/ lunes 19 de agosto de 2019

México, su cita con la recesión mundial

El mensaje de la economía global es contundente: los principales motores se apagan y México debe ponderar con sumo cuidado cuál debe ser la estrategia de política económica para enfrentar una posible recesión mundial.

No se pueden cometer errores como los de 2001 y 2009, cuando se menospreció el contexto internacional.

En el primer caso, México sufrió los efectos de la recesión de Estados Unidos, de la entrada de China a la OMC y los escándalos de fraude en el sistema financiero global.

El gobierno de Vicente Fox no tuvo respuesta: Estados Unidos se recuperó en 2002 pero México hasta 2004. El desplazamiento que las exportaciones mexicanas sufrieron en los mercados de América del Norte por parte de las manufacturas chinas fue parte de la razón.

La creencia dogmática de que el libre comercio existía provocó una actitud pasiva de las autoridades mexicanas ante la competencia desleal.

Se careció de una estrategia de política industrial que elevará la productividad y la competitividad de las empresas mexicanas.

El error fue mayor en 2009. Previo a la crisis se negó la posibilidad de una recesión. Se argumentó que la economía estaba “blindada”frente al tsunami global. Se indicó que sería un “catarrito”. ¿El resultado?: la segunda peor recesión desde 1929, sólo superada por la de 1995.

La receta aplicada fue la misma que en otras crisis: recorte presupuestal y austeridad que dañó, estructuralmente, a la inversión pública y el crecimiento.

En agosto ya es público lo que era patente desde diciembre pasado: la economía global se desacelera y existe una mayor probabilidad de recesión.

Alemania es el caso claro: en el segundo trimestre su PIB cayó (-)0.1 por ciento, comparado con el inmediato anterior. A tasa anual el crecimiento fue de 0.4 por ciento: por tercer trimestre consecutivo no supera 1 por ciento.

La más más grave radica en su producción industrial: ocho caídas consecutivas (10 en 11 meses) que se profundizan; en junio bajó (-)5.2 por ciento.

Gran Bretaña se prepara para un Brexit que todo indica no será suave.

China vive los efectos de su guerra geopolítica y geoeconómica con Estados Unidos. El crecimiento del segundo trimestre fue de 6.2%; el más bajo desde la crisis del 2009. Su actividad industrial se mantiene a la baja.

Estados Unidos no escapa de la desaceleración; las cifras de la construcción y las manufacturas confirman su pérdida de fuerza: aún no llega a su mercado interno,pero ya incide en la moderación de su PIB. Por ello, y agregando la crisis en Argentina, lo que vendrá en el sector automotriz y la incertidumbre por el TMEC; México debe preparar una estrategia de reactivación económica que mitigue elefecto negativo de la desaceleración global.

México llega débil; la austeridad del gasto público y la lucha contra la corrupción no bastarán para la cita que tiene con el nuevo ciclo negativo mundial.

Se requiere una nueva visión de política económica: fomento a la inversión y el impulso de la producción interna: pensar que el comercio internacional será suficiente (en un contexto de competencia desleal y mayor proteccionismo) es un error que ya se cometió; el resultado es ampliamente conocido. México merece un mejor futuro.

El mensaje de la economía global es contundente: los principales motores se apagan y México debe ponderar con sumo cuidado cuál debe ser la estrategia de política económica para enfrentar una posible recesión mundial.

No se pueden cometer errores como los de 2001 y 2009, cuando se menospreció el contexto internacional.

En el primer caso, México sufrió los efectos de la recesión de Estados Unidos, de la entrada de China a la OMC y los escándalos de fraude en el sistema financiero global.

El gobierno de Vicente Fox no tuvo respuesta: Estados Unidos se recuperó en 2002 pero México hasta 2004. El desplazamiento que las exportaciones mexicanas sufrieron en los mercados de América del Norte por parte de las manufacturas chinas fue parte de la razón.

La creencia dogmática de que el libre comercio existía provocó una actitud pasiva de las autoridades mexicanas ante la competencia desleal.

Se careció de una estrategia de política industrial que elevará la productividad y la competitividad de las empresas mexicanas.

El error fue mayor en 2009. Previo a la crisis se negó la posibilidad de una recesión. Se argumentó que la economía estaba “blindada”frente al tsunami global. Se indicó que sería un “catarrito”. ¿El resultado?: la segunda peor recesión desde 1929, sólo superada por la de 1995.

La receta aplicada fue la misma que en otras crisis: recorte presupuestal y austeridad que dañó, estructuralmente, a la inversión pública y el crecimiento.

En agosto ya es público lo que era patente desde diciembre pasado: la economía global se desacelera y existe una mayor probabilidad de recesión.

Alemania es el caso claro: en el segundo trimestre su PIB cayó (-)0.1 por ciento, comparado con el inmediato anterior. A tasa anual el crecimiento fue de 0.4 por ciento: por tercer trimestre consecutivo no supera 1 por ciento.

La más más grave radica en su producción industrial: ocho caídas consecutivas (10 en 11 meses) que se profundizan; en junio bajó (-)5.2 por ciento.

Gran Bretaña se prepara para un Brexit que todo indica no será suave.

China vive los efectos de su guerra geopolítica y geoeconómica con Estados Unidos. El crecimiento del segundo trimestre fue de 6.2%; el más bajo desde la crisis del 2009. Su actividad industrial se mantiene a la baja.

Estados Unidos no escapa de la desaceleración; las cifras de la construcción y las manufacturas confirman su pérdida de fuerza: aún no llega a su mercado interno,pero ya incide en la moderación de su PIB. Por ello, y agregando la crisis en Argentina, lo que vendrá en el sector automotriz y la incertidumbre por el TMEC; México debe preparar una estrategia de reactivación económica que mitigue elefecto negativo de la desaceleración global.

México llega débil; la austeridad del gasto público y la lucha contra la corrupción no bastarán para la cita que tiene con el nuevo ciclo negativo mundial.

Se requiere una nueva visión de política económica: fomento a la inversión y el impulso de la producción interna: pensar que el comercio internacional será suficiente (en un contexto de competencia desleal y mayor proteccionismo) es un error que ya se cometió; el resultado es ampliamente conocido. México merece un mejor futuro.

lunes 02 de septiembre de 2019

Primero de septiembre

lunes 12 de agosto de 2019

La pobreza de México

lunes 05 de agosto de 2019

El mensaje del PIB a la 4T

lunes 22 de julio de 2019

La necesidad del cambio

miércoles 10 de julio de 2019

Salida de Urzúa: ¿continuidad o cambio?

Cargar Más