/ lunes 26 de agosto de 2019

Crecimiento económico, la asignatura pendiente

La realidad ha terminado por imponerse, el crecimiento económico de México fue de sólo 0.2 por ciento en el primer semestre del año. El más bajo para una primera mitad del año desde la crisis de 2009.

La desaceleración industrial heredada y una política fiscal restrictiva tuvieron su efecto, el país dejó de crecer y la economía mantiene una tendencia a la baja.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón al afirmar que “no basta con el combate a la corrupción, con la austeridad, se requiere también que haya crecimiento económico y esa es la asignatura pendiente , es lo que tenemos que procurar”.

Sin lugar a duda que las cifras del PIB del primer semestre de 2019 y las del Indicador Global de la Actividad Económica reportadas desde diciembre de 2018 le conceden la razón.

El titular del Ejecutivo también está en lo correcto al señalar que“ya es nuestra responsabilidad, ya no es para estar diagnosticando, ya sabemos, hay grandes y graves problemas nacionales y los tenemos que enfrentar”.

Lo relevante es: ¿cuál será la nueva estrategia de política económica para revertir tanto los resultados mencionados como para enfrentar la turbulencia que se ha configurado desde el exterior?

China y Estados Unidos elevaron su nivel de confrontación, Alemania se hunde en una recesión industrial, Gran Bretaña anunció su salida de la Unión Europea, Brasil y Argentina se debaten en sus respectivas crisis.

El Ejecutivo tiene fundamento al indicar que es momento de resultados y “darle la vuelta a la página”. Es tiempo de eficacia y eficiencia en la administración pública, la política debe ceder terreno a la gestión pública.

Por ello, y de cara a la presentación del paquete presupuestal para 2020 será relevante conocer cuáles serán las estrategias concretas para superar los retos internos y externos para la economía y la sociedad mexicana.

En materia económica hay un gran pendiente: la necesidad de una política industrial. El presidente López Obrador la ha mencionado, pero hasta el momento no se ha implementado, ¿Cuál es la razón?

No es un cuestionamiento ocioso: el sector que acumula los resultados más negativos es la industria ¿por qué se sigue aplicando la lógica de un modelo que el propio Presidente ha llamado neoliberal y que en esencia ha tenido como su columna vertebral el que “la mejor política industrial es la que no existe”. ¿Por qué sigue vigente?

El resultado del segundo trimestre de 2019 mantiene viva la reflexión sobre el estado que guarda la economía nacional: ¿se dirige o no a una recesión?

Ante el entorno internacional poco favorable México debe desarrollar su mercado interno. No hay otra opción alcanzable en el corto plazo y representa el cambio real de modelo económico: política industrial y Fortalecimiento Productivo del Mercado Interno representan una nueva etapa de desarrollo para México.

La ortodoxia en el manejo de la economía le ha mostrado a la 4T su fuerza, la capacidad de influir negativamente en el desempeño productivo: es momento de aplicar una nueva estrategia basada en un Estado Desarrollador el único mecanismo que tienen la capacidad de colaborar con su sector privado, la academia y la sociedad en general para acelerar el crecimiento del país.

La realidad ha terminado por imponerse, el crecimiento económico de México fue de sólo 0.2 por ciento en el primer semestre del año. El más bajo para una primera mitad del año desde la crisis de 2009.

La desaceleración industrial heredada y una política fiscal restrictiva tuvieron su efecto, el país dejó de crecer y la economía mantiene una tendencia a la baja.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón al afirmar que “no basta con el combate a la corrupción, con la austeridad, se requiere también que haya crecimiento económico y esa es la asignatura pendiente , es lo que tenemos que procurar”.

Sin lugar a duda que las cifras del PIB del primer semestre de 2019 y las del Indicador Global de la Actividad Económica reportadas desde diciembre de 2018 le conceden la razón.

El titular del Ejecutivo también está en lo correcto al señalar que“ya es nuestra responsabilidad, ya no es para estar diagnosticando, ya sabemos, hay grandes y graves problemas nacionales y los tenemos que enfrentar”.

Lo relevante es: ¿cuál será la nueva estrategia de política económica para revertir tanto los resultados mencionados como para enfrentar la turbulencia que se ha configurado desde el exterior?

China y Estados Unidos elevaron su nivel de confrontación, Alemania se hunde en una recesión industrial, Gran Bretaña anunció su salida de la Unión Europea, Brasil y Argentina se debaten en sus respectivas crisis.

El Ejecutivo tiene fundamento al indicar que es momento de resultados y “darle la vuelta a la página”. Es tiempo de eficacia y eficiencia en la administración pública, la política debe ceder terreno a la gestión pública.

Por ello, y de cara a la presentación del paquete presupuestal para 2020 será relevante conocer cuáles serán las estrategias concretas para superar los retos internos y externos para la economía y la sociedad mexicana.

En materia económica hay un gran pendiente: la necesidad de una política industrial. El presidente López Obrador la ha mencionado, pero hasta el momento no se ha implementado, ¿Cuál es la razón?

No es un cuestionamiento ocioso: el sector que acumula los resultados más negativos es la industria ¿por qué se sigue aplicando la lógica de un modelo que el propio Presidente ha llamado neoliberal y que en esencia ha tenido como su columna vertebral el que “la mejor política industrial es la que no existe”. ¿Por qué sigue vigente?

El resultado del segundo trimestre de 2019 mantiene viva la reflexión sobre el estado que guarda la economía nacional: ¿se dirige o no a una recesión?

Ante el entorno internacional poco favorable México debe desarrollar su mercado interno. No hay otra opción alcanzable en el corto plazo y representa el cambio real de modelo económico: política industrial y Fortalecimiento Productivo del Mercado Interno representan una nueva etapa de desarrollo para México.

La ortodoxia en el manejo de la economía le ha mostrado a la 4T su fuerza, la capacidad de influir negativamente en el desempeño productivo: es momento de aplicar una nueva estrategia basada en un Estado Desarrollador el único mecanismo que tienen la capacidad de colaborar con su sector privado, la academia y la sociedad en general para acelerar el crecimiento del país.

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