/ domingo 3 de julio de 2022

Ecos lejanos | Estudiantes, sin compromisos

La ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que quiere ser libre

Jonathan Hennessey


Cómo han cambiado las cosas, los tiempos, nuestros momentos… Años atrás -algunos han pasado-, vienen a mi mente los recuerdos de angustia, responsabilidad e incluso solidaridad con nuestros amados progenitores, ante lo que significaba responder a su esfuerzo y esperanza de ver nuestra superación mediante las evaluaciones escolares; teníamos y sentíamos el compromiso de responder a la exigencia de sacar adelante el año escolar: en un retroceso y con un tanto de madurez, ¿era mucho pedir? Evidentemente, ¡no!!!

Hoy, con un reiterado llamado a los mentores del país, se conmina a no reprobar a los niños; tras reconocer que no todos han tenido las mismas oportunidades de aprendizaje en medio de la pandemia, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, opina que sería injusto hacerlos repetir un grado escolar en los niveles de primaria y secundaria, a la vez de destacar la urgencia del regreso a clases presenciales, tanto por la salud mental de niños y niñas en primer lugar, como por cuestiones de aprendizaje en segunda instancia.

El pasado martes salió a la luz en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo de la Secretaría de Educación Pública mediante el que se determina que solo podrán asignarse calificaciones numéricas en la escala de 6 a 10 a alumnos de primaria y secundaria; pero además, la asistencia a clases no será un requisito para aprobar, de modo que todos los alumnos tienen garantizado su pase al siguiente grado en el ciclo escolar 2021-2022.

Hace dos años, en medio de la pandemia, referí en este espacio el ejemplo de Japón, cito textual: “En septiembre (2019), el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología rindió un informe del estado de la educación, presentando a la vez estrategias para el futuro inmediato: de acuerdo con el documento”, se concluye que la Duma -el Congreso-, aprobó un segundo presupuesto complementario para septiembre-diciembre de 2020 por 161.7 mil millones de yenes -aproximadamente 32,530 mil millones de pesos-. Además, la asistencia a la escuela en todos los niveles -preescolar, primaria y secundaria, bachillerato y vocacional-, iniciaron desde el 1 de junio en más del 98 por ciento de los planteles, fecha para la que ya se tenía control sobre la pandemia, no sobre sus consecuencias… Cifras al retornar a clases: hubo alumnos infectados -242 de más de 12 millones; 137 de ellos se contagiaron en su casa-, lo cual implica que menos de un cinco% de los contaminados adquirieron la enfermedad en su escuela.

Así pues, se diseñó el “Paquete comprensivo para asegurar el aprendizaje de los niños”, cuyos propósitos se basan en el diseño de políticas para organizar y ejecutar planes de estudio a fin de garantizar un aprendizaje eficaz; proporcionar apoyo, material y personal que aseguren el aprendizaje del alumnado a escala nacional, contemplando la premisa de que la sociedad como un todo tendrá que vivir con el COVID por un largo periodo, a sabiendas de que esto no terminará pronto: se da preferencia a los conocimientos fundamentales, se reduce la carga de docentes y de alumnos con el ánimo de concentrarse en el aprendizaje. Se pierden actividades físicas y actividades en clubes. A diferencia de casi todo el mundo, no se trata de intentar contener el coronavirus: Japón ha decidido aprender a convivir con el virus; a decir de las autoridades japonesas en materia de salud, se trató de disminuir la trasmisión tanto como fuera posible, a la vez que se mantenían las actividades sociales y económicas”.

La realidad del México actual, muy lejos de ello… El documento, firmado por la titular de Educación dice: “En todos los casos en que se asiente una calificación numérica en la boleta de evaluación de las y los estudiantes de educación primaria y secundaria, la calificación que deberá registrarse no podrá ser inferior a 6″.

Diversas opiniones de docentes mexicanos difieren de la medida al asegurar que, reprobar a quienes no merezcan aprobar es una manera de “ayudar a los educandos”.

A decir de las autoridades educativas, esta medida se toma para no rezagar a los alumnos que han vivido la pandemia por coronavirus: “Mitigar los efectos negativos de la pandemia en los aprendizajes, mediante una valoración diagnóstica que permita conocer el avance del aprendizaje de las y los educandos durante el ciclo escolar 2020-2021, así como establecer un periodo extraordinario de recuperación”, indica el acuerdo.

A los docentes, decía, no les ha caído bien la noticia, su opinión radica en que la medida tiene un fin meramente estadístico que velará el verdadero rezago educativo en el que se encuentra nuestro país.

Los estudiantes, cada día menos comprometidos, anhelando una beca gubernamental que nada aportará a su futuro…


gamogui@hotmail.com


La ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que quiere ser libre

Jonathan Hennessey


Cómo han cambiado las cosas, los tiempos, nuestros momentos… Años atrás -algunos han pasado-, vienen a mi mente los recuerdos de angustia, responsabilidad e incluso solidaridad con nuestros amados progenitores, ante lo que significaba responder a su esfuerzo y esperanza de ver nuestra superación mediante las evaluaciones escolares; teníamos y sentíamos el compromiso de responder a la exigencia de sacar adelante el año escolar: en un retroceso y con un tanto de madurez, ¿era mucho pedir? Evidentemente, ¡no!!!

Hoy, con un reiterado llamado a los mentores del país, se conmina a no reprobar a los niños; tras reconocer que no todos han tenido las mismas oportunidades de aprendizaje en medio de la pandemia, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, opina que sería injusto hacerlos repetir un grado escolar en los niveles de primaria y secundaria, a la vez de destacar la urgencia del regreso a clases presenciales, tanto por la salud mental de niños y niñas en primer lugar, como por cuestiones de aprendizaje en segunda instancia.

El pasado martes salió a la luz en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo de la Secretaría de Educación Pública mediante el que se determina que solo podrán asignarse calificaciones numéricas en la escala de 6 a 10 a alumnos de primaria y secundaria; pero además, la asistencia a clases no será un requisito para aprobar, de modo que todos los alumnos tienen garantizado su pase al siguiente grado en el ciclo escolar 2021-2022.

Hace dos años, en medio de la pandemia, referí en este espacio el ejemplo de Japón, cito textual: “En septiembre (2019), el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología rindió un informe del estado de la educación, presentando a la vez estrategias para el futuro inmediato: de acuerdo con el documento”, se concluye que la Duma -el Congreso-, aprobó un segundo presupuesto complementario para septiembre-diciembre de 2020 por 161.7 mil millones de yenes -aproximadamente 32,530 mil millones de pesos-. Además, la asistencia a la escuela en todos los niveles -preescolar, primaria y secundaria, bachillerato y vocacional-, iniciaron desde el 1 de junio en más del 98 por ciento de los planteles, fecha para la que ya se tenía control sobre la pandemia, no sobre sus consecuencias… Cifras al retornar a clases: hubo alumnos infectados -242 de más de 12 millones; 137 de ellos se contagiaron en su casa-, lo cual implica que menos de un cinco% de los contaminados adquirieron la enfermedad en su escuela.

Así pues, se diseñó el “Paquete comprensivo para asegurar el aprendizaje de los niños”, cuyos propósitos se basan en el diseño de políticas para organizar y ejecutar planes de estudio a fin de garantizar un aprendizaje eficaz; proporcionar apoyo, material y personal que aseguren el aprendizaje del alumnado a escala nacional, contemplando la premisa de que la sociedad como un todo tendrá que vivir con el COVID por un largo periodo, a sabiendas de que esto no terminará pronto: se da preferencia a los conocimientos fundamentales, se reduce la carga de docentes y de alumnos con el ánimo de concentrarse en el aprendizaje. Se pierden actividades físicas y actividades en clubes. A diferencia de casi todo el mundo, no se trata de intentar contener el coronavirus: Japón ha decidido aprender a convivir con el virus; a decir de las autoridades japonesas en materia de salud, se trató de disminuir la trasmisión tanto como fuera posible, a la vez que se mantenían las actividades sociales y económicas”.

La realidad del México actual, muy lejos de ello… El documento, firmado por la titular de Educación dice: “En todos los casos en que se asiente una calificación numérica en la boleta de evaluación de las y los estudiantes de educación primaria y secundaria, la calificación que deberá registrarse no podrá ser inferior a 6″.

Diversas opiniones de docentes mexicanos difieren de la medida al asegurar que, reprobar a quienes no merezcan aprobar es una manera de “ayudar a los educandos”.

A decir de las autoridades educativas, esta medida se toma para no rezagar a los alumnos que han vivido la pandemia por coronavirus: “Mitigar los efectos negativos de la pandemia en los aprendizajes, mediante una valoración diagnóstica que permita conocer el avance del aprendizaje de las y los educandos durante el ciclo escolar 2020-2021, así como establecer un periodo extraordinario de recuperación”, indica el acuerdo.

A los docentes, decía, no les ha caído bien la noticia, su opinión radica en que la medida tiene un fin meramente estadístico que velará el verdadero rezago educativo en el que se encuentra nuestro país.

Los estudiantes, cada día menos comprometidos, anhelando una beca gubernamental que nada aportará a su futuro…


gamogui@hotmail.com