Pitchers mexicanos buscan un puesto en Grandes ligas

La mayoría de los lanzadores con suficiente prestigio para cumplir metas

  · sábado 16 de diciembre de 2017

Los peloteros importantes en la agencia libre

Los peces gordos aún no pican, los equipos han actuado con cautela, algunos de ellos han movidos sus piezas no sólo para cubrir los huecos que tienen, sino para ahorrarse algunos millones de dólares y con ello entrar a la puja de peloteros importantes en la agencia libre.

JD Martínez, Eric Hosmer, Lorenzo Cain, Mike Moustakas, Carlos Santana encabezan a los cañoneros, mientras Jake Arrieta, el japonés Yu Darvish, y el cerrador Wade Davis capitanean a los lanzadores, todos escuchan las ofertas de cada uno de los clubes de la Gran Carpa, que abren sus carteras para ofrecer varios millones de dólares.

Zack Greinke firmó en el 2016 un contrato por seis años por 206’500,000 con los Diamondbacks de Arizona durante el receso invernal, tan sólo 18 millones son por haber firmado y para la siguiente campaña obtendrá 34 millones. Los jugadores Alex Rodríguez, Albert Pujols, también amarraron contratos multianuales durante el receso invernal.

En el grupo de pitchers, encontramos a siete serpentineros mexicanos que quedaron libres y que buscan un puesto en cualquier organización que les brinde la oportunidad de seguir en la gran carpa, con contratos de uno o dos años como máximo, sin pensar en muchos millones. Jaime García, Yovani Gallardo y Miguel González podrían ser el cuarto o quinto pitcher abridor de un equipo. Los zurdos Óliver Pérez y Jorge De la Rosa, además de Fernando Salas, Sergio Romo son buenos relevistas, todos ampliamente reconocidos en GL.

Jaime García viene de ganar 12 millones de dólares, opción que ejercieron los Cardenales de San Luis, para después negociarlo con los Bravos de Atlanta, para terminar con los Yanquis de Nueva York, con una pequeña estancia con los Mellizos de Minnesota, ambos de la Liga Americana.

Yovani Gallardo unas malas decisiones contribuyeron a su baja, comenzó con los Orioles de Baltimore, quienes se desprendieron de él y lo enviaron a Seattle, donde al final los Marineros decidieron darle las gracias al pticher, antes de pagarle otra cifra millonaria.

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