/ lunes 2 de julio de 2018

El día después

La campaña electoral habrá terminado para cuando el amable lector revise está columna. Si todo ocurre dentro del marco institucional, y los problemas innatos a una incipiente democracia formal lo permiten, la sociedad mexicana ya conocerá el nombre del candidato presidencial que resultó ganador.

Con ello se tendrá mayor claridad sobre el rumbo que habrá de seguir el país durante los seis años por venir frente a los desequilibrios históricos que enfrentamos.

¿Qué espera al candidato ganador? No es un tigre, en realidad es una manada de ellos. La negociación del TLCAN será el primero. Durante la campaña no se abordó a profundidad el tema, para uno de los cuatro contendientes habrá llegado el momento de enfrentar la presión que llega desde Estados Unidos.

Donald Trump no ha dudado en romper la alianza que su país tenía con Canadá y Alemania para intentar sacar adelante su agenda. Tampoco dudo en enfrentarse a China.

México seguirá bajo una presión que se podría exacerbar por un segundo tigre: la presión inflacionaria que se observa en la economía norteamericana, el alza en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal y lo que parece el inicio de una desaceleración presionaran a Trump. Si ello ocurre tendrá mayor urgencia de obtener resultados en materia comercial.

El tercer tigre es doméstico y tiene forma de inseguridad pública. El cuarto está representado por la corrupción. La pobreza e inequidad son dos elementos socioeconómicos que continúan afectando a más d 60 millones de mexicanos. Los séptimo y octavo se encuentran asociados a la precarización laboral y a la informalidad.

El desequilibrio regional que tiene al sur y sureste del país atrapado por la trampa de pobreza que persiste desde hace más de 100 años es otro. La baja expectativa de vida de las empresas de menor tamaño es el décimo.

La competencia desleal que representan algunas importaciones constituye uno de los factores que más ha dañado a medianas y grandes empresas. El incremento en los precios de energéticos y sus derivados aún mantiene a la inflación fuera del objetivo del Banco de México. No se debe olvidar que la depreciación del peso es otro factor a considerar.

Todo ello forma parte de la amplia agenda que deberá de inmediato deberá abordar el candidato ganador.

Además, debe hacerlo intentando reconstruir la unidad nacional. Tiene en contra lo ríspido de la campaña presidencial y los prejuicios que ello generó.

Un factor adicional dependerá del ánimo social que se genere a raíz de conocer si las encuestas fueron correctas o no: ¿lo que pronosticaron se apegó a la realidad o se equivocaron en el nombre del ganador?

No es algo menor, la mayor parte de las mismas dieron un triunfo de doble dígito y algunas has por más de 20 puntos a favor de un solo candidato.

En juego no se encuentra solo el prestigio de los diversos grupos encuestadores, el impacto que tiene su trabajo en la opinión pública generó un entorno que deberá evaluarse en función de sus resultados.

No habrá tiempo que perder, el fin del proceso electoral debe abrir paso a la construcción de un gobierno que tenga al interés nacional como eje del trabajo a realizar.


La campaña electoral habrá terminado para cuando el amable lector revise está columna. Si todo ocurre dentro del marco institucional, y los problemas innatos a una incipiente democracia formal lo permiten, la sociedad mexicana ya conocerá el nombre del candidato presidencial que resultó ganador.

Con ello se tendrá mayor claridad sobre el rumbo que habrá de seguir el país durante los seis años por venir frente a los desequilibrios históricos que enfrentamos.

¿Qué espera al candidato ganador? No es un tigre, en realidad es una manada de ellos. La negociación del TLCAN será el primero. Durante la campaña no se abordó a profundidad el tema, para uno de los cuatro contendientes habrá llegado el momento de enfrentar la presión que llega desde Estados Unidos.

Donald Trump no ha dudado en romper la alianza que su país tenía con Canadá y Alemania para intentar sacar adelante su agenda. Tampoco dudo en enfrentarse a China.

México seguirá bajo una presión que se podría exacerbar por un segundo tigre: la presión inflacionaria que se observa en la economía norteamericana, el alza en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal y lo que parece el inicio de una desaceleración presionaran a Trump. Si ello ocurre tendrá mayor urgencia de obtener resultados en materia comercial.

El tercer tigre es doméstico y tiene forma de inseguridad pública. El cuarto está representado por la corrupción. La pobreza e inequidad son dos elementos socioeconómicos que continúan afectando a más d 60 millones de mexicanos. Los séptimo y octavo se encuentran asociados a la precarización laboral y a la informalidad.

El desequilibrio regional que tiene al sur y sureste del país atrapado por la trampa de pobreza que persiste desde hace más de 100 años es otro. La baja expectativa de vida de las empresas de menor tamaño es el décimo.

La competencia desleal que representan algunas importaciones constituye uno de los factores que más ha dañado a medianas y grandes empresas. El incremento en los precios de energéticos y sus derivados aún mantiene a la inflación fuera del objetivo del Banco de México. No se debe olvidar que la depreciación del peso es otro factor a considerar.

Todo ello forma parte de la amplia agenda que deberá de inmediato deberá abordar el candidato ganador.

Además, debe hacerlo intentando reconstruir la unidad nacional. Tiene en contra lo ríspido de la campaña presidencial y los prejuicios que ello generó.

Un factor adicional dependerá del ánimo social que se genere a raíz de conocer si las encuestas fueron correctas o no: ¿lo que pronosticaron se apegó a la realidad o se equivocaron en el nombre del ganador?

No es algo menor, la mayor parte de las mismas dieron un triunfo de doble dígito y algunas has por más de 20 puntos a favor de un solo candidato.

En juego no se encuentra solo el prestigio de los diversos grupos encuestadores, el impacto que tiene su trabajo en la opinión pública generó un entorno que deberá evaluarse en función de sus resultados.

No habrá tiempo que perder, el fin del proceso electoral debe abrir paso a la construcción de un gobierno que tenga al interés nacional como eje del trabajo a realizar.


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