/ miércoles 23 de diciembre de 2020

Violencia trans

Por: Daniela Medugorie Castell Alvarez


A diario leemos o escuchamos sobre los diversos tipos de violencia que viven las mujeres, sin embargo, la violencia a las mujeres transgénero siempre es invisibilizada, ya que si se habla no se le da la importancia que amerita o peor aún, a esos casos no se les atiende y si lo hacen no se les da continuidad o la investigación correspondiente.

Empecemos por señalar que a las mujeres trans por el simple hecho de que se sientan identificadas con el género femenino tienen derecho a ser reconocidas como mujeres.

Este grupo minoritario de la sociedad tiende a sufrir diversos tipos de violencia: verbal, psicológica, escolar, laboral, institucional, física, sexual, médica, entre muchas otras.

Las personas transexuales son constantemente violentadas a lo largo de su vida: desde la niñez en el momento en que no reconocen su identidad; por su preferencia sexual; cuando sufren bullying escolar o son discriminadas por parte de sus compañeros, profesores o de la institución; al momento de convertirse en ciudadanas y que en su identificación no puedan elegir su género; en el instante que les niegan trabajo; al no contar con los sustentos legales para poder ejercer y/o defender sus derechos; al negarles la atención médica porque sus datos no coinciden con su identidad o el hecho de que las instituciones de salud pública no garanticen su cambio de sexo; al ser agredidas verbal, psicológica, física, o sexualmente por sus conocidos, parejas o familiares o así como las trabajadoras sexuales trans que éstas recurrentemente son violentadas o hasta asesinadas.

El hecho de que este tipo de violencias cotidianas no se traten, generan un problema sistémico que escala hasta llegar a los crímenes de odio, tan es así que en el país la esperanza de vida de una persona trans es de 35 años según la CIDH (Comisión Interamericana de los Derechos Humanos) ya que México ocupa el segundo lugar a nivel mundial con más transfeminicidios como lo indica la organización internacional Transgender Europe.

Esa es la razón de por la cual debemos visibilizar, concientizar y poner un alto a todo tipo de violencia a este sector de la población. Un problema que empieza por los estigmas sociales, la falta de derechos a su reconocimiento de identidad y orientación sexual que genera la discriminación a su persona.

Por ello es importante impulsar leyes que ayuden a erradicar este tipo de violencias y exista una verdadera política de igualdad. Un gran ejemplo es lo que está sucediendo en Cataluña donde la semana pasada en el Parlament se impulsó una ley que permitirá a las mujeres trans acceder a todos los recursos y redes de ayuda en caso de que sean víctimas de violencia machista, digital o institucional, sin importar que no tengan un proceso de transición ante la ley.

En México falta mucho para garantizar los derechos de las mujeres trans y alcanzar verdaderas políticas de igualdad. Más cuando vivimos en un país donde apenas se está discutiendo en algunos estados la aprobación de La Ley de Identidad de Género; es decir: se está reconociendo el principio de sus derechos humanos que es el libre desarrollo a la personalidad e identidad de género. Que si bien no es mucho, esto significa un avance. Este trámite administrativo es de suma importancia porque coadyuva al progreso para la erradicación de la violencia transgénero ya que con el mismo se garantizan derechos que ayudan a frenar otros tipos de violencia que se generan por la falta de identidad.

Más allá de las leyes, debemos ser conscientes, deconstruirnos y dejar claro que la violencia hacia las mujeres trans también es violencia de género y esta tiende a ser constante por la sociedad. Se necesita un cambio de mentalidad que deje de normalizar los estigmas para frenar la violencia a esta comunidad, reconociendo y aceptando la diversidad de las personas para construir espacios seguros sin violencia de género.

Por: Daniela Medugorie Castell Alvarez


A diario leemos o escuchamos sobre los diversos tipos de violencia que viven las mujeres, sin embargo, la violencia a las mujeres transgénero siempre es invisibilizada, ya que si se habla no se le da la importancia que amerita o peor aún, a esos casos no se les atiende y si lo hacen no se les da continuidad o la investigación correspondiente.

Empecemos por señalar que a las mujeres trans por el simple hecho de que se sientan identificadas con el género femenino tienen derecho a ser reconocidas como mujeres.

Este grupo minoritario de la sociedad tiende a sufrir diversos tipos de violencia: verbal, psicológica, escolar, laboral, institucional, física, sexual, médica, entre muchas otras.

Las personas transexuales son constantemente violentadas a lo largo de su vida: desde la niñez en el momento en que no reconocen su identidad; por su preferencia sexual; cuando sufren bullying escolar o son discriminadas por parte de sus compañeros, profesores o de la institución; al momento de convertirse en ciudadanas y que en su identificación no puedan elegir su género; en el instante que les niegan trabajo; al no contar con los sustentos legales para poder ejercer y/o defender sus derechos; al negarles la atención médica porque sus datos no coinciden con su identidad o el hecho de que las instituciones de salud pública no garanticen su cambio de sexo; al ser agredidas verbal, psicológica, física, o sexualmente por sus conocidos, parejas o familiares o así como las trabajadoras sexuales trans que éstas recurrentemente son violentadas o hasta asesinadas.

El hecho de que este tipo de violencias cotidianas no se traten, generan un problema sistémico que escala hasta llegar a los crímenes de odio, tan es así que en el país la esperanza de vida de una persona trans es de 35 años según la CIDH (Comisión Interamericana de los Derechos Humanos) ya que México ocupa el segundo lugar a nivel mundial con más transfeminicidios como lo indica la organización internacional Transgender Europe.

Esa es la razón de por la cual debemos visibilizar, concientizar y poner un alto a todo tipo de violencia a este sector de la población. Un problema que empieza por los estigmas sociales, la falta de derechos a su reconocimiento de identidad y orientación sexual que genera la discriminación a su persona.

Por ello es importante impulsar leyes que ayuden a erradicar este tipo de violencias y exista una verdadera política de igualdad. Un gran ejemplo es lo que está sucediendo en Cataluña donde la semana pasada en el Parlament se impulsó una ley que permitirá a las mujeres trans acceder a todos los recursos y redes de ayuda en caso de que sean víctimas de violencia machista, digital o institucional, sin importar que no tengan un proceso de transición ante la ley.

En México falta mucho para garantizar los derechos de las mujeres trans y alcanzar verdaderas políticas de igualdad. Más cuando vivimos en un país donde apenas se está discutiendo en algunos estados la aprobación de La Ley de Identidad de Género; es decir: se está reconociendo el principio de sus derechos humanos que es el libre desarrollo a la personalidad e identidad de género. Que si bien no es mucho, esto significa un avance. Este trámite administrativo es de suma importancia porque coadyuva al progreso para la erradicación de la violencia transgénero ya que con el mismo se garantizan derechos que ayudan a frenar otros tipos de violencia que se generan por la falta de identidad.

Más allá de las leyes, debemos ser conscientes, deconstruirnos y dejar claro que la violencia hacia las mujeres trans también es violencia de género y esta tiende a ser constante por la sociedad. Se necesita un cambio de mentalidad que deje de normalizar los estigmas para frenar la violencia a esta comunidad, reconociendo y aceptando la diversidad de las personas para construir espacios seguros sin violencia de género.

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