/ miércoles 20 de marzo de 2024

2024: El año decisivo para la unión europea

Ana Luisa Trujillo Juárez*

El año que transcurre se ha presentado como uno muy intenso, de guerras, crisis humanitarias, cambios políticos y desaceleración económica que se combinarán con los ya evidentes efectos del cambio climático y todas sus implicaciones para la vida de las personas. El año del dragón, según el horóscopo chino, pone las condiciones para que haya oportunidad de poner nuevos engranes a este sistema internacional en transición.

Según algunas estimaciones, aproximadamente el cincuenta por ciento de la población mundial está convocada a elecciones en casi setenta países. Es un año decisivo, ya que entre estos están potencias tan importantes como Estados Unidos, Rusia e India. También en nuestra región habrá comicios en México, Venezuela y Uruguay. En el caso de África, un tercio de los países del continente va a las urnas. En el continente europeo, acabamos de presenciar los comicios en Portugal y estamos a la espera del proceso electoral que conformará al nuevo Parlamento Europeo.

El lector podría pensar que las elecciones a nivel europeo son de menor relevancia para la política internacional, debido a que no es un proceso electoral nacional. Sin embargo, no es así; por el contrario, los comicios a nivel europeo son un ejercicio de la mayor importancia no solo para esa región, sino también para el escenariol internacional. Las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán entre el 6 y el 9 de junio serán decisivas para aproximadamente 448.4 millones de habitantes de la Unión Europea. Con un padrón electoral de 370 millones de votantes distribuidos en veintisiete países, se espera que la participación se mantenga en al menos el cincuenta por ciento, tal como sucedió en las elecciones de 2019.

Para dimensionar la importancia de esta cita electoral debemos mencionar que el Parlamento Europeo es el único órgano elegido por voto directo en la Unión Europea y que entre sus atribuciones tiene las de aprobar el presupuesto de la Unión Europea y el marco financiero plurianual. Además, tiene la función de nombrar al presidente de la Comisión Europea (el órgano ejecutivo de la Unión), validar a los integrantes de la misma Comisión, aprobar la entrada de nuevos miembros y emitir una opinión y/o ratificar los tratados y acuerdos que la Unión Europea firme con terceros países.

Actualmente, el Parlamento está integrado por siete grupos políticos: el Partido Popular Europeo (PPE), Socialistas y Demócratas (S&D), Renovar Europa, Los Verdes/Alianza Libre Europea, Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Identidad y Democracia (ID) y La Izquierda. Todos estos grupos representan corrientes diversas que van desde la derecha tradicional, socialdemócratas y corrientes ecologistas, hasta grupos de extrema derecha, antisistémicos e izquierdistas de tinte más radical.

De acuerdo con encuestas y sondeos al respecto, se espera que el Partido Popular (de derecha tradicional) conserve la mayoría. Entre los perdedores podría estar el grupo Renovar Europa, de extracción liberal, que perdería hasta veintiséis escaños. En contraste, los grandes ganadores serían las corrientes de ultraderecha y antisistémicas aglutinadas en los grupos Conservadores y Reformistas Europeos e Identidad y Democracia, pues, entre ambos conjuntos, esta corriente alcanzaría casi cuarenta escaños en el Parlamento. Así, se confirmarían las perspectivas sobre la irreversible incursión de la ultraderecha en la escena política europea.

Eso supondría una complicación en el funcionamiento de las instituciones de la Unión Europea y quizás un cambio en la trayectoria y posicionamientos a nivel internacional en materia de materia de comercio, medio ambiente, seguridad y derechos humanos. Uno de los temas fundamentales que podrían tomar un curso distinto es el apoyo que hasta el momento la Unión Europea le ha dado a Ucrania. Otro hecho que podría tener un desenlace diferente al esperado es la ratificación del Acuerdo Global modernizado entre México y la Unión Europea.

Desde América Latina no debemos perder de vista el proceso electoral europeo, pues la Unión Europea es uno de los socios más importantes de la región. Además, desde su fundación, el proceso de integración europeo se ha distinguido por ser un actor internacional promotor de los derechos humanos, los valores democráticos y por representar una alternativa a las políticas coercitivas ejecutadas por otros actores internacionales. Debemos mirar con atención y ser capaces de generar estrategias que nos permitan seguir teniendo un diálogo constructivo con los europeos a pesar de que los grupos de ultraderecha se conviertan en la tercera fuerza dentro del Parlamento Europeo.

*Ana Luisa Trujillo Juárez es profesora-investigadora adscrita al Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro de la Unidad de Estudio y Reflexión Europa+ del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).

Ana Luisa Trujillo Juárez*

El año que transcurre se ha presentado como uno muy intenso, de guerras, crisis humanitarias, cambios políticos y desaceleración económica que se combinarán con los ya evidentes efectos del cambio climático y todas sus implicaciones para la vida de las personas. El año del dragón, según el horóscopo chino, pone las condiciones para que haya oportunidad de poner nuevos engranes a este sistema internacional en transición.

Según algunas estimaciones, aproximadamente el cincuenta por ciento de la población mundial está convocada a elecciones en casi setenta países. Es un año decisivo, ya que entre estos están potencias tan importantes como Estados Unidos, Rusia e India. También en nuestra región habrá comicios en México, Venezuela y Uruguay. En el caso de África, un tercio de los países del continente va a las urnas. En el continente europeo, acabamos de presenciar los comicios en Portugal y estamos a la espera del proceso electoral que conformará al nuevo Parlamento Europeo.

El lector podría pensar que las elecciones a nivel europeo son de menor relevancia para la política internacional, debido a que no es un proceso electoral nacional. Sin embargo, no es así; por el contrario, los comicios a nivel europeo son un ejercicio de la mayor importancia no solo para esa región, sino también para el escenariol internacional. Las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán entre el 6 y el 9 de junio serán decisivas para aproximadamente 448.4 millones de habitantes de la Unión Europea. Con un padrón electoral de 370 millones de votantes distribuidos en veintisiete países, se espera que la participación se mantenga en al menos el cincuenta por ciento, tal como sucedió en las elecciones de 2019.

Para dimensionar la importancia de esta cita electoral debemos mencionar que el Parlamento Europeo es el único órgano elegido por voto directo en la Unión Europea y que entre sus atribuciones tiene las de aprobar el presupuesto de la Unión Europea y el marco financiero plurianual. Además, tiene la función de nombrar al presidente de la Comisión Europea (el órgano ejecutivo de la Unión), validar a los integrantes de la misma Comisión, aprobar la entrada de nuevos miembros y emitir una opinión y/o ratificar los tratados y acuerdos que la Unión Europea firme con terceros países.

Actualmente, el Parlamento está integrado por siete grupos políticos: el Partido Popular Europeo (PPE), Socialistas y Demócratas (S&D), Renovar Europa, Los Verdes/Alianza Libre Europea, Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Identidad y Democracia (ID) y La Izquierda. Todos estos grupos representan corrientes diversas que van desde la derecha tradicional, socialdemócratas y corrientes ecologistas, hasta grupos de extrema derecha, antisistémicos e izquierdistas de tinte más radical.

De acuerdo con encuestas y sondeos al respecto, se espera que el Partido Popular (de derecha tradicional) conserve la mayoría. Entre los perdedores podría estar el grupo Renovar Europa, de extracción liberal, que perdería hasta veintiséis escaños. En contraste, los grandes ganadores serían las corrientes de ultraderecha y antisistémicas aglutinadas en los grupos Conservadores y Reformistas Europeos e Identidad y Democracia, pues, entre ambos conjuntos, esta corriente alcanzaría casi cuarenta escaños en el Parlamento. Así, se confirmarían las perspectivas sobre la irreversible incursión de la ultraderecha en la escena política europea.

Eso supondría una complicación en el funcionamiento de las instituciones de la Unión Europea y quizás un cambio en la trayectoria y posicionamientos a nivel internacional en materia de materia de comercio, medio ambiente, seguridad y derechos humanos. Uno de los temas fundamentales que podrían tomar un curso distinto es el apoyo que hasta el momento la Unión Europea le ha dado a Ucrania. Otro hecho que podría tener un desenlace diferente al esperado es la ratificación del Acuerdo Global modernizado entre México y la Unión Europea.

Desde América Latina no debemos perder de vista el proceso electoral europeo, pues la Unión Europea es uno de los socios más importantes de la región. Además, desde su fundación, el proceso de integración europeo se ha distinguido por ser un actor internacional promotor de los derechos humanos, los valores democráticos y por representar una alternativa a las políticas coercitivas ejecutadas por otros actores internacionales. Debemos mirar con atención y ser capaces de generar estrategias que nos permitan seguir teniendo un diálogo constructivo con los europeos a pesar de que los grupos de ultraderecha se conviertan en la tercera fuerza dentro del Parlamento Europeo.

*Ana Luisa Trujillo Juárez es profesora-investigadora adscrita al Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro de la Unidad de Estudio y Reflexión Europa+ del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).