/ sábado 4 de enero de 2020

¡Cómo criticar desde el fondo del pantano!

Son muchos y muy poderosos los enemigos de la Cuarta Transformación (4T). Entre éstos los hay embozados y los hay abiertos. Los hay en tanto en el campo de la economía, como en el de la política. Pero hasta ahora esos adversarios no han conseguido éxitos ni en la economía ni en la política.

En el ámbito los enemigos abiertos más belicosos, constantes y estridentes se puede contar a los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Pero es obvio que desde el encarcelamiento en Estados Unidos de Genaro García Luna, estrecho colaborador de ambos ex presidentes, la actividad beligerante de éstos ha sufrido una notoria caída.

El caso del ex policía acusado de narcotráfico ha puesto en evidencia pública la luenga historia y el carácter criminal de Fox y de Calderón, lo que necesariamente los invalida como críticos honrados, sinceros y de buena fe.

Y más o menos puede decirse lo mismo del Partido Acción Nacional (PAN). Su antigua fama de institución noble y honesta ha sido sepultada por las evidencias de la desaforada corrupción de sus cuadros más destacados, como por ejemplo Guillermo Padrés, ex gobernador de Sonora, y Miguel Ángel Yunes Linares, ex director general del ISSSTE.

También más o menos lo mismo puede decirse del Partido de la Revolución Democrática (PRD), formación política de derecha que durante largos años navegó con bandera de izquierda, y en la cual igualmente la corrupción de sus dirigentes alcanzó cotas monumentales, como en los casos de Jesús Ortega, Miguel Ángel Mancera y Alejandra Barrales. ¡Cómo criticar desde el fondo del pantano! Y cómo presentarse como opción electoral viable en futuros comicios, sobre todo los presidenciales.

Por lo que toca al Partido Revolucionario Institucional (PRI) es evidente que se trata de un enemigo embozado, agazapado y a la espera de mejores tiempos políticos y electorales. Pero es tal su mala fama y desprestigio que se antoja imposible que pudiera disputar con alguna posibilidad de triunfo cualquier posición política relevante.

En consecuencia no se observa en el horizonte ningún adversario electoral de la Cuarta Transformación. Y el asunto se mira más desbalanceado si se considera la extremadamente exitosa gestión del líder de la 4T, el Presidente López Obrador.

Y más desbalanceada se ve la correlación de fuerzas si a las insuficiencias y casi inexistencia de la oposición partidaria se suman los éxitos conseguidos por la 4T y sus previsibles nuevos logros políticos y económicos.

www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

mentorferrer@gmail.com


Son muchos y muy poderosos los enemigos de la Cuarta Transformación (4T). Entre éstos los hay embozados y los hay abiertos. Los hay en tanto en el campo de la economía, como en el de la política. Pero hasta ahora esos adversarios no han conseguido éxitos ni en la economía ni en la política.

En el ámbito los enemigos abiertos más belicosos, constantes y estridentes se puede contar a los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Pero es obvio que desde el encarcelamiento en Estados Unidos de Genaro García Luna, estrecho colaborador de ambos ex presidentes, la actividad beligerante de éstos ha sufrido una notoria caída.

El caso del ex policía acusado de narcotráfico ha puesto en evidencia pública la luenga historia y el carácter criminal de Fox y de Calderón, lo que necesariamente los invalida como críticos honrados, sinceros y de buena fe.

Y más o menos puede decirse lo mismo del Partido Acción Nacional (PAN). Su antigua fama de institución noble y honesta ha sido sepultada por las evidencias de la desaforada corrupción de sus cuadros más destacados, como por ejemplo Guillermo Padrés, ex gobernador de Sonora, y Miguel Ángel Yunes Linares, ex director general del ISSSTE.

También más o menos lo mismo puede decirse del Partido de la Revolución Democrática (PRD), formación política de derecha que durante largos años navegó con bandera de izquierda, y en la cual igualmente la corrupción de sus dirigentes alcanzó cotas monumentales, como en los casos de Jesús Ortega, Miguel Ángel Mancera y Alejandra Barrales. ¡Cómo criticar desde el fondo del pantano! Y cómo presentarse como opción electoral viable en futuros comicios, sobre todo los presidenciales.

Por lo que toca al Partido Revolucionario Institucional (PRI) es evidente que se trata de un enemigo embozado, agazapado y a la espera de mejores tiempos políticos y electorales. Pero es tal su mala fama y desprestigio que se antoja imposible que pudiera disputar con alguna posibilidad de triunfo cualquier posición política relevante.

En consecuencia no se observa en el horizonte ningún adversario electoral de la Cuarta Transformación. Y el asunto se mira más desbalanceado si se considera la extremadamente exitosa gestión del líder de la 4T, el Presidente López Obrador.

Y más desbalanceada se ve la correlación de fuerzas si a las insuficiencias y casi inexistencia de la oposición partidaria se suman los éxitos conseguidos por la 4T y sus previsibles nuevos logros políticos y económicos.

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