/ viernes 16 de octubre de 2020

Capítulo 15 | Primero hay que hablar con el padrino

El Gobierno de EU cuestionaba al Chupeta por los negocios que hacía con los narcos mexicanos

—¿Aproximadamente cuándo fue esto?—, le preguntó la representante del Gobierno de Estados Unidos a Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta. Seguía el juicio, el 3 de diciembre de 2018. Comenzaban a cuestionarlo por los negocios que hacía con los mexicanos, querían detalles para el Juez y el Jurado. Los nombres saltaban y los puntos se conectaban.

—Eso fue aproximadamente a finales del '91, principios del ’92—, respondió Chupeta, refiriéndose a otro encuentro con los miembros de La Federación. Ya no quería enviar a sus pilotos por aire a México, resultaba muy peligroso. Tenían que cambiar la estrategia.

—¿Qué habló específicamente en esta reunión con el acusado, Pollo, Gordo y los hermanos Beltrán Leyva?

—Entonces les dije que tenía una propuesta para enviar mi cocaína en barcos de pesca a través del Pacífico y que no iba a haber problema porque nadie había usado este método. Era un método virgen.

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—¿Discutió alguna de las logísticas de cómo este transporte marítimo funcionaría?

—Les dije que les enviaría un bote con mi cocaína desde Colombia a través del Pacífico y que me sentía tan seguro sobre ese método que la primera vez íbamos a colocar 10 mil kilos de cocaína, serían 10 mil kilos de mi cocaína, y traería mi bote lo más cerca posible a la costa mexicana, que tenían que conseguir algunas chalupas. Eso son botes pequeños.

—¿Discutió con el acusado cualquier tecnología que se requeriría para este nuevo método de transporte?

—Les dije que necesitábamos una casa cerca de donde la cocaína iba a ser descargada con una radio HF.

—¿Eso era una radio HF?

—Es una radio de alta frecuencia que les permitía comunicarse con mi barco pesquero que transportaba la cocaína, y necesitaba poner a un hombre en esa radio.

—¿Por qué necesitaba tener a alguien en esa radio?

—Porque la persona que estaba colocada allí estaría en comunicación constante con los colombianos que llevaban mi cocaína para que una vez que el bote fuera llegando al lugar donde iba a encontrarse con las chalupas, ellos supieran para que las chalupas pudieran llegar a tiempo y que, por lo tanto, pudieran transferir la cocaína de mi bote a las chalupas.

—En esta reunión con el acusado, los Beltrán y sus lugartenientes, ¿discutieron en qué área de México podrían enviar este barco de pesca?

—Sí.

—¿Qué área se mencionó?

—Les dije que podía hacerlo en cualquier parte de la Costa del Pacífico y dijeron que el mejor lugar en ese momento sería Guerrero.

—¿El acusado o alguien más presente en esta reunión le explicó por qué eligieron Guerrero como primera opción?

—Tenían un compadre allí que pertenecía a la Policía Federal, que tenían buenos arreglos para descargar la cocaína.

—¿Quién mencionó esto? ¿Quién dijo que tenían buenos arreglos en Guerrero

—Héctor y el señor Guzmán Loera.

—¿Hubo alguna discusión sobre la cantidad o la tasa de porcentaje que tendría que pagar para transportar su cocaína con este nuevo método marítimo?

—Sí.

—¿Qué le dijeron?

—Que ahora el porcentaje que me iban a cobrar por transportar mi cocaína de México a Estados Unidos sería del 45 por ciento.

—¿Quién le dijo que la tasa iba a aumentar de 40 al 45 por ciento?

—El señor Guzmán Loera.

—¿Y el acusado le dijo por qué era el aumento de la tasa del 40 al 45 por ciento?

—Sí.

—¿Qué le dijo el acusado?

—Que los arreglos que tenían en la ciudad capital con un comandante federal, Calderoni, eran caros, además de otro señor, hombres de alto rango en la Fiscalía General de la Nación, en la PGR, la Procuraduría General de la República de México, y ahora tenían acuerdos también con la Marina mexicana, por lo tanto, eso aumentó el costo para ellos.

—¿Aceptó pagar una tarifa porcentual más alta al cártel de Sinaloa para que recibiera su cocaína?

—Sí.

—¿Qué dijeron el acusado y los Beltrán Leyvas a esta nueva propuesta de transportar su cocaína a través de este nuevo embarque marítimo?

—Que les sonaba bien pero que teníamos que ir y hablar con alguien en prisión

—Acaba de testificar que el acusado dijo que quería llevarlo a ver a alguien. ¿A quién quería llevarlo a ver el acusado?

—Bueno, el acusado, el señor Guzmán Loera y la otra gente del cártel de Sinaloa querían que fuera y hablara con El Azul.

—¿Quién es El Azul?

—El Azul era un hombre que era miembro del Cártel de Sinaloa, que era como un padrino, como un padrino.

—¿Qué quiere decir con que era como un padrino?

—Un padrino es alguien en el mundo del narcotráfico, alguien que es muy respetado por los otros narcotraficantes y cuyas opiniones son escuchadas y quién también tiene el papel de mediador para mediar los problemas que surgen entre los jefes del cártel, y, en general, es una persona que tiene muchos contactos, muchos contactos en la policía, en la política.

—¿Se reunió con El Azul?

—Sí.

—¿A dónde fue a reunirse con El Azul?

—A una prisión en la Ciudad de México.

—¿Quién estuvo presente en esta reunión en la cárcel con El Azul?

—El señor Guzmán Loera estaba allí, los hermanos Carrillo Fuentes y Mayo Zambada.

—¿Qué hermanos Carrillo Fuentes estuvieron específicamente allí?

—Amado y Vicente.

—¿Cuál fue su comprensión de por qué estas cuatro personas: El acusado, Mayo, Amado y Vicente Carrillo Fuentes, fueron a esta reunión para ver a El Azul?

—Porque en ese momento eran los hombres más fuertes del Cártel de Sinaloa. Eso fue lo que entendí.

—¿Qué quiere decir con que fueron los más fuertes?

—Los principales jefes que manejaban la mayor cantidad de cocaína que estaba siendo enviada por mí desde Colombia a México.

—¿Entiende por qué lo llevaron a conocer a El azul?

—Sí.

—¿Por qué fue eso?

—Bueno, para que él pudiera conocerme.

—Lo siento, ¿para que quién pudiera conocerlo?

—Para que El Azul me conociera y yo lo conociera a él, y para que pudiera escuchar esta propuesta.

—¿Cómo llegó a la cárcel?

—Llegué allí en un automóvil en compañía de un comandante de la Policía Federal que trabajaba para el Cártel de Sinaloa.

—¿Fue esta una visita oficial a la prisión?

—No fue una visita oficial.

—¿Por qué no?

—Porque cuando entré, no había controles allí, yo no tenía que mostrar ningún documento, por lo que no era una visita oficial.

—¿Lo registraron antes de ingresar a la cárcel?

—Para nada.

—¿Cómo era el interior de la cárcel?

—Bueno, había un pabellón, una unidad donde estaba El Azul con su gente separado de todos los demás.

—Cuando dice su gente, ¿qué quiere decir con eso?

-Sus tenientes, sus tenientes y las personas que estaban allí con él haciéndole compañía. Había algunas de sus personas allí en la cárcel con él.

—Ahora, testificó que pasó aproximadamente cuatro años en la cárcel en Colombia en 1996. Según su experiencia, ¿fue esto un trato como una prisión normal?

—No. No. De la misma manera que cuando pasé un tiempo en la cárcel en Colombia, debido a la corrupción, tenía el control completo de la prisión.

—¿Vio algo cuando fue a visitar a El Azul que indicó que él también tenía privilegios en esa cárcel?

—Sí, por supuesto.

—¿Podría describir algunos de ellos al jurado, por favor?

—Bueno, vi licor, whisky. Había marihuana allí. Habían armas allí y cualquier comida, cualquier comida que quisiera.

—¿Comprende cómo fue posible que El Azul tuviera estos privilegios en la cárcel?

—No precisamente. Él no me dijo.

—Basado en el tiempo que pasó en Colombia, ¿tiene idea de cómo puede suceder eso?

—Por supuesto.

—¿Cómo es eso?

—Los pagos de sobornos a los funcionarios en la cárcel.

—¿Cuál fue el propósito de la reunión con El Azul en esta cárcel?

—Fue básicamente para escuchar la propuesta que estaba trayendo de enviar los botes de pesca con la cocaína desde Colombia.

—¿Qué hablaron en esta reunión?

—Bueno, recuerdo que El Azul, me dijo, mencionando en tono de broma, dijo mi compadre, Calderoni, él dice que hay tantos aviones que llegan a México desde Colombia que los gabachos, los estadounidenses, están diciendo que parece que México está siendo invadido de tantos aviones que llegan en las primeras horas de la mañana.

—¿Qué más se discutió en esta reunión?

—Hablamos sobre los lugares potenciales donde la cocaína, los botes de cocaína podrían descargarse. También recuerdo que el Sr. Esparragoza dijo que el gobierno mexicano estaba diciendo que había mucha presión sobre ellos por parte del Gobierno estadounidense porque... por la cantidad de aviones.

—Al final de esta reunión, ¿tuvo un acuerdo con El Azul, el acusado, Mayo Zambada y el Carrillo Hermanos Fuentes?

—No finalizado, no un acuerdo finalizado.

—¿Cuál fue el acuerdo que tuvieron?

—Bueno, el acuerdo al que llegamos fue cambiar el método de los aviones a los barcos para recibir mi cocaína.

—¿Discutió cuántos kilos de cocaína pondría en este primer envío?

—Sí. Le dije que estaba tan seguro de que iba a funcionar bien que iba a poner 10 mil kilos de cocaína para comenzar.

—Ahora, antes de hacer la transición de aviones a envíos marítimos, ¿aproximadamente cuántos aviones de cocaína había enviado al Cártel de Sinaloa, aproximadamente?

—Lo máximo que pude enviar en una noche fue entre 12 y 14 aviones con cocaína de Colombia. Eso es correcto.

—Entonces, todo el tiempo estuvo enviando aviones al Cártel Sinaloa, ¿cuántos aviones en total cree que habrá enviado?

—Decenas de aviones, decenas. Decenas. No se exactamente cuántos fueron pero muchos, pero muchos, muchos.

—Entonces, después de salir de la prisión de la reunión con El Azul, ¿qué hizo después?

—Luego, más tarde me reuní con los miembros del Cártel de Sinaloa para finalizar los detalles ahora del envío de estos barcos con mi cocaína de Colombia.

—¿Podría pedirle que marque en la pantalla delante de usted la ruta que tomó el barco camaronero de Colombia a Acapulco?

—Correcto. Zarpó de una pequeña ciudad llamada Buenaventura, que es mi departamento frente a las costas de Colombia y se fue a lo largo del Pacífico. Y en este primer envío se acercó mucho a la costa del Pacífico mexicano hasta las chalupas que pertenecían al señor Guzmán Loera y llegaron los Beltrán Leyva para encontrarme con los botes.

—Sr. Ramírez, cuando dice que su bote se acercó mucho a la playa, ¿sabe aproximadamente qué tan cerca estaba el barco colombiano, el barco camaronero de la costa de Acapulco?

—Muy cerca. Por lo que recuerdo, habiendo hablado con el capitán del barco, aproximadamente a 10 millas de distancia.

—¿El capitán de qué barco?

—De mi bote colombiano, el de la cocaína.

—¿Cuántas veces usó las chalupas para descargar su cocaína de los barcos colombianos?

—Sólo durante ese primer envío.

—¿Por qué?

—Porque cuando mi barco camaronero regresó a Colombia, el capitán me habló. Me dijo que le parecía muy arriesgado acercarse tanto a la costa mexicana debido a la Guardia costera y a la Armada mexicana y me aconsejó que no deberíamos acercarnos tanto a la costa mexicana, para poder proteger el barco con la cocaína y a las personas que estaban allí.

—Como resultado de esto, ¿qué hizo?

—Bueno, les dije a mis tenientes en México que hablaran con las personas del Cártel de Sinaloa que estaban recibiendo mis botes con mi cocaína para que también pudieran obtener barcos camaroneros, y así que el barco camaronero de Colombia y el barco camaronero de México se reunieran, se reunieran en un punto alrededor, entre 300 y 350 millas de la costa mexicana.

—¿Los miembros del Cártel de Sinaloa aceptaron esta modificación?

—Sí.

—¿Envió otro envío marítimo al cártel de Sinaloa?

—Sí.

—¿Quién fue el miembro del Cártel de Sinaloa que recibió este cargamento de cocaína?

—Los Beltrán Leyva fueron los primeros en recibir mi barco camaronero con uno de sus barcos camaroneros.

—Entonces, los Beltrán Leyvas tenían un barco camaronero que se encontraba con su barco camaronero colombiano?

—Sí.

—¿Qué tipo de embarcaciones pesqueras tuvo que usar?

—Comenzamos a usar botes de pesca, botes de pesca blancos y también atuneros.

—¿Y dónde se encontraban estos barcos con los barcos mexicanos?

—Bueno, comenzamos a alejarnos más y más, y nosotros llegamos a un punto en el que estábamos a más de mil millas de la costa mexicana.

***

—¿Tenía algún arreglo cuando llegó a México?

—Sí.

—¿Quién arreglaba eso por usted?

—Mis tenientes, junto con la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Y cuál era el propósito de tener estos arreglos tanto en el aeropuerto colombiano como en el mexicano?

—Para que no hubiera ningún… ningún registro de mí, de mis viajes, y para protegerme de cualquier arresto.

—¿Llegó a México a salvo en este viaje?

—Sí.

—¿Y qué pasó cuando llegó a México?

—Gente de la Policía Federal me estaba esperando en el Aeropuerto de México. Gente que… a quien el cártel, el Cártel de Sinaloa, había comprado. Entonces, cuando la puerta del avión de Colombia se abrió allí, me estaban esperando allí y me llevaron a un lado, me apartaron.

—¿Cuál fue el propósito de este viaje a México.

—El propósito era hablar con Carrillo-Fuentes sobre el problema que acababa de ocurrir cuando hundieron mi bote con los 20 mil kilos de cocaína.

—¿Con quién habló específicamente, con Carrillo-Fuentes?

—Hablé con Amado Carrillo-Fuentes.

—¿Sabe dónde se hundió el bote mexicano con sus 20 toneladas de cocaína?

—Bueno, aproximadamente.

—¿Visitó el lugar?

—Sí.

—¿Con quién fue?

—Fui allí con Amado Carrillo-Fuentes y su piloto de confianza y su gente en un helicóptero.

—¿A dónde fue el helicóptero?

—Nos vimos… Me reuní con Amado Carrillo-Fuentes en Acapulco. Salí de allí con él en helicóptero, porque antes del hundimiento del barco, el capitán había tomado las coordenadas de la ubicación. Entonces, con base en esas coordenadas, volamos alrededor con él en el helicóptero alrededor del área donde el barco supuestamente estaba, donde supuestamente se había hundido.

—¿Vio algo cuando estuvo en esa área?

—Nada más que mar, sólo el mar.

—¿Pasó algo en el viaje en helicóptero que usted recuerde?

—Sí.

—¿Qué pasó?

—Bueno, cuando vi todo ese mar, me puse muy triste. Estaba triste. Dije, nunca encontrarán esto, así que me dormí. Me quedé dormido con la boca abierta. Entonces Amado-Carrillo me tomó una foto y se la pasó burlándose de mí más tarde, diciendo, oh, míralo con la boca abierta en el helicóptero, dormido.

—¿Sabe si pudieron recuperar alguna de las drogas que se hundieron en el barco?

—Sí.

—¿Estuvo presente en México cuando estos kilos fueron recuperados?

—No.

—Entonces, ¿cómo sabe esto?

—A través de mis lugartenientes y porque Carrillo-Fuentes me pidió que les enviara un químico porque parte de la cocaína se había arruinado cuando se mojó.

—¿Sabe cómo fue que los kilos fueron recuperados del barco hundido?

—Sí.

—¿Cómo fue eso?

—Bueno, los Carrillo-Fuentes contrataron a un equipo de buzos para recuperarlo. Y en realidad, lo buscaron por un poco más de un año hasta que lo encontraron.

—¿Terminó enviando el químico a Carrillo-Fuentes?

—Correcto.

—Y mientras estuvo en México en este viaje, ¿sucedió algo más que recuerde?

—Sí.

—¿Qué fue eso?

—Le había enviado al Sr. Guzmán Loera un bote que transportaba 10 mil kilos de cocaína y estaba camino a México cuando yo llegué a México.

—¿Qué pasó con ese envío de 10 mil kilogramos de cocaína?

—Bueno, mi bote llegó al lugar y no había bote del Sr. Guzmán Loera o de los Beltrán Leyvas allí esperando.

—¿Y qué hizo?

—Bueno, el bote siguió dando vueltas y más vueltas allí, yo temía perder el bote con la cocaína y fui a habla con los Carrillo-Fuentes, así que con Amado. Le expliqué la situación a él, y entonces él dijo: lo tomaré, lo recibiré y me ajustaré con el Sr. Guzmán Loera.

—Ahora, antes de ir a hablar con Amado Carrillo, ¿habló con el acusado sobre este envío?

—Sí, le dije que el bote daba vueltas allí en círculos y no había nadie que lo recibiera.

—¿Qué, si acaso, respondió el acusado?

—Bueno, no, dijo que Gordo estaba a cargo de eso y estaba por salir y recibirlo, que iba a llegar el bote.

—¿Y lo hizo?

—No llegó.

—Y cuando Amado Carrillo le dijo que se ajustaría con el acusado, ¿qué entendió que eso significaba?

—Bueno, que no había problemas y que se arreglaría con él.

—Después de que tuvo esa conversación con Amado Carrillo, ¿qué pasó con su cargamento de cocaína?

—Bueno, Carrillo-Fuentes, de hecho, envió un bote a encontrarse con mi bote con la cocaína. Se encontraron en el Pacífico. Mi cocaína fue transferida con éxito al barco Carrillo-Fuentes y fue llevado con éxito a la costa mexicana.

—¿Qué le pasó a su cocaína una vez que llegó a la costa mexicana?

—Más tarde fue transportada a Estados Unidos y entregada a mis tenientes con éxito.

—¿Esto le causó algún problema a usted o alguno de sus trabajadores?

—Sí.

—¿Qué pasó?

—Bueno, en la Ciudad de México, uno de mis tenientes más importantes, cuyo nombre es Juan Carlos Ortiz y Sergio Ramírez fueron secuestrados por El Gordo.

—Juan Carlos Ortiz, ¿tiene un apodo?

—Sí, Cuchilla.

—Y cuando dices que fueron "levantados" por El Gordo. ¿Qué quiere decir con eso?

—Bueno, les dio una cita en la Ciudad de México y los secuestró y los llevaron a una casa.

—¿Cómo se enteró de esto?

—A través de Amado Carrillo.

—¿En qué parte de México estaba cuando recibió la noticia de que Cuchilla y Sergio habían sido secuestrados?

—Estaba en Juárez con los Carrillo-Fuentes.

—¿Y qué hizo?

—Le dije a Amado Carrillo que por favor hablara con el Sr. Guzmán Loera para resolver la situación, ya que me había dicho cuando recibió el bote que podía hablar con él y que no iba a haber problema.

—Entonces, ¿qué pasó con sus trabajadores?

—Fueron liberados.

—¿Habló con tus trabajadores después de que habían estado secuestrados?

—Sí.

—¿Qué le dijeron?

—Bueno, estaban enojados conmigo porque no habían querido ir a esa reunión con El Gordo, y dijeron que Gordo estaba furioso porque entregué mi bote con la cocaína a Carrillo-Fuentes, y luego Gordo apuntaba con un arma a su cabeza y diciendo que los iba a matar.

—¿Alguna vez habló con el acusado sobre esto?

—Sí.

—¿Y qué le dijo el acusado sobre este incidente?

—Bueno, que eso había sido un problema con El Gordo, que nosotros deberíamos dejar eso atrás, que no perdiera la fe, y que siguiéramos adelante.

—¿Algo como esto volvió a suceder con Gordo?

—No.

—Ahora, ¿con qué frecuencia trataba con Gordo?

—Cuando fui a México, le hablé varias veces.

—Aproximadamente, ¿cuántas veces diría que se reunió con Gordo?

—Ocho, diez veces. Quizás más.

¿Notó algo en particular cuando se reunía con el Gordo?

—Sí.

—¿Qué era eso?

—Era drogadicto, usaba cocaína todo el tiempo. —Entonces, como resultado del problema que tuvo con el acusado, ¿puso alguna condición nueva en los envíos de cocaína que enviaba al Cártel de Sinaloa?

—Sí.

—¿Y cuáles fueron?

—Bueno, por el barco que hundieron con mis 20 mil kilos de cocaína, el problema que tuve con mi bote con los 10 mil kilos de cocaína y el señor Guzmán Loera que no había ido a recibirlo, les dije que iba a enviar un capitán para que se subiera al bote mexicano antes de partir para encontrarse con mi bote con la cocaína, y así podría asegurarme de que estuvieran a tiempo para encontrarnos.

—¿Recuerda aproximadamente cuándo fue esto?

—Era aproximadamente 1992.

—Y después de que comenzó a poner un capitán colombiano en el Barcos mexicanos, ¿tuvo algún problema?

—Sí, tuve un problema más.

—¿Y cuál fue ese problema?

—Bueno, le había enviado al Sr. Guzmán Loera un bote con 14 mil kilos de cocaína e informó que había habido un huracán en el Pacífico y que el bote había desaparecido.

—¿Tenía a alguien en el bote del Sr. Guzmán?

—Sí, por supuesto que tenía al capitán que había enviado para eso.

—¿Y qué pasó?

—El bote desapareció. El Sr. Guzmán Loera se comunicó con mis tenientes en México para que me pudieran hablar por teléfono a Colombia y comunicarme esta situación.

—¿Tuvo otras conversación con el acusado sobre estas 14 toneladas de cocaína que se habían perdido por el huracán?

—Sí.

—¿Qué pasó en esta conversación?

—Bueno, el Sr. Guzmán Loera me dijo que había habido un huracán. Eso estaba fuera de sus manos, acordamos un precio, lo que debía pagar.

—Ahora, cuando el acusado le pidió que acordaran un precio, ¿qué entendió con eso?

—El costo era el valor de la cocaína en Colombia, más el precio de mi bote que había ido de Colombia a México para entregarle la cocaína a él.

—¿Y qué le respondió al acusado cuando le dijo esta propuesta?

—Bueno, dije que sí, que el costo por kilo de cocaína era aproximadamente dos mil dólares, más mil dólares por transportar por barco, entonces el costo por kilo de cocaína sería tres mil dólares.

—¿Cuánto le debía el acusado?

—42 millones de dólares.

—¿Y el acusado aceptó pagarle los 42 millones?

—Bueno, sí, dijo que estaba dispuesto a pagarme pero que le tenía que enviar trabajo porque ese había sido un accidente y que me pagaría en partes.

—¿El acusado, de hecho, le pagó sus $42 millones?

—No.

—¿Por qué no?

—Porque no mucho después de eso, fue arrestado en Centroamérica.

—¿Cuándo fue esto aproximadamente?

—1993 aproximadamente.

—¿Alguien de la organización del acusado asumió la deuda que tenía con usted?

—Sí.

—¿Quién?

—Arturo Guzmán Loera y Pollo, y los hermanos Beltrán Leyva.

—¿Cómo sabe eso?

—Porque hablé con ellos personalmente por teléfono sobre la situación.

—Cuando dice que habló con ellos por teléfono, ¿a quién se refiere específicamente?

—Me refiero a mí mismo, con Pollo, Arturo Guzmán, y con los hermanos Beltran Leyva. Hablé con Arturo Beltran Leyva sobre eso.

—¿Habló con Arturo Guzmán y Arturo Beltrán al mismo tiempo o fueron diferentes conversaciones?

—No, la misma conversación.

—¿Puede decirle al jurado lo que se discutió con Arturo Guzmán y Arturo Beltrán en esa conversación?

—Sí. Me dijeron, vamos a asumir la deuda, dijo Arturo, usted sabe, la deuda de mi hermano, y necesitamos que nos envíe trabajo, significando cocaína de Colombia para que podamos pagarle en pagos, todo continúa de la misma manera, y necesitamos trabajar más duro porque ahora mi hermano está en prisión y estamos trabajando para ver cómo lo sacamos de ahí.

—Cuando Arturo Guzmán y Arturo Beltrán le dijeron que todo continuaba igual, ¿qué entendió que significaba?

—Bueno, entendí que el Sr. Guzmán Loera continuaba a cargo del negocio de la cocaína a través de ellos, es decir a través de su hermano Arturo Guzmán Loera y los hermanos Beltrán Leyva.

—¿Eventualmente le pagaron los 42 millones de dólares que le debían?

—Sí.

—¿Quién le pagó?

—Arturo Guzmán Loera y los Beltrán Leyva me pagaron.

—¿Le pagaron los 42 millones enteros?

—Sí.

—¿Aproximadamente cuánto les tomó pagarle los 42 millones?\u0009

—Más de un año.

—Y durante este tiempo, ¿continuó enviándoles los cargamentos de cocaína?

—Sí.


***


—Sr. Ramírez, antes de nuestro descanso usted estaba hablando sobre los cargos en su contra en Colombia cuando fue a la cárcel en 1996.

—Correcto.

—¿Uno de ellos fue por prestanombres?

—Sí.

—¿Puede explicarle al jurado qué es eso?

—Significa comprar propiedades en Colombia bajo el nombre de alguien que no es realmente el dueño de la propiedad.

—En 1996, Sr. Ramírez, ¿fue arrestado físicamente?

—No.

—¿Cómo es que terminó en la cárcel?

—Porque me entregué voluntariamente a la justicia colombiana.

—¿Qué significa eso?

—Que entré solo en la oficina del fiscal en Colombia y yo me entregué voluntariamente a la justicia colombiana.

—¿Tenía un acuerdo con el gobierno colombiano?

—Sí.

—¿Y cuál fue ese acuerdo?

—Tenía un acuerdo, entregarme voluntariamente a la justicia, para desmantelar mi empresa criminal en Colombia y cooperar con las autoridades colombianas.

—¿Es eso, de hecho, lo que hizo cuando fue a la cárcel?

—No.

—¿Qué tipo de acuerdo tenía realmente con el gobierno colombiano?

—Bueno, tenía un acuerdo basado en la corrupción que existía en ese momento en mi país.

—¿Cuál fue su sentencia original en este caso?

—Veinticuatro años.

—¿Cuánto tiempo pasó realmente en la cárcel?

—Aproximadamente doce años, dos meses.

—¿Fue sentenciado a una prisión real?

—No.

—¿Cuánto pagó por este acuerdo?

—Varios millones de dólares.

—¿A quién le hizo estos pagos?

—Se los hice a miembros del gobierno colombiano, que eran corruptos.

—¿Cuánto tiempo estuvo en la cárcel durante esta instancia?

—Por aproximadamente cuatro años y dos meses.

—Durante ese tiempo, ¿desmanteló su organización de tráfico de drogas?

—No.

—¿Continuó enviando drogas mientras estaba en la cárcel en Colombia?

—Correcto.

—¿Cooperó con las autoridades colombianas mientras estaba en la cárcel en Colombia?

—No realmente.

P\u0009¿Alguna vez le pidieron ser entrevistado por algún abogado fiscal de otros países?

—Sí.

—¿De qué país eran?

—De México.

—¿Y fue sincero con ellos?

—No.

—¿Le contó a los fiscales mexicanos sobre sus negocios con el cártel de Sinaloa?

—Para nada.

P\u0009¿Por qué no?

—Primero que nada, porque cuando estaba en prisión estaba enviando cocaína a la gente del Cártel de Sinaloa. Entonces, ¿por qué los mencionaría si todavía estaba negociando con ellos y les enviaba cocaína desde la prisión? Además de eso, aquellos de nosotros que éramos jefes de cárteles teníamos un acuerdo en ese momento en Colombia para no cooperar realmente, por lo que también podría haber represalias hacia mi vida por eso. Y también, en tercer lugar, porque sabía que los fiscales que habían venido de México eran realmente sinvergüenzas, eran miembros del Cártel de Sinaloa.

—Mientras estaba en la cárcel en Colombia, ¿quién estaba llevando las operaciones día a día de su organización en Colombia?

—Sergio Ramírez los manejaba y Jorge Rodríguez Acero.

—¿Qué papel tenía?

—Bueno, estaba en la cárcel llevando la organización. Dándoles órdenes, instrucciones.

—Entonces, aunque estaba en la cárcel, ¿quién estaba tomando las decisiones finales sobre su organización de narcotráfico?

—Yo, totalmente yo.

—Mientras estaba en la cárcel en Colombia, ¿tuvo a alguno de sus trabajadores en México?

—Correcto.

—¿Y a quién?

—Alvaro Palau, alias Olfato.O-L-F-A-T-O.

—¿Y qué estaba haciendo el Sr. Palau por usted mientras estaba en la prisión en Colombia?

—Bueno pues él estaba a cargo de la logística de recibir mi cocaína que estaba enviando desde Colombia a la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Conoce otros apodos para el Sr. Palau que no sean Olfato, O-L-F-A-T-O?

—Olafo. Olafo.

—Ahora, dirigiendo su atención a aproximadamente 1998, 1990, ¿Intentó cooperar con el gobierno de Estados Unidos?

—Correcto.

—¿Con qué agencia?

—La DEA.

—¿Tenía a alguien de su organización a cargo de estas negociaciones?

—Sí.

—¿A quién?

—A Germán Rosero, alias Barbas o Barco.

—¿Cuál fue su intento de cooperación con la DEA descrito brevemente?

—Le dije a Germán Rosero que se pusiera en contacto con los miembros del Cártel de Sinaloa, con quien había trabajado durante todos esos años, para que recibieran mis envíos de cocaína, pero dentro de esa cooperación que quería entablar con la DEA en el momento.

—¿Envió a Germán Rosero a alguna parte?

—Le dije que fuera a México para contactar a los miembros del Cártel de Sinaloa.

—¿Qué pudo organizar Germán? Sin mencionar qué dijeron, ¿cuál fue la propuesta final que tuvo?

—El arreglo o propuesta final fue que Nacho Coronel recibiera un bote con 300 kilos de cocaína.

—¿Y envió un bote con tres mil kilos de cocaína a Nacho Coronel?

—Correcto.

—¿Funcionó su cooperación con la DEA?

—No.

—¿Dónde se encontraba su barco con 3,000 kilos de cocaína cuando descubrió que la cooperación no iba a funcionar?

—En alta mar en el Pacífico.

—¿Ordenó que este barco regresara a Colombia?

—No

—¿Qué hizo?

—Le ordené a Germán que lo convirtiera en un envío de cocaína normal.

—¿En qué año salió de la cárcel de Colombia?

—2000.

—¿Tuvo alguna? ¿Tomó alguna decisión sobre sus actividades de narcotráfico una vez que salió de la cárcel?

—Sí.

—¿Cuál fue?

—Dejar de hacer el negocio de enviar la cocaína a Estados Unidos a través de México.

—¿Por qué tomó esa decisión?

—Porque ya había tenido problemas con Estados Unidos, era súper rico, así que dije, ya es suficiente.

—¿Usted, de hecho, salió del negocio del tráfico de drogas?

—No.

—¿Qué pasó?

—Me di cuenta —me enteré que el gobierno estadounidense en Washington, D.C., estaba preparando una acusación en mi contra para solicitar mi extradición, supuestamente.

—¿Y cómo afectó esto su decisión de permanecer fuera del tráfico de drogas?

—Decidí regresar al negocio, continuar con el negocio, porque necesitaba dinero y necesitaba estar fuerte, tener un presencia fuerte en la organización.

—¿Hizo algún cambio en la forma de exportar cocaína?

—Sí.

—¿Cuál fue el cambio?

—Pensé en sólo enviar la cocaína y venderla en alta mar a la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Por qué hizo este cambio?

—Bueno, porque en aquel momento pensé que al enviar mi cocaína a México y no enviarla luego, a Estados Unidos, como había estado haciendo antes, no estaría —ya no estaría comercializando y vendiendo en Estados Unidos—. Bueno, entonces, en ese caso me dije a mí mismo, bueno, en ese caso no tendré ningún problema. Evitaré problemas con las autoridades estadounidenses porque estaré vendiendo mi cocaína en alta mar a los miembros del Cártel de Sinaloa.

—Bajo este nuevo modelo de negocio, ¿quién era responsable de vender la cocaína que enviaba a Estados Unidos?

—La gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Le funcionó esta estrategia?

—No lo hizo.

—¿Por qué no?

—Porque fui acusado por un cargo en Washington, D.C. en 2004, y luego en la Corte de Brooklyn.

—Entonces, ¿por qué su estrategia fue mala?

—Bueno, porque yo… estaba consciente del hecho de que la cocaína, mi cocaína, la que estaba vendiendo a la gente del Cártel Sinaloa en alta mar estaba siendo transportada y luego comercializada en Estados Unidos.

—Ahora, cuando dijo que vendía cocaína al Cártel de Sinaloa en alta mar, ¿puede explicarle al jurado a qué se refiere?

—Correcto. Entonces, hacia finales del año 2000, yo reinicié el negocio y comencé a enviar cocaína a la gente del Cártel de Sinaloa utilizando botes rápidos.

—¿Qué es un bote rápido?

—Los botes rápidos son botes que nosotros… que usamos, que podrían llevar aproximadamente dos mil kilos de cocaína. Tienen dos motores fueraborda, muy potentes y rápidos.

—Entonces, ¿qué pasaba con estos barcos rápidos?

—Pues comencé a enviar esos botes rápidos a la gente del cártel de Sinaloa para vendérselos en alta mar y en el Océano Pacífico, y bueno, ellos también tenían que salir a alta mar y usar botes rápidos, para encontrarse con mis botes, para que la cocaína pudiera ser transportada a sus botes.

—¿Y qué significa venderle al Cártel de Sinaloa en alta mar?

—Bueno, significa entregarles la cocaína allí en un precio preestablecido, previamente negociado, que era mucho menor, y una vez que lo recibieran, bueno, se convirtió en suyo, era suyo ya y contraían una deuda conmigo.

—Entonces, bajo su nuevo plan, una vez que entregaba la cocaína al Cártel de Sinaloa, ¿quién era el dueño de esa cocaína?

—Tan pronto como lo recibían, ellos eran los dueños. Me debían eso y tenían que asumir la comercialización de la cocaína en los Estados Unidos.

—Cuando dices "ellos", ¿a quién te refieres?

—Me refiero a la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Y usted dijo que comenzó a enviar estos barcos rápidos al Cártel de Sinaloa aproximadamente en qué año?

—Hacia finales del 2000.

—Y en este momento, a finales de 2000, quiénes específicamente eran los líderes del Cártel de Sinaloa a quienes estaba enviando estos barcos rápidos?

—A Mayo Zambada y su hermano, Ray Zambada, a los hermanos Beltrán Leyva, Nacho Coronel, Vicente Carrillo.

—¿Dónde estaba el acusado en este momento?

—Él todavía estaba en prisión.

—En este momento, ¿tenía infraestructura en Estados Unidos para vender cocaína?

—No, ya no la tenía.

—¿Cuándo dejó de tener infraestructura en Estados Unidos?

—En el año, los años '97, '98 aproximadamente.

—En este momento, en 2000, ¿tenía infraestructura en México?

—No una gran infraestructura, sólo para recibir el dinero de la venta de cocaína en alta mar.

—Y por esta época, ¿terminó enviando a alguien a México para dirigir su organización?

—Correcto.

—¿A quién?

—A Germán Rosero, aka Barbas.

—¿Alguien ayudó a Germán Rosero a dirigir su organización en México?

—Sí.

—¿Quién?

—Las personas que habíamos enviado para manejar el dinero estaban ayudándolo, Álvaro Palau también estuvo allí y su lugarteniente Conejo.

—¿Comenzó a tener problemas con los botes rápidos?

—Correcto.

—¿Cuáles fueron esos problemas?

—Comenzamos a sufrir incautaciones de los botes y de la cocaína en alta mar por la Guardia Costera estadounidense. Ellos seguían los botes. Muchas veces teníamos que dejar caer la cocaína al mar o quemarla y también estaban llegando a los puntos de encuentro donde se suponía que me encontraría con los botes mexicanos de la gente del Cártel de Sinaloa y nadie llegaba, entonces los botes se esperaban en el área, irían de de aquí para allá y sufrimos muchas veces incautaciones de cocaína, y perdimos a mucha gente.

—Como resultado de esto, ¿cambió la forma en que enviaba cocaína al Cártel de Sinaloa?

—Correcto.

—¿Qué decidió hacer?

—Bueno, se me ocurrió volver al método que solía usar antes, que había funcionado perfectamente para mí usando los barcos de pesca.

***

—¿Qué quiere decir con "detrás de la cortina”?

—Bueno, "detrás de la cortina" significa que sigo estando como jefe al mando de la organización, seguía enviando mi cocaína, pero fueron mis tenientes, mi gente quien en realidad estaba frente a la gente del Cártel Sinaloa.

—Entonces, cuando estaba detrás de la cortina, ¿quién era públicamente el líder de su organización?

—Laureano Rentería en Colombia.

—¿Y quiénes eran sus principales tenientes?

-Bueno, Sergio Ramírez estaba allí, Jorge Rodríguez Acero, aka Mono Cinqueta, Sophia, y teníamos en México a Germán Rosero principalmente.

—¿Con quién se reportaban todas estas personas? ¿Con quien se reportaba Mono Cinqueta?

—A mí todo el tiempo.

—Ahora, mencionó que para el momento en que comenzó este nuevo modelo, el acusado ya no estaba en la cárcel en México. ¿Sabe si hubo o no algún cambio dentro del Cártel de Sinaloa una vez que el acusado salió de la cárcel?

—Correcto.

—¿Cuál fue ese cambio?

—Ahora eran inversores.

—¿Qué significa eso?

—Inversores significa que no estaban participando todos en los envíos de cocaína que les estaba enviando.

—¿Cómo sabe esto?

—Lo sé por mis tenientes.

—Usemos un ejemplo. Si estaba enviando un cargamento de 10 mil kilos de cocaína y el Cártel de Sinaloa estaba invirtiendo en la mitad y usted estaba invirtiendo en la otra mitad, ¿cómo funcionaba?

—Ok, bueno, tenían, German Rosero buscaría a un miembro de La Federación o del Cártel de Sinaloa para proponerles el trato de recibir la cocaína en alta mar. Les daría un rango. Yo le diría que les dijera que invirtieran en tres mil, cuatro mil kilos de cocaína, al costo, al costo colombiano, y yo le decía que primero recogería el dinero, y que me lo enviaría. Y una vez que hubiera organizado la logística, entonces establecería todo para enviarles, el cargamento de cocaína, y luego también enviaría mi propia cocaína a alta mar.

—Y su inversión en ese envío de cocaína, ¿cuándo le pagaban por eso?

—Cuando transportaran y vendieran las drogas en Estados Unidos y después el dinero volviera a México y ellos podrían pagarme por la cocaína que les había vendido en alta mar.

—Entonces, por los cinco mil kilos que les permitía a los mexicanos invertir al precio colombiano, ¿cuánto tendrían que pagarle?

—Cinco mil kilos en los que les permitiría invertir en tres mil por kilo, significa que tendrían que pagarme 15 millones de dólares y tendrían que enviármelos antes de que yo les enviara la cocaína.




—¿Aproximadamente cuándo fue esto?—, le preguntó la representante del Gobierno de Estados Unidos a Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta. Seguía el juicio, el 3 de diciembre de 2018. Comenzaban a cuestionarlo por los negocios que hacía con los mexicanos, querían detalles para el Juez y el Jurado. Los nombres saltaban y los puntos se conectaban.

—Eso fue aproximadamente a finales del '91, principios del ’92—, respondió Chupeta, refiriéndose a otro encuentro con los miembros de La Federación. Ya no quería enviar a sus pilotos por aire a México, resultaba muy peligroso. Tenían que cambiar la estrategia.

—¿Qué habló específicamente en esta reunión con el acusado, Pollo, Gordo y los hermanos Beltrán Leyva?

—Entonces les dije que tenía una propuesta para enviar mi cocaína en barcos de pesca a través del Pacífico y que no iba a haber problema porque nadie había usado este método. Era un método virgen.

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—¿Discutió alguna de las logísticas de cómo este transporte marítimo funcionaría?

—Les dije que les enviaría un bote con mi cocaína desde Colombia a través del Pacífico y que me sentía tan seguro sobre ese método que la primera vez íbamos a colocar 10 mil kilos de cocaína, serían 10 mil kilos de mi cocaína, y traería mi bote lo más cerca posible a la costa mexicana, que tenían que conseguir algunas chalupas. Eso son botes pequeños.

—¿Discutió con el acusado cualquier tecnología que se requeriría para este nuevo método de transporte?

—Les dije que necesitábamos una casa cerca de donde la cocaína iba a ser descargada con una radio HF.

—¿Eso era una radio HF?

—Es una radio de alta frecuencia que les permitía comunicarse con mi barco pesquero que transportaba la cocaína, y necesitaba poner a un hombre en esa radio.

—¿Por qué necesitaba tener a alguien en esa radio?

—Porque la persona que estaba colocada allí estaría en comunicación constante con los colombianos que llevaban mi cocaína para que una vez que el bote fuera llegando al lugar donde iba a encontrarse con las chalupas, ellos supieran para que las chalupas pudieran llegar a tiempo y que, por lo tanto, pudieran transferir la cocaína de mi bote a las chalupas.

—En esta reunión con el acusado, los Beltrán y sus lugartenientes, ¿discutieron en qué área de México podrían enviar este barco de pesca?

—Sí.

—¿Qué área se mencionó?

—Les dije que podía hacerlo en cualquier parte de la Costa del Pacífico y dijeron que el mejor lugar en ese momento sería Guerrero.

—¿El acusado o alguien más presente en esta reunión le explicó por qué eligieron Guerrero como primera opción?

—Tenían un compadre allí que pertenecía a la Policía Federal, que tenían buenos arreglos para descargar la cocaína.

—¿Quién mencionó esto? ¿Quién dijo que tenían buenos arreglos en Guerrero

—Héctor y el señor Guzmán Loera.

—¿Hubo alguna discusión sobre la cantidad o la tasa de porcentaje que tendría que pagar para transportar su cocaína con este nuevo método marítimo?

—Sí.

—¿Qué le dijeron?

—Que ahora el porcentaje que me iban a cobrar por transportar mi cocaína de México a Estados Unidos sería del 45 por ciento.

—¿Quién le dijo que la tasa iba a aumentar de 40 al 45 por ciento?

—El señor Guzmán Loera.

—¿Y el acusado le dijo por qué era el aumento de la tasa del 40 al 45 por ciento?

—Sí.

—¿Qué le dijo el acusado?

—Que los arreglos que tenían en la ciudad capital con un comandante federal, Calderoni, eran caros, además de otro señor, hombres de alto rango en la Fiscalía General de la Nación, en la PGR, la Procuraduría General de la República de México, y ahora tenían acuerdos también con la Marina mexicana, por lo tanto, eso aumentó el costo para ellos.

—¿Aceptó pagar una tarifa porcentual más alta al cártel de Sinaloa para que recibiera su cocaína?

—Sí.

—¿Qué dijeron el acusado y los Beltrán Leyvas a esta nueva propuesta de transportar su cocaína a través de este nuevo embarque marítimo?

—Que les sonaba bien pero que teníamos que ir y hablar con alguien en prisión

—Acaba de testificar que el acusado dijo que quería llevarlo a ver a alguien. ¿A quién quería llevarlo a ver el acusado?

—Bueno, el acusado, el señor Guzmán Loera y la otra gente del cártel de Sinaloa querían que fuera y hablara con El Azul.

—¿Quién es El Azul?

—El Azul era un hombre que era miembro del Cártel de Sinaloa, que era como un padrino, como un padrino.

—¿Qué quiere decir con que era como un padrino?

—Un padrino es alguien en el mundo del narcotráfico, alguien que es muy respetado por los otros narcotraficantes y cuyas opiniones son escuchadas y quién también tiene el papel de mediador para mediar los problemas que surgen entre los jefes del cártel, y, en general, es una persona que tiene muchos contactos, muchos contactos en la policía, en la política.

—¿Se reunió con El Azul?

—Sí.

—¿A dónde fue a reunirse con El Azul?

—A una prisión en la Ciudad de México.

—¿Quién estuvo presente en esta reunión en la cárcel con El Azul?

—El señor Guzmán Loera estaba allí, los hermanos Carrillo Fuentes y Mayo Zambada.

—¿Qué hermanos Carrillo Fuentes estuvieron específicamente allí?

—Amado y Vicente.

—¿Cuál fue su comprensión de por qué estas cuatro personas: El acusado, Mayo, Amado y Vicente Carrillo Fuentes, fueron a esta reunión para ver a El Azul?

—Porque en ese momento eran los hombres más fuertes del Cártel de Sinaloa. Eso fue lo que entendí.

—¿Qué quiere decir con que fueron los más fuertes?

—Los principales jefes que manejaban la mayor cantidad de cocaína que estaba siendo enviada por mí desde Colombia a México.

—¿Entiende por qué lo llevaron a conocer a El azul?

—Sí.

—¿Por qué fue eso?

—Bueno, para que él pudiera conocerme.

—Lo siento, ¿para que quién pudiera conocerlo?

—Para que El Azul me conociera y yo lo conociera a él, y para que pudiera escuchar esta propuesta.

—¿Cómo llegó a la cárcel?

—Llegué allí en un automóvil en compañía de un comandante de la Policía Federal que trabajaba para el Cártel de Sinaloa.

—¿Fue esta una visita oficial a la prisión?

—No fue una visita oficial.

—¿Por qué no?

—Porque cuando entré, no había controles allí, yo no tenía que mostrar ningún documento, por lo que no era una visita oficial.

—¿Lo registraron antes de ingresar a la cárcel?

—Para nada.

—¿Cómo era el interior de la cárcel?

—Bueno, había un pabellón, una unidad donde estaba El Azul con su gente separado de todos los demás.

—Cuando dice su gente, ¿qué quiere decir con eso?

-Sus tenientes, sus tenientes y las personas que estaban allí con él haciéndole compañía. Había algunas de sus personas allí en la cárcel con él.

—Ahora, testificó que pasó aproximadamente cuatro años en la cárcel en Colombia en 1996. Según su experiencia, ¿fue esto un trato como una prisión normal?

—No. No. De la misma manera que cuando pasé un tiempo en la cárcel en Colombia, debido a la corrupción, tenía el control completo de la prisión.

—¿Vio algo cuando fue a visitar a El Azul que indicó que él también tenía privilegios en esa cárcel?

—Sí, por supuesto.

—¿Podría describir algunos de ellos al jurado, por favor?

—Bueno, vi licor, whisky. Había marihuana allí. Habían armas allí y cualquier comida, cualquier comida que quisiera.

—¿Comprende cómo fue posible que El Azul tuviera estos privilegios en la cárcel?

—No precisamente. Él no me dijo.

—Basado en el tiempo que pasó en Colombia, ¿tiene idea de cómo puede suceder eso?

—Por supuesto.

—¿Cómo es eso?

—Los pagos de sobornos a los funcionarios en la cárcel.

—¿Cuál fue el propósito de la reunión con El Azul en esta cárcel?

—Fue básicamente para escuchar la propuesta que estaba trayendo de enviar los botes de pesca con la cocaína desde Colombia.

—¿Qué hablaron en esta reunión?

—Bueno, recuerdo que El Azul, me dijo, mencionando en tono de broma, dijo mi compadre, Calderoni, él dice que hay tantos aviones que llegan a México desde Colombia que los gabachos, los estadounidenses, están diciendo que parece que México está siendo invadido de tantos aviones que llegan en las primeras horas de la mañana.

—¿Qué más se discutió en esta reunión?

—Hablamos sobre los lugares potenciales donde la cocaína, los botes de cocaína podrían descargarse. También recuerdo que el Sr. Esparragoza dijo que el gobierno mexicano estaba diciendo que había mucha presión sobre ellos por parte del Gobierno estadounidense porque... por la cantidad de aviones.

—Al final de esta reunión, ¿tuvo un acuerdo con El Azul, el acusado, Mayo Zambada y el Carrillo Hermanos Fuentes?

—No finalizado, no un acuerdo finalizado.

—¿Cuál fue el acuerdo que tuvieron?

—Bueno, el acuerdo al que llegamos fue cambiar el método de los aviones a los barcos para recibir mi cocaína.

—¿Discutió cuántos kilos de cocaína pondría en este primer envío?

—Sí. Le dije que estaba tan seguro de que iba a funcionar bien que iba a poner 10 mil kilos de cocaína para comenzar.

—Ahora, antes de hacer la transición de aviones a envíos marítimos, ¿aproximadamente cuántos aviones de cocaína había enviado al Cártel de Sinaloa, aproximadamente?

—Lo máximo que pude enviar en una noche fue entre 12 y 14 aviones con cocaína de Colombia. Eso es correcto.

—Entonces, todo el tiempo estuvo enviando aviones al Cártel Sinaloa, ¿cuántos aviones en total cree que habrá enviado?

—Decenas de aviones, decenas. Decenas. No se exactamente cuántos fueron pero muchos, pero muchos, muchos.

—Entonces, después de salir de la prisión de la reunión con El Azul, ¿qué hizo después?

—Luego, más tarde me reuní con los miembros del Cártel de Sinaloa para finalizar los detalles ahora del envío de estos barcos con mi cocaína de Colombia.

—¿Podría pedirle que marque en la pantalla delante de usted la ruta que tomó el barco camaronero de Colombia a Acapulco?

—Correcto. Zarpó de una pequeña ciudad llamada Buenaventura, que es mi departamento frente a las costas de Colombia y se fue a lo largo del Pacífico. Y en este primer envío se acercó mucho a la costa del Pacífico mexicano hasta las chalupas que pertenecían al señor Guzmán Loera y llegaron los Beltrán Leyva para encontrarme con los botes.

—Sr. Ramírez, cuando dice que su bote se acercó mucho a la playa, ¿sabe aproximadamente qué tan cerca estaba el barco colombiano, el barco camaronero de la costa de Acapulco?

—Muy cerca. Por lo que recuerdo, habiendo hablado con el capitán del barco, aproximadamente a 10 millas de distancia.

—¿El capitán de qué barco?

—De mi bote colombiano, el de la cocaína.

—¿Cuántas veces usó las chalupas para descargar su cocaína de los barcos colombianos?

—Sólo durante ese primer envío.

—¿Por qué?

—Porque cuando mi barco camaronero regresó a Colombia, el capitán me habló. Me dijo que le parecía muy arriesgado acercarse tanto a la costa mexicana debido a la Guardia costera y a la Armada mexicana y me aconsejó que no deberíamos acercarnos tanto a la costa mexicana, para poder proteger el barco con la cocaína y a las personas que estaban allí.

—Como resultado de esto, ¿qué hizo?

—Bueno, les dije a mis tenientes en México que hablaran con las personas del Cártel de Sinaloa que estaban recibiendo mis botes con mi cocaína para que también pudieran obtener barcos camaroneros, y así que el barco camaronero de Colombia y el barco camaronero de México se reunieran, se reunieran en un punto alrededor, entre 300 y 350 millas de la costa mexicana.

—¿Los miembros del Cártel de Sinaloa aceptaron esta modificación?

—Sí.

—¿Envió otro envío marítimo al cártel de Sinaloa?

—Sí.

—¿Quién fue el miembro del Cártel de Sinaloa que recibió este cargamento de cocaína?

—Los Beltrán Leyva fueron los primeros en recibir mi barco camaronero con uno de sus barcos camaroneros.

—Entonces, los Beltrán Leyvas tenían un barco camaronero que se encontraba con su barco camaronero colombiano?

—Sí.

—¿Qué tipo de embarcaciones pesqueras tuvo que usar?

—Comenzamos a usar botes de pesca, botes de pesca blancos y también atuneros.

—¿Y dónde se encontraban estos barcos con los barcos mexicanos?

—Bueno, comenzamos a alejarnos más y más, y nosotros llegamos a un punto en el que estábamos a más de mil millas de la costa mexicana.

***

—¿Tenía algún arreglo cuando llegó a México?

—Sí.

—¿Quién arreglaba eso por usted?

—Mis tenientes, junto con la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Y cuál era el propósito de tener estos arreglos tanto en el aeropuerto colombiano como en el mexicano?

—Para que no hubiera ningún… ningún registro de mí, de mis viajes, y para protegerme de cualquier arresto.

—¿Llegó a México a salvo en este viaje?

—Sí.

—¿Y qué pasó cuando llegó a México?

—Gente de la Policía Federal me estaba esperando en el Aeropuerto de México. Gente que… a quien el cártel, el Cártel de Sinaloa, había comprado. Entonces, cuando la puerta del avión de Colombia se abrió allí, me estaban esperando allí y me llevaron a un lado, me apartaron.

—¿Cuál fue el propósito de este viaje a México.

—El propósito era hablar con Carrillo-Fuentes sobre el problema que acababa de ocurrir cuando hundieron mi bote con los 20 mil kilos de cocaína.

—¿Con quién habló específicamente, con Carrillo-Fuentes?

—Hablé con Amado Carrillo-Fuentes.

—¿Sabe dónde se hundió el bote mexicano con sus 20 toneladas de cocaína?

—Bueno, aproximadamente.

—¿Visitó el lugar?

—Sí.

—¿Con quién fue?

—Fui allí con Amado Carrillo-Fuentes y su piloto de confianza y su gente en un helicóptero.

—¿A dónde fue el helicóptero?

—Nos vimos… Me reuní con Amado Carrillo-Fuentes en Acapulco. Salí de allí con él en helicóptero, porque antes del hundimiento del barco, el capitán había tomado las coordenadas de la ubicación. Entonces, con base en esas coordenadas, volamos alrededor con él en el helicóptero alrededor del área donde el barco supuestamente estaba, donde supuestamente se había hundido.

—¿Vio algo cuando estuvo en esa área?

—Nada más que mar, sólo el mar.

—¿Pasó algo en el viaje en helicóptero que usted recuerde?

—Sí.

—¿Qué pasó?

—Bueno, cuando vi todo ese mar, me puse muy triste. Estaba triste. Dije, nunca encontrarán esto, así que me dormí. Me quedé dormido con la boca abierta. Entonces Amado-Carrillo me tomó una foto y se la pasó burlándose de mí más tarde, diciendo, oh, míralo con la boca abierta en el helicóptero, dormido.

—¿Sabe si pudieron recuperar alguna de las drogas que se hundieron en el barco?

—Sí.

—¿Estuvo presente en México cuando estos kilos fueron recuperados?

—No.

—Entonces, ¿cómo sabe esto?

—A través de mis lugartenientes y porque Carrillo-Fuentes me pidió que les enviara un químico porque parte de la cocaína se había arruinado cuando se mojó.

—¿Sabe cómo fue que los kilos fueron recuperados del barco hundido?

—Sí.

—¿Cómo fue eso?

—Bueno, los Carrillo-Fuentes contrataron a un equipo de buzos para recuperarlo. Y en realidad, lo buscaron por un poco más de un año hasta que lo encontraron.

—¿Terminó enviando el químico a Carrillo-Fuentes?

—Correcto.

—Y mientras estuvo en México en este viaje, ¿sucedió algo más que recuerde?

—Sí.

—¿Qué fue eso?

—Le había enviado al Sr. Guzmán Loera un bote que transportaba 10 mil kilos de cocaína y estaba camino a México cuando yo llegué a México.

—¿Qué pasó con ese envío de 10 mil kilogramos de cocaína?

—Bueno, mi bote llegó al lugar y no había bote del Sr. Guzmán Loera o de los Beltrán Leyvas allí esperando.

—¿Y qué hizo?

—Bueno, el bote siguió dando vueltas y más vueltas allí, yo temía perder el bote con la cocaína y fui a habla con los Carrillo-Fuentes, así que con Amado. Le expliqué la situación a él, y entonces él dijo: lo tomaré, lo recibiré y me ajustaré con el Sr. Guzmán Loera.

—Ahora, antes de ir a hablar con Amado Carrillo, ¿habló con el acusado sobre este envío?

—Sí, le dije que el bote daba vueltas allí en círculos y no había nadie que lo recibiera.

—¿Qué, si acaso, respondió el acusado?

—Bueno, no, dijo que Gordo estaba a cargo de eso y estaba por salir y recibirlo, que iba a llegar el bote.

—¿Y lo hizo?

—No llegó.

—Y cuando Amado Carrillo le dijo que se ajustaría con el acusado, ¿qué entendió que eso significaba?

—Bueno, que no había problemas y que se arreglaría con él.

—Después de que tuvo esa conversación con Amado Carrillo, ¿qué pasó con su cargamento de cocaína?

—Bueno, Carrillo-Fuentes, de hecho, envió un bote a encontrarse con mi bote con la cocaína. Se encontraron en el Pacífico. Mi cocaína fue transferida con éxito al barco Carrillo-Fuentes y fue llevado con éxito a la costa mexicana.

—¿Qué le pasó a su cocaína una vez que llegó a la costa mexicana?

—Más tarde fue transportada a Estados Unidos y entregada a mis tenientes con éxito.

—¿Esto le causó algún problema a usted o alguno de sus trabajadores?

—Sí.

—¿Qué pasó?

—Bueno, en la Ciudad de México, uno de mis tenientes más importantes, cuyo nombre es Juan Carlos Ortiz y Sergio Ramírez fueron secuestrados por El Gordo.

—Juan Carlos Ortiz, ¿tiene un apodo?

—Sí, Cuchilla.

—Y cuando dices que fueron "levantados" por El Gordo. ¿Qué quiere decir con eso?

—Bueno, les dio una cita en la Ciudad de México y los secuestró y los llevaron a una casa.

—¿Cómo se enteró de esto?

—A través de Amado Carrillo.

—¿En qué parte de México estaba cuando recibió la noticia de que Cuchilla y Sergio habían sido secuestrados?

—Estaba en Juárez con los Carrillo-Fuentes.

—¿Y qué hizo?

—Le dije a Amado Carrillo que por favor hablara con el Sr. Guzmán Loera para resolver la situación, ya que me había dicho cuando recibió el bote que podía hablar con él y que no iba a haber problema.

—Entonces, ¿qué pasó con sus trabajadores?

—Fueron liberados.

—¿Habló con tus trabajadores después de que habían estado secuestrados?

—Sí.

—¿Qué le dijeron?

—Bueno, estaban enojados conmigo porque no habían querido ir a esa reunión con El Gordo, y dijeron que Gordo estaba furioso porque entregué mi bote con la cocaína a Carrillo-Fuentes, y luego Gordo apuntaba con un arma a su cabeza y diciendo que los iba a matar.

—¿Alguna vez habló con el acusado sobre esto?

—Sí.

—¿Y qué le dijo el acusado sobre este incidente?

—Bueno, que eso había sido un problema con El Gordo, que nosotros deberíamos dejar eso atrás, que no perdiera la fe, y que siguiéramos adelante.

—¿Algo como esto volvió a suceder con Gordo?

—No.

—Ahora, ¿con qué frecuencia trataba con Gordo?

—Cuando fui a México, le hablé varias veces.

—Aproximadamente, ¿cuántas veces diría que se reunió con Gordo?

—Ocho, diez veces. Quizás más.

¿Notó algo en particular cuando se reunía con el Gordo?

—Sí.

—¿Qué era eso?

—Era drogadicto, usaba cocaína todo el tiempo. —Entonces, como resultado del problema que tuvo con el acusado, ¿puso alguna condición nueva en los envíos de cocaína que enviaba al Cártel de Sinaloa?

—Sí.

—¿Y cuáles fueron?

—Bueno, por el barco que hundieron con mis 20 mil kilos de cocaína, el problema que tuve con mi bote con los 10 mil kilos de cocaína y el señor Guzmán Loera que no había ido a recibirlo, les dije que iba a enviar un capitán para que se subiera al bote mexicano antes de partir para encontrarse con mi bote con la cocaína, y así podría asegurarme de que estuvieran a tiempo para encontrarnos.

—¿Recuerda aproximadamente cuándo fue esto?

—Era aproximadamente 1992.

—Y después de que comenzó a poner un capitán colombiano en el Barcos mexicanos, ¿tuvo algún problema?

—Sí, tuve un problema más.

—¿Y cuál fue ese problema?

—Bueno, le había enviado al Sr. Guzmán Loera un bote con 14 mil kilos de cocaína e informó que había habido un huracán en el Pacífico y que el bote había desaparecido.

—¿Tenía a alguien en el bote del Sr. Guzmán?

—Sí, por supuesto que tenía al capitán que había enviado para eso.

—¿Y qué pasó?

—El bote desapareció. El Sr. Guzmán Loera se comunicó con mis tenientes en México para que me pudieran hablar por teléfono a Colombia y comunicarme esta situación.

—¿Tuvo otras conversación con el acusado sobre estas 14 toneladas de cocaína que se habían perdido por el huracán?

—Sí.

—¿Qué pasó en esta conversación?

—Bueno, el Sr. Guzmán Loera me dijo que había habido un huracán. Eso estaba fuera de sus manos, acordamos un precio, lo que debía pagar.

—Ahora, cuando el acusado le pidió que acordaran un precio, ¿qué entendió con eso?

—El costo era el valor de la cocaína en Colombia, más el precio de mi bote que había ido de Colombia a México para entregarle la cocaína a él.

—¿Y qué le respondió al acusado cuando le dijo esta propuesta?

—Bueno, dije que sí, que el costo por kilo de cocaína era aproximadamente dos mil dólares, más mil dólares por transportar por barco, entonces el costo por kilo de cocaína sería tres mil dólares.

—¿Cuánto le debía el acusado?

—42 millones de dólares.

—¿Y el acusado aceptó pagarle los 42 millones?

—Bueno, sí, dijo que estaba dispuesto a pagarme pero que le tenía que enviar trabajo porque ese había sido un accidente y que me pagaría en partes.

—¿El acusado, de hecho, le pagó sus $42 millones?

—No.

—¿Por qué no?

—Porque no mucho después de eso, fue arrestado en Centroamérica.

—¿Cuándo fue esto aproximadamente?

—1993 aproximadamente.

—¿Alguien de la organización del acusado asumió la deuda que tenía con usted?

—Sí.

—¿Quién?

—Arturo Guzmán Loera y Pollo, y los hermanos Beltrán Leyva.

—¿Cómo sabe eso?

—Porque hablé con ellos personalmente por teléfono sobre la situación.

—Cuando dice que habló con ellos por teléfono, ¿a quién se refiere específicamente?

—Me refiero a mí mismo, con Pollo, Arturo Guzmán, y con los hermanos Beltran Leyva. Hablé con Arturo Beltran Leyva sobre eso.

—¿Habló con Arturo Guzmán y Arturo Beltrán al mismo tiempo o fueron diferentes conversaciones?

—No, la misma conversación.

—¿Puede decirle al jurado lo que se discutió con Arturo Guzmán y Arturo Beltrán en esa conversación?

—Sí. Me dijeron, vamos a asumir la deuda, dijo Arturo, usted sabe, la deuda de mi hermano, y necesitamos que nos envíe trabajo, significando cocaína de Colombia para que podamos pagarle en pagos, todo continúa de la misma manera, y necesitamos trabajar más duro porque ahora mi hermano está en prisión y estamos trabajando para ver cómo lo sacamos de ahí.

—Cuando Arturo Guzmán y Arturo Beltrán le dijeron que todo continuaba igual, ¿qué entendió que significaba?

—Bueno, entendí que el Sr. Guzmán Loera continuaba a cargo del negocio de la cocaína a través de ellos, es decir a través de su hermano Arturo Guzmán Loera y los hermanos Beltrán Leyva.

—¿Eventualmente le pagaron los 42 millones de dólares que le debían?

—Sí.

—¿Quién le pagó?

—Arturo Guzmán Loera y los Beltrán Leyva me pagaron.

—¿Le pagaron los 42 millones enteros?

—Sí.

—¿Aproximadamente cuánto les tomó pagarle los 42 millones?\u0009

—Más de un año.

—Y durante este tiempo, ¿continuó enviándoles los cargamentos de cocaína?

—Sí.


***


—Sr. Ramírez, antes de nuestro descanso usted estaba hablando sobre los cargos en su contra en Colombia cuando fue a la cárcel en 1996.

—Correcto.

—¿Uno de ellos fue por prestanombres?

—Sí.

—¿Puede explicarle al jurado qué es eso?

—Significa comprar propiedades en Colombia bajo el nombre de alguien que no es realmente el dueño de la propiedad.

—En 1996, Sr. Ramírez, ¿fue arrestado físicamente?

—No.

—¿Cómo es que terminó en la cárcel?

—Porque me entregué voluntariamente a la justicia colombiana.

—¿Qué significa eso?

—Que entré solo en la oficina del fiscal en Colombia y yo me entregué voluntariamente a la justicia colombiana.

—¿Tenía un acuerdo con el gobierno colombiano?

—Sí.

—¿Y cuál fue ese acuerdo?

—Tenía un acuerdo, entregarme voluntariamente a la justicia, para desmantelar mi empresa criminal en Colombia y cooperar con las autoridades colombianas.

—¿Es eso, de hecho, lo que hizo cuando fue a la cárcel?

—No.

—¿Qué tipo de acuerdo tenía realmente con el gobierno colombiano?

—Bueno, tenía un acuerdo basado en la corrupción que existía en ese momento en mi país.

—¿Cuál fue su sentencia original en este caso?

—Veinticuatro años.

—¿Cuánto tiempo pasó realmente en la cárcel?

—Aproximadamente doce años, dos meses.

—¿Fue sentenciado a una prisión real?

—No.

—¿Cuánto pagó por este acuerdo?

—Varios millones de dólares.

—¿A quién le hizo estos pagos?

—Se los hice a miembros del gobierno colombiano, que eran corruptos.

—¿Cuánto tiempo estuvo en la cárcel durante esta instancia?

—Por aproximadamente cuatro años y dos meses.

—Durante ese tiempo, ¿desmanteló su organización de tráfico de drogas?

—No.

—¿Continuó enviando drogas mientras estaba en la cárcel en Colombia?

—Correcto.

—¿Cooperó con las autoridades colombianas mientras estaba en la cárcel en Colombia?

—No realmente.

P\u0009¿Alguna vez le pidieron ser entrevistado por algún abogado fiscal de otros países?

—Sí.

—¿De qué país eran?

—De México.

—¿Y fue sincero con ellos?

—No.

—¿Le contó a los fiscales mexicanos sobre sus negocios con el cártel de Sinaloa?

—Para nada.

P\u0009¿Por qué no?

—Primero que nada, porque cuando estaba en prisión estaba enviando cocaína a la gente del Cártel de Sinaloa. Entonces, ¿por qué los mencionaría si todavía estaba negociando con ellos y les enviaba cocaína desde la prisión? Además de eso, aquellos de nosotros que éramos jefes de cárteles teníamos un acuerdo en ese momento en Colombia para no cooperar realmente, por lo que también podría haber represalias hacia mi vida por eso. Y también, en tercer lugar, porque sabía que los fiscales que habían venido de México eran realmente sinvergüenzas, eran miembros del Cártel de Sinaloa.

—Mientras estaba en la cárcel en Colombia, ¿quién estaba llevando las operaciones día a día de su organización en Colombia?

—Sergio Ramírez los manejaba y Jorge Rodríguez Acero.

—¿Qué papel tenía?

—Bueno, estaba en la cárcel llevando la organización. Dándoles órdenes, instrucciones.

—Entonces, aunque estaba en la cárcel, ¿quién estaba tomando las decisiones finales sobre su organización de narcotráfico?

—Yo, totalmente yo.

—Mientras estaba en la cárcel en Colombia, ¿tuvo a alguno de sus trabajadores en México?

—Correcto.

—¿Y a quién?

—Alvaro Palau, alias Olfato.O-L-F-A-T-O.

—¿Y qué estaba haciendo el Sr. Palau por usted mientras estaba en la prisión en Colombia?

—Bueno pues él estaba a cargo de la logística de recibir mi cocaína que estaba enviando desde Colombia a la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Conoce otros apodos para el Sr. Palau que no sean Olfato, O-L-F-A-T-O?

—Olafo. Olafo.

—Ahora, dirigiendo su atención a aproximadamente 1998, 1990, ¿Intentó cooperar con el gobierno de Estados Unidos?

—Correcto.

—¿Con qué agencia?

—La DEA.

—¿Tenía a alguien de su organización a cargo de estas negociaciones?

—Sí.

—¿A quién?

—A Germán Rosero, alias Barbas o Barco.

—¿Cuál fue su intento de cooperación con la DEA descrito brevemente?

—Le dije a Germán Rosero que se pusiera en contacto con los miembros del Cártel de Sinaloa, con quien había trabajado durante todos esos años, para que recibieran mis envíos de cocaína, pero dentro de esa cooperación que quería entablar con la DEA en el momento.

—¿Envió a Germán Rosero a alguna parte?

—Le dije que fuera a México para contactar a los miembros del Cártel de Sinaloa.

—¿Qué pudo organizar Germán? Sin mencionar qué dijeron, ¿cuál fue la propuesta final que tuvo?

—El arreglo o propuesta final fue que Nacho Coronel recibiera un bote con 300 kilos de cocaína.

—¿Y envió un bote con tres mil kilos de cocaína a Nacho Coronel?

—Correcto.

—¿Funcionó su cooperación con la DEA?

—No.

—¿Dónde se encontraba su barco con 3,000 kilos de cocaína cuando descubrió que la cooperación no iba a funcionar?

—En alta mar en el Pacífico.

—¿Ordenó que este barco regresara a Colombia?

—No

—¿Qué hizo?

—Le ordené a Germán que lo convirtiera en un envío de cocaína normal.

—¿En qué año salió de la cárcel de Colombia?

—2000.

—¿Tuvo alguna? ¿Tomó alguna decisión sobre sus actividades de narcotráfico una vez que salió de la cárcel?

—Sí.

—¿Cuál fue?

—Dejar de hacer el negocio de enviar la cocaína a Estados Unidos a través de México.

—¿Por qué tomó esa decisión?

—Porque ya había tenido problemas con Estados Unidos, era súper rico, así que dije, ya es suficiente.

—¿Usted, de hecho, salió del negocio del tráfico de drogas?

—No.

—¿Qué pasó?

—Me di cuenta —me enteré que el gobierno estadounidense en Washington, D.C., estaba preparando una acusación en mi contra para solicitar mi extradición, supuestamente.

—¿Y cómo afectó esto su decisión de permanecer fuera del tráfico de drogas?

—Decidí regresar al negocio, continuar con el negocio, porque necesitaba dinero y necesitaba estar fuerte, tener un presencia fuerte en la organización.

—¿Hizo algún cambio en la forma de exportar cocaína?

—Sí.

—¿Cuál fue el cambio?

—Pensé en sólo enviar la cocaína y venderla en alta mar a la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Por qué hizo este cambio?

—Bueno, porque en aquel momento pensé que al enviar mi cocaína a México y no enviarla luego, a Estados Unidos, como había estado haciendo antes, no estaría —ya no estaría comercializando y vendiendo en Estados Unidos—. Bueno, entonces, en ese caso me dije a mí mismo, bueno, en ese caso no tendré ningún problema. Evitaré problemas con las autoridades estadounidenses porque estaré vendiendo mi cocaína en alta mar a los miembros del Cártel de Sinaloa.

—Bajo este nuevo modelo de negocio, ¿quién era responsable de vender la cocaína que enviaba a Estados Unidos?

—La gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Le funcionó esta estrategia?

—No lo hizo.

—¿Por qué no?

—Porque fui acusado por un cargo en Washington, D.C. en 2004, y luego en la Corte de Brooklyn.

—Entonces, ¿por qué su estrategia fue mala?

—Bueno, porque yo… estaba consciente del hecho de que la cocaína, mi cocaína, la que estaba vendiendo a la gente del Cártel Sinaloa en alta mar estaba siendo transportada y luego comercializada en Estados Unidos.

—Ahora, cuando dijo que vendía cocaína al Cártel de Sinaloa en alta mar, ¿puede explicarle al jurado a qué se refiere?

—Correcto. Entonces, hacia finales del año 2000, yo reinicié el negocio y comencé a enviar cocaína a la gente del Cártel de Sinaloa utilizando botes rápidos.

—¿Qué es un bote rápido?

—Los botes rápidos son botes que nosotros… que usamos, que podrían llevar aproximadamente dos mil kilos de cocaína. Tienen dos motores fueraborda, muy potentes y rápidos.

—Entonces, ¿qué pasaba con estos barcos rápidos?

—Pues comencé a enviar esos botes rápidos a la gente del cártel de Sinaloa para vendérselos en alta mar y en el Océano Pacífico, y bueno, ellos también tenían que salir a alta mar y usar botes rápidos, para encontrarse con mis botes, para que la cocaína pudiera ser transportada a sus botes.

—¿Y qué significa venderle al Cártel de Sinaloa en alta mar?

—Bueno, significa entregarles la cocaína allí en un precio preestablecido, previamente negociado, que era mucho menor, y una vez que lo recibieran, bueno, se convirtió en suyo, era suyo ya y contraían una deuda conmigo.

—Entonces, bajo su nuevo plan, una vez que entregaba la cocaína al Cártel de Sinaloa, ¿quién era el dueño de esa cocaína?

—Tan pronto como lo recibían, ellos eran los dueños. Me debían eso y tenían que asumir la comercialización de la cocaína en los Estados Unidos.

—Cuando dices "ellos", ¿a quién te refieres?

—Me refiero a la gente del Cártel de Sinaloa.

—¿Y usted dijo que comenzó a enviar estos barcos rápidos al Cártel de Sinaloa aproximadamente en qué año?

—Hacia finales del 2000.

—Y en este momento, a finales de 2000, quiénes específicamente eran los líderes del Cártel de Sinaloa a quienes estaba enviando estos barcos rápidos?

—A Mayo Zambada y su hermano, Ray Zambada, a los hermanos Beltrán Leyva, Nacho Coronel, Vicente Carrillo.

—¿Dónde estaba el acusado en este momento?

—Él todavía estaba en prisión.

—En este momento, ¿tenía infraestructura en Estados Unidos para vender cocaína?

—No, ya no la tenía.

—¿Cuándo dejó de tener infraestructura en Estados Unidos?

—En el año, los años '97, '98 aproximadamente.

—En este momento, en 2000, ¿tenía infraestructura en México?

—No una gran infraestructura, sólo para recibir el dinero de la venta de cocaína en alta mar.

—Y por esta época, ¿terminó enviando a alguien a México para dirigir su organización?

—Correcto.

—¿A quién?

—A Germán Rosero, aka Barbas.

—¿Alguien ayudó a Germán Rosero a dirigir su organización en México?

—Sí.

—¿Quién?

—Las personas que habíamos enviado para manejar el dinero estaban ayudándolo, Álvaro Palau también estuvo allí y su lugarteniente Conejo.

—¿Comenzó a tener problemas con los botes rápidos?

—Correcto.

—¿Cuáles fueron esos problemas?

—Comenzamos a sufrir incautaciones de los botes y de la cocaína en alta mar por la Guardia Costera estadounidense. Ellos seguían los botes. Muchas veces teníamos que dejar caer la cocaína al mar o quemarla y también estaban llegando a los puntos de encuentro donde se suponía que me encontraría con los botes mexicanos de la gente del Cártel de Sinaloa y nadie llegaba, entonces los botes se esperaban en el área, irían de de aquí para allá y sufrimos muchas veces incautaciones de cocaína, y perdimos a mucha gente.

—Como resultado de esto, ¿cambió la forma en que enviaba cocaína al Cártel de Sinaloa?

—Correcto.

—¿Qué decidió hacer?

—Bueno, se me ocurrió volver al método que solía usar antes, que había funcionado perfectamente para mí usando los barcos de pesca.

***

—¿Qué quiere decir con "detrás de la cortina”?

—Bueno, "detrás de la cortina" significa que sigo estando como jefe al mando de la organización, seguía enviando mi cocaína, pero fueron mis tenientes, mi gente quien en realidad estaba frente a la gente del Cártel Sinaloa.

—Entonces, cuando estaba detrás de la cortina, ¿quién era públicamente el líder de su organización?

—Laureano Rentería en Colombia.

—¿Y quiénes eran sus principales tenientes?

-Bueno, Sergio Ramírez estaba allí, Jorge Rodríguez Acero, aka Mono Cinqueta, Sophia, y teníamos en México a Germán Rosero principalmente.

—¿Con quién se reportaban todas estas personas? ¿Con quien se reportaba Mono Cinqueta?

—A mí todo el tiempo.

—Ahora, mencionó que para el momento en que comenzó este nuevo modelo, el acusado ya no estaba en la cárcel en México. ¿Sabe si hubo o no algún cambio dentro del Cártel de Sinaloa una vez que el acusado salió de la cárcel?

—Correcto.

—¿Cuál fue ese cambio?

—Ahora eran inversores.

—¿Qué significa eso?

—Inversores significa que no estaban participando todos en los envíos de cocaína que les estaba enviando.

—¿Cómo sabe esto?

—Lo sé por mis tenientes.

—Usemos un ejemplo. Si estaba enviando un cargamento de 10 mil kilos de cocaína y el Cártel de Sinaloa estaba invirtiendo en la mitad y usted estaba invirtiendo en la otra mitad, ¿cómo funcionaba?

—Ok, bueno, tenían, German Rosero buscaría a un miembro de La Federación o del Cártel de Sinaloa para proponerles el trato de recibir la cocaína en alta mar. Les daría un rango. Yo le diría que les dijera que invirtieran en tres mil, cuatro mil kilos de cocaína, al costo, al costo colombiano, y yo le decía que primero recogería el dinero, y que me lo enviaría. Y una vez que hubiera organizado la logística, entonces establecería todo para enviarles, el cargamento de cocaína, y luego también enviaría mi propia cocaína a alta mar.

—Y su inversión en ese envío de cocaína, ¿cuándo le pagaban por eso?

—Cuando transportaran y vendieran las drogas en Estados Unidos y después el dinero volviera a México y ellos podrían pagarme por la cocaína que les había vendido en alta mar.

—Entonces, por los cinco mil kilos que les permitía a los mexicanos invertir al precio colombiano, ¿cuánto tendrían que pagarle?

—Cinco mil kilos en los que les permitiría invertir en tres mil por kilo, significa que tendrían que pagarme 15 millones de dólares y tendrían que enviármelos antes de que yo les enviara la cocaína.




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