/ sábado 15 de junio de 2019

La importancia de los detalles

Las obras de cualquier tipo están llenas de detalles, de partes pequeñas, minúsculas, unidas conforman el todo. Sobre esos detalles y su importancia se han generado abundantes sentencias populares, pequeñas cápsulas llenas de sabiduría. Una muestra: “Lo insignificante no siempre es visible a tus ojos… ”; “El diablo está escondido en los detalles”; “Valorar los detalles que dan sentido a la vida, es lo que se necesita para estar bien” etcétera.

La atención, estrategias, solución y seguimiento hacia los detalles también han de ocupar nuestra vida cotidiana con intensidad. Es vital considerar el potencial de los “pequeños detalles” y sus consecuencias positivas o negativas; sopesar las potenciales derivaciones de los diversos escenarios que podrían generar su cuidado u olvido.

Uno como espectador o como jugador, a la hora de presenciar una película, sino nos agrada la podemos parar o cambiar por otra, o a la hora de interactuar en un videojuego, cuando el resultado no cumple las expectativas, lo reiniciamos. Así, a cada jugada construimos distintos posibles finales alternativos como consecuencia de esos “cruces” de decisiones. Sin embargo, más allá de la ficción o realidad virtual, el mundo real reclama de una conciencia sobre los detalles y decisiones sobre ellos y el potencial que encierran para modificar una historia de vida. Recordemos un ejemplo contado aquí hace unos años:

“Por un clavo, se perdió una herradura.

Por una herradura, se perdió un caballo.

Por un caballo, se perdió un jinete.

Por un jinete, se perdió un portaestandarte.

Por un portaestandarte, se perdió una batalla.

Por una batalla, se perdió una guerra.

Por una guerra, se perdió un país.”

Aquí esta reflexión nos puede remitir a la “calidad de un detalle”. A la calidad de un producto terminado, en la prestación de un servicio. A la relación de pareja, con un cliente o un país; a las decisiones estratégicas, tácticas y operativas; en la motivación, en la delegación en el proceso administrativo; a la sagacidad de las acciones y omisiones, y así, al infinito.

Otros ejemplos sobre la importancia de los detalles:

1. En los contratos, con énfasis en los de productos y servicios financieros de débito o crédito. Los expertos recomiendan que antes de firmar un contrato, revisar al 100% su contenido, preguntar y aclarar dudas sobre los mismos. Las estadísticas refieren de las sorpresas derivadas de no reparar en los detalles de las “letras pequeñas” o normales.

2. En toda relación de pareja, las evidencias de la calidad de los detalles. Se vale acudir a una simbólica canción y meditar de las consecuencias negativas de una de las principales emociones que han sido factor desencadenante de conductas antisociales “… porqué no me fijé que ya no sonreías (…), que ya mirabas diferente (…)”. Los expertos recomiendan “listas de verificación” para autoevaluación de detalles que acoten la violencia y el desamor. “Son las pequeñas cosas que nos hacen felices, las que hay que disfrutar más que lo material”. Construyamos oportunidades para relaciones de valor.

Se concluye, que cuando se analiza cualquier tema en retrospectiva, se valora cuanto significó un detalle que se juzgó intrascendente y aislado. Es reconocido que los detalles tienen el potencial de alterar a corto, mediano o largo plazo y generar consecuencias positivas o negativas, creando nuevos escenarios y rutas: unas transitables, otras con alto grado de dificultad. Alguien sagaz dijo: “Un simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”.

hazael.ruiz@hotmail.com


Las obras de cualquier tipo están llenas de detalles, de partes pequeñas, minúsculas, unidas conforman el todo. Sobre esos detalles y su importancia se han generado abundantes sentencias populares, pequeñas cápsulas llenas de sabiduría. Una muestra: “Lo insignificante no siempre es visible a tus ojos… ”; “El diablo está escondido en los detalles”; “Valorar los detalles que dan sentido a la vida, es lo que se necesita para estar bien” etcétera.

La atención, estrategias, solución y seguimiento hacia los detalles también han de ocupar nuestra vida cotidiana con intensidad. Es vital considerar el potencial de los “pequeños detalles” y sus consecuencias positivas o negativas; sopesar las potenciales derivaciones de los diversos escenarios que podrían generar su cuidado u olvido.

Uno como espectador o como jugador, a la hora de presenciar una película, sino nos agrada la podemos parar o cambiar por otra, o a la hora de interactuar en un videojuego, cuando el resultado no cumple las expectativas, lo reiniciamos. Así, a cada jugada construimos distintos posibles finales alternativos como consecuencia de esos “cruces” de decisiones. Sin embargo, más allá de la ficción o realidad virtual, el mundo real reclama de una conciencia sobre los detalles y decisiones sobre ellos y el potencial que encierran para modificar una historia de vida. Recordemos un ejemplo contado aquí hace unos años:

“Por un clavo, se perdió una herradura.

Por una herradura, se perdió un caballo.

Por un caballo, se perdió un jinete.

Por un jinete, se perdió un portaestandarte.

Por un portaestandarte, se perdió una batalla.

Por una batalla, se perdió una guerra.

Por una guerra, se perdió un país.”

Aquí esta reflexión nos puede remitir a la “calidad de un detalle”. A la calidad de un producto terminado, en la prestación de un servicio. A la relación de pareja, con un cliente o un país; a las decisiones estratégicas, tácticas y operativas; en la motivación, en la delegación en el proceso administrativo; a la sagacidad de las acciones y omisiones, y así, al infinito.

Otros ejemplos sobre la importancia de los detalles:

1. En los contratos, con énfasis en los de productos y servicios financieros de débito o crédito. Los expertos recomiendan que antes de firmar un contrato, revisar al 100% su contenido, preguntar y aclarar dudas sobre los mismos. Las estadísticas refieren de las sorpresas derivadas de no reparar en los detalles de las “letras pequeñas” o normales.

2. En toda relación de pareja, las evidencias de la calidad de los detalles. Se vale acudir a una simbólica canción y meditar de las consecuencias negativas de una de las principales emociones que han sido factor desencadenante de conductas antisociales “… porqué no me fijé que ya no sonreías (…), que ya mirabas diferente (…)”. Los expertos recomiendan “listas de verificación” para autoevaluación de detalles que acoten la violencia y el desamor. “Son las pequeñas cosas que nos hacen felices, las que hay que disfrutar más que lo material”. Construyamos oportunidades para relaciones de valor.

Se concluye, que cuando se analiza cualquier tema en retrospectiva, se valora cuanto significó un detalle que se juzgó intrascendente y aislado. Es reconocido que los detalles tienen el potencial de alterar a corto, mediano o largo plazo y generar consecuencias positivas o negativas, creando nuevos escenarios y rutas: unas transitables, otras con alto grado de dificultad. Alguien sagaz dijo: “Un simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”.

hazael.ruiz@hotmail.com


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