/ martes 8 de septiembre de 2020

Menstruación digna

“La regla”, cómo olvidar la primera vez, cursaba el sexto año de primaria, usaba uniforme deportivo amarillo claro. Me daba pánico mancharme, cada que podía iba al sanitario y preguntaba a alguna compañera si no me había manchado; pero, irremediablemente ocurría y entonces me amarraba la chamarra a la cintura, todos suponían lo que pasaba y no podía dejar de sentirme apenada, como si fuera algo malo. Al comprar toallas sanitarias, envolvían el paquete en papel de estraza para que no se viera el contenido.


Lo increíble de esta historia es que no es única, todas las mujeres han vivido algo similar, peor aún, después de casi 30 años prácticamente nada ha cambiado, quizá la mercadotecnia, ahora hay toallas con diseños, tampones y copas menstruales, y no las ocultas cuando las compras; pero sigue siendo un tema tabú, privado, íntimo, que cada mujer debe resolver.


La menstruación es un proceso fisiológico que vivimos por alrededor de 40 años, las mujeres, niñas, adolescentes y otras personas menstruantes, cada mes, de 3 a 5 días en promedio. No tener al alcance productos para gestionar la menstruación, educación menstrual y reproductiva, así como, enfrentar obstáculos para acceder al agua y saneamiento, y a una atención médica especializada, aunado al estigma social alrededor de la menstruación, coloca a millones de mujeres en condición de pobreza menstrual (period poverty en inglés). Lo anterior aumenta las probabilidades de ausentismo y deserción escolar y laboral, infecciones y precarización económica, por lo que debe ser un asunto que se atienda desde la política pública.


En México, los estudios sobre las necesidades de las mujeres para la gestión de la menstruación son casi inexistentes, no obstante, es posible inferir sus impactos económicos y de salud, si se consideran los costos que tiene adquirir productos de gestión menstrual y lo que significa particularmente para la economía de las mujeres más pobres en nuestro país.


El año pasado la ONU hizo un llamado a la comunidad internacional a romper el tabú en torno a la salud menstrual, a tomar medidas concretas para cambiar la mentalidad discriminatoria y garantizar la salud menstrual de las mujeres y las niñas.


En ese marco, surge #MenstruaciónDignaMéxico, una iniciativa conformada por un conjunto de organizaciones y personas feministas que tiene el propósito de posicionar la gestión menstrual como un tema público que debe ser incorporado a las políticas públicas para crear condiciones estructurales que permitan a todas las mujeres, niñas, adolescentes y otras personas menstruantes en México, vivirla con dignidad. Divide su estrategia de incidencia en tres ejes de acción: la gratuidad de los productos de gestión menstrual; la eliminación del IVA a dichos productos; y generar investigación y datos sobre menstruación.


A partir de ello, hemos elaborado dos iniciativas de reforma, la primera a la Ley General de Educación para garantizar a las niñas, adolescentes y mujeres el acceso a estos productos indispensables, y la segunda a la Ley del Impuesto al Valor Agregado para establecer la tasa del 0% de IVA a la enajenación de cualquier bien destinado a la gestión menstrual, pues a pesar de ser artículos de primera necesidad, estos productos están sujetos a la tasa del 16% de IVA. Desde una perspectiva de derechos humanos e igualdad de género, este tratamiento fiscal resulta discriminatorio y atenta contra el acceso a la salud, el mínimo vital, la vida digna, el trabajo y la educación de las mujeres, niñas, adolescentes y otras personas menstruantes.


En la legislatura de la paridad es momento oportuno de quitar los estigmas alrededor de la menstruación, legislar para eliminar barreras, generar condiciones para una menstruación digna, y garantizar el acceso pleno de las mexicanas a su salud sexual y reproductiva.

“La regla”, cómo olvidar la primera vez, cursaba el sexto año de primaria, usaba uniforme deportivo amarillo claro. Me daba pánico mancharme, cada que podía iba al sanitario y preguntaba a alguna compañera si no me había manchado; pero, irremediablemente ocurría y entonces me amarraba la chamarra a la cintura, todos suponían lo que pasaba y no podía dejar de sentirme apenada, como si fuera algo malo. Al comprar toallas sanitarias, envolvían el paquete en papel de estraza para que no se viera el contenido.


Lo increíble de esta historia es que no es única, todas las mujeres han vivido algo similar, peor aún, después de casi 30 años prácticamente nada ha cambiado, quizá la mercadotecnia, ahora hay toallas con diseños, tampones y copas menstruales, y no las ocultas cuando las compras; pero sigue siendo un tema tabú, privado, íntimo, que cada mujer debe resolver.


La menstruación es un proceso fisiológico que vivimos por alrededor de 40 años, las mujeres, niñas, adolescentes y otras personas menstruantes, cada mes, de 3 a 5 días en promedio. No tener al alcance productos para gestionar la menstruación, educación menstrual y reproductiva, así como, enfrentar obstáculos para acceder al agua y saneamiento, y a una atención médica especializada, aunado al estigma social alrededor de la menstruación, coloca a millones de mujeres en condición de pobreza menstrual (period poverty en inglés). Lo anterior aumenta las probabilidades de ausentismo y deserción escolar y laboral, infecciones y precarización económica, por lo que debe ser un asunto que se atienda desde la política pública.


En México, los estudios sobre las necesidades de las mujeres para la gestión de la menstruación son casi inexistentes, no obstante, es posible inferir sus impactos económicos y de salud, si se consideran los costos que tiene adquirir productos de gestión menstrual y lo que significa particularmente para la economía de las mujeres más pobres en nuestro país.


El año pasado la ONU hizo un llamado a la comunidad internacional a romper el tabú en torno a la salud menstrual, a tomar medidas concretas para cambiar la mentalidad discriminatoria y garantizar la salud menstrual de las mujeres y las niñas.


En ese marco, surge #MenstruaciónDignaMéxico, una iniciativa conformada por un conjunto de organizaciones y personas feministas que tiene el propósito de posicionar la gestión menstrual como un tema público que debe ser incorporado a las políticas públicas para crear condiciones estructurales que permitan a todas las mujeres, niñas, adolescentes y otras personas menstruantes en México, vivirla con dignidad. Divide su estrategia de incidencia en tres ejes de acción: la gratuidad de los productos de gestión menstrual; la eliminación del IVA a dichos productos; y generar investigación y datos sobre menstruación.


A partir de ello, hemos elaborado dos iniciativas de reforma, la primera a la Ley General de Educación para garantizar a las niñas, adolescentes y mujeres el acceso a estos productos indispensables, y la segunda a la Ley del Impuesto al Valor Agregado para establecer la tasa del 0% de IVA a la enajenación de cualquier bien destinado a la gestión menstrual, pues a pesar de ser artículos de primera necesidad, estos productos están sujetos a la tasa del 16% de IVA. Desde una perspectiva de derechos humanos e igualdad de género, este tratamiento fiscal resulta discriminatorio y atenta contra el acceso a la salud, el mínimo vital, la vida digna, el trabajo y la educación de las mujeres, niñas, adolescentes y otras personas menstruantes.


En la legislatura de la paridad es momento oportuno de quitar los estigmas alrededor de la menstruación, legislar para eliminar barreras, generar condiciones para una menstruación digna, y garantizar el acceso pleno de las mexicanas a su salud sexual y reproductiva.

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