/ jueves 30 de julio de 2020

Entre el desempleo y el hambre

No consiste la pobreza en poseer pocas cosas, sino en dejar de poseer otras muchas.

Séneca


Muchos litros de tinta y gran cantidad de reflexiones han circulado para tratar de explicar la profunda crisis que ha provocado la pandemia y los rezagos antes de ella. Ocupémonos de dos ámbitos que atraviesan la vida cotidiana de millones de compatriotas, a saber, la desocupación y el ingreso.


Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), entre abril y mayo, 10.6 millones de personas se sumaron al desempleo: 6.5 millones tenían empleo formal y 4.1 millones corresponden a quienes se desempeñaban por su cuenta. De estos, los jóvenes y los adultos mayores fueron los más afectados por el desempleo, para los primeros se perdieron 25% de fuentes de empleo y en adultos mayores de 65 años la pérdida fue de 30%, indicó el organismo a partir de información de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo del INEGI.


En relación al tema del hambre, vale la pena hacer referencia a un interesante texto de José Casar, publicado en la revista Nexos del mes de julio, titulado: “Mexicanos al borde del hambre”. Aquí se aborda la evolución que ha seguido la llamada extrema pobreza por ingresos. Veamos: en agosto de 2018 había 21 millones de pobres por ingreso, que representaban el 17% de la población, en febrero de 2020 eran 22 millones y, para mayo, hubo un salto a 38 millones, lo que representar el 30% de la población total. Esto es, aquella cuyo ingreso no alcanza a cubrir la canasta alimentaria aumentó en 16 millones.


Ante este escenario, la propuesta que plantea Casar, derivada del análisis hecho por el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM, la cual propone destinar, en esta emergencia, a estos inermes compatriotas, un total de 18 mil 900 millones de pesos mensuales (226 mil 800 millones anuales), lo que significa el 3.2% del presupuesto de egresos del 2020 y menos de un punto porcentual del PIB. Y, por supuesto, incluirse también en el proyecto para el 2021.


Ahí está una propuesta concreta que busca darle sentido a la consigna repetida de AMLO, “primero los pobres”, y contener la vergonzosa precarización de amplios segmentos de la población. Veremos los limites de la demagogia dominante y ejercida con dosis de soberbia por el tabasqueño. Los programas formulados por el ejecutivo sólo han maquillado la hambruna, el desempleo y la desesperanza. ¿Podrá el inquilino de Palacio Nacional escuchar propuestas más allá de su círculo de aduladores?


pedropenaloza@yahoo.com/

@pedro_penaloz



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No consiste la pobreza en poseer pocas cosas, sino en dejar de poseer otras muchas.

Séneca


Muchos litros de tinta y gran cantidad de reflexiones han circulado para tratar de explicar la profunda crisis que ha provocado la pandemia y los rezagos antes de ella. Ocupémonos de dos ámbitos que atraviesan la vida cotidiana de millones de compatriotas, a saber, la desocupación y el ingreso.


Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), entre abril y mayo, 10.6 millones de personas se sumaron al desempleo: 6.5 millones tenían empleo formal y 4.1 millones corresponden a quienes se desempeñaban por su cuenta. De estos, los jóvenes y los adultos mayores fueron los más afectados por el desempleo, para los primeros se perdieron 25% de fuentes de empleo y en adultos mayores de 65 años la pérdida fue de 30%, indicó el organismo a partir de información de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo del INEGI.


En relación al tema del hambre, vale la pena hacer referencia a un interesante texto de José Casar, publicado en la revista Nexos del mes de julio, titulado: “Mexicanos al borde del hambre”. Aquí se aborda la evolución que ha seguido la llamada extrema pobreza por ingresos. Veamos: en agosto de 2018 había 21 millones de pobres por ingreso, que representaban el 17% de la población, en febrero de 2020 eran 22 millones y, para mayo, hubo un salto a 38 millones, lo que representar el 30% de la población total. Esto es, aquella cuyo ingreso no alcanza a cubrir la canasta alimentaria aumentó en 16 millones.


Ante este escenario, la propuesta que plantea Casar, derivada del análisis hecho por el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM, la cual propone destinar, en esta emergencia, a estos inermes compatriotas, un total de 18 mil 900 millones de pesos mensuales (226 mil 800 millones anuales), lo que significa el 3.2% del presupuesto de egresos del 2020 y menos de un punto porcentual del PIB. Y, por supuesto, incluirse también en el proyecto para el 2021.


Ahí está una propuesta concreta que busca darle sentido a la consigna repetida de AMLO, “primero los pobres”, y contener la vergonzosa precarización de amplios segmentos de la población. Veremos los limites de la demagogia dominante y ejercida con dosis de soberbia por el tabasqueño. Los programas formulados por el ejecutivo sólo han maquillado la hambruna, el desempleo y la desesperanza. ¿Podrá el inquilino de Palacio Nacional escuchar propuestas más allá de su círculo de aduladores?


pedropenaloza@yahoo.com/

@pedro_penaloz



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