Estados Unidos, los republicanos han obstaculizado el flujo fluido de ayuda, (si bien el 13 de febrero el senado aprobó 95 mil millones de dólares para Ucrania, pero también para otros países y temas); la falta de municiones de Ucrania ya ha definido batallas que ha perdido, y no es claro quien en Europa tiene las capacidades de producción. La política de movilizar a más mujeres en el ejercito ucraniano señala un nuevo momento de la guerra. En este mismo diario señalamos antes que una de las apuestas rusas era el “desgaste”: esperar a que occidente disminuyera su ayuda a Ucrania. Y ese escenario parece dibujarse en algunos países, sumándose la incertidumbre de que pasará en las elecciones de Estados Unidos.

En este contexto, la perspectiva de una victoria inmediata para Ucrania parece remota. Lo más probable es que en este tercer año de guerra veamos a Ucrania esforzándose por detener el avance ruso, acción que significaría una victoria en sí misma, y podría acarrear costos considerables para Rusia en términos de pérdidas materiales y humanas.

Mientras tanto, en el ámbito político y geopolítico, surgen una serie de interrogantes cruciales. ¿Hasta cuándo estarán dispuestos los países europeos a brindar su apoyo a Ucrania, y de qué manera lo harán? ¿Qué influencia tendrán las agendas políticas internas de Europa y Estados Unidos en el curso del conflicto? ¿Podrán los nacionalismos emergentes en Europa cambiar significativamente la postura hacia Ucrania? Y, por cierto, ¿que vendría en el año 2025?

Putin se enfrenta a desafíos tanto internos como externos. Problemas de suministro de armamento (si bien Irán y Corea del Norte están apoyando), baja considerable de soldados particularmente oficiales, y críticas internas, que se suman a las recientes sanciones económicas impuestas por Occidente, que, aunque han visto su impacto mitigado por los altos precios del gas y el petróleo, plantean una presión adicional al régimen ruso. Se adiciona la reciente muerte del opositor Alexei Navalny (16 de febrero), cuya esposa parece dispuesta a retomar la lucha y críticas a Putin En este contexto Putin está bajo una gran presión de obtener resultaos contundentes, particularmente si se incrementa la oposición y molestias del pueblo ruso por una guerra prolongada que ya les afecta. Putin está determinado a continuar la guerra. Cómo tener a un vecino ucraniano, que día a día gana experiencias en el campo de batalla, incrementa sus capacidades militares y armamento, su nacionalismo, y su acercamiento a occidente, la Unión Europea y la OTAN. Su sola existencia ya implica un problema vivencial para Putin.

En este escenario, Ucrania se enfrenta a la necesidad imperiosa de fortalecer sus capacidades militares y explorar estrategias innovadoras para contrarrestar la amenaza rusa. Entre estas se incluye el uso de tecnología avanzada, como drones y sistemas de guerra electrónica, así como el fomento de la oposición interna en Rusia para aumentar la presión sobre el gobierno de Putin. Y por supuesto la ayuda de occidente.

¿Hay posibilidades de una negociación? Siguen siendo inciertas, dada la división interna en Ucrania entre quienes apoyan continuar la guerra sin concesiones y los que están dispuestos a otorgar concesiones. Pero también se necesita la voluntad rusa y en este momento Putin continuará la guerra, más aún si ha ganado algunas posiciones como Avdiivka (pero a un alto costo).

El desenlace de la guerra en Ucrania no solo tendrá implicaciones militares, sino que también tendrá profundas repercusiones políticas, económicas y sociales tanto para los países contendientes como para sus aliados. La situación actual en Ucrania no solo está definiendo el futuro de Europa Oriental, sino que también está moldeando el curso de las relaciones internacionales en el siglo XXI.


Miembro de la UER COMEXI: Ucrania-Rusia

Profesor de la FCPyS, UNAM. Coordinador del Centro de Estudios Europeos.

X @DAMASO4