/ martes 2 de julio de 2019

Ajo y Agua | Contra el fantasma de Carson

El efecto “Tatiano” sigue dando resultados, pero independientemente de si los rivales han sido o no de mayor jerarquía, es un hecho que la Selección Mexicana ha venido de más a menos en esta Copa Oro de 2019.

Si todo era miel sobre hojuelas con rivales como Cuba y Canadá, o incluso Martinica, ahora, contra Costa Rica, regresamos a la realidad, en la que, debemos reconocer, falta mucho camino por recorrer para que México vuelva a ser el rival a vencer en la Concacaf.

Hay que ser justos, como lo he sido siempre, incluso desde mi época como jugador y ahora en mi fase como director técnico, y mi postura ha sido defender y apoyar en todo momento a nuestro futbol. He alzado la voz en repetidas ocasiones y he advertido situaciones que, de haberse tomado con mayor seriedad, se habrían podido evitar y en estos momentos estaríamos hablando de otra realidad en el futbol mexicano.

Afortunadamente, en las semifinales de la Copa Oro, aparece un rival asequible, al menos en el papel. Sin embargo, no podemos confiarnos de Haití, que viene de eliminar a Canadá y que terminó como líder invicto del Grupo B, tras sus triunfos ante Bermudas, Nicaragua y nada menos que frente a Costa Rica.

Además, México tiene una cuenta pendiente con Haití, ahora recordada como el fantasma de Carson, cuando fuimos eliminados en el preolímpico de la Concacaf rumbo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, pese a nuestra contundente goleada de 5-1.

Y me incluyo no sólo porque siempre he tenido bien puesta la playera de la Selección Mexicana… Me incluyo porque yo estaba al frente de la dirección técnica de aquel grupo de jóvenes.

En aquella ocasión debíamos ganar por cinco goles de diferencia, pero la eficacia no estuvo de nuestro lado, como a veces les suele pasar hasta a los mejores combinados nacionales del mundo. Recuerdo que fallamos al menos 10 ocasiones claras de gol, además del penalti que no pudimos aprovechar, y Haití terminó con dos hombres menos sobre el terreno de juego.

Pero esos resultados se derivan de malas decisiones por parte de los directivos, quienes no sólo no me protegieron ni cuidaron, sino que, además, me tendieron una trampa al dejarme como responsable de tres Selecciones Nacionales, incluida la preolímpica, en la que, como reconocí en su momento, había jugadores que ni siquiera conocía.

Ser humilde es reconocer tus errores, y yo acepto el mío. Ese es el camino a la solución. En mi defensa, era tanta la ilusión que tenía por dirigir a la Selección Mexicana, que acepté el contrato confiando en ellos, en nuestros “brillantes” dirigentes y, en ese entonces, sin saber que algunas personas al frente de nuestro futbol sólo buscaban el beneficio propio. Lamentablemente son ellos los que toman las decisiones, penosamente, sin aceptar sus propios errores, a pesar de que las consecuencias son evidentes.

Ojalá la historia no se repita por el bien de la Selección Mexicana. Sería una pena quedar eliminados después de ocho partidos invictos desde que Gerardo Martino tomó la dirección técnica. Pero aun así, llegando a la final, habrá que contemplar que seguramente nos enfrentaremos a Estados Unidos, y nuevamente jugaremos en su territorio con la desventaja que esto representa; y si se gana, que sería lo normal, no empezará la presión ni la tensión sobre Gerardo Martino, pero si se pierde una vez más la Copa Oro, y frente a los estadounidenses, obviamente que el efecto “Tatiano” terminará y crecerá el nerviosismo que esto representa para la escuadra nacional, desde el cuerpo técnico, hasta directivos y jugadores.

Está bien que la escuadra Tricolor gane por su calidad y talento, recordando que tristemente no estamos en la Copa América, donde realmente mejoraríamos nuestro nivel futbolístico y nuestra mentalidad competitiva.

Ojalá que se gane este torneo, ya que México es el favorito y podría sumar el onceavo título de la Copa Oro. Después, de cualquier forma, debemos sentarnos y hacer un profundo análisis de cara al futuro.

De igual forma deberá hacerlo la selección de Argentina, que con todo y Lionel Messi ha pasado a las semifinales de la Copa América con más suerte que merecimiento, sin mostrar ese futbol que el mundo entero está esperando desde el inicio del certamen sudamericano.

Será el partido de hoy una auténtica prueba de fuego, pues se enfrentará a Brasil en el gran clásico del futbol sudamericano.

En todo este tiempo se han enfrentado en 110 ocasiones, aunque FIFA sólo reconoce 105, con 41 victorias para Brasil, 38 para la Albiceleste y 26 empates.

Por donde se le quiera ver, es un duelo que genera grandes expectativas por el nivel de los contendientes y el futbol que suelen desplegar, además de la rivalidad existente que le da un toque de atractivo adicional.

Brasil, como local, es favorito, a pesar de que Argentina, pero sobre todo Messi, quieren levantar un trofeo importante en esta larga ausencia de éxitos de la selección de Argentina.

¡Que te lo digo yo!

El efecto “Tatiano” sigue dando resultados, pero independientemente de si los rivales han sido o no de mayor jerarquía, es un hecho que la Selección Mexicana ha venido de más a menos en esta Copa Oro de 2019.

Si todo era miel sobre hojuelas con rivales como Cuba y Canadá, o incluso Martinica, ahora, contra Costa Rica, regresamos a la realidad, en la que, debemos reconocer, falta mucho camino por recorrer para que México vuelva a ser el rival a vencer en la Concacaf.

Hay que ser justos, como lo he sido siempre, incluso desde mi época como jugador y ahora en mi fase como director técnico, y mi postura ha sido defender y apoyar en todo momento a nuestro futbol. He alzado la voz en repetidas ocasiones y he advertido situaciones que, de haberse tomado con mayor seriedad, se habrían podido evitar y en estos momentos estaríamos hablando de otra realidad en el futbol mexicano.

Afortunadamente, en las semifinales de la Copa Oro, aparece un rival asequible, al menos en el papel. Sin embargo, no podemos confiarnos de Haití, que viene de eliminar a Canadá y que terminó como líder invicto del Grupo B, tras sus triunfos ante Bermudas, Nicaragua y nada menos que frente a Costa Rica.

Además, México tiene una cuenta pendiente con Haití, ahora recordada como el fantasma de Carson, cuando fuimos eliminados en el preolímpico de la Concacaf rumbo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, pese a nuestra contundente goleada de 5-1.

Y me incluyo no sólo porque siempre he tenido bien puesta la playera de la Selección Mexicana… Me incluyo porque yo estaba al frente de la dirección técnica de aquel grupo de jóvenes.

En aquella ocasión debíamos ganar por cinco goles de diferencia, pero la eficacia no estuvo de nuestro lado, como a veces les suele pasar hasta a los mejores combinados nacionales del mundo. Recuerdo que fallamos al menos 10 ocasiones claras de gol, además del penalti que no pudimos aprovechar, y Haití terminó con dos hombres menos sobre el terreno de juego.

Pero esos resultados se derivan de malas decisiones por parte de los directivos, quienes no sólo no me protegieron ni cuidaron, sino que, además, me tendieron una trampa al dejarme como responsable de tres Selecciones Nacionales, incluida la preolímpica, en la que, como reconocí en su momento, había jugadores que ni siquiera conocía.

Ser humilde es reconocer tus errores, y yo acepto el mío. Ese es el camino a la solución. En mi defensa, era tanta la ilusión que tenía por dirigir a la Selección Mexicana, que acepté el contrato confiando en ellos, en nuestros “brillantes” dirigentes y, en ese entonces, sin saber que algunas personas al frente de nuestro futbol sólo buscaban el beneficio propio. Lamentablemente son ellos los que toman las decisiones, penosamente, sin aceptar sus propios errores, a pesar de que las consecuencias son evidentes.

Ojalá la historia no se repita por el bien de la Selección Mexicana. Sería una pena quedar eliminados después de ocho partidos invictos desde que Gerardo Martino tomó la dirección técnica. Pero aun así, llegando a la final, habrá que contemplar que seguramente nos enfrentaremos a Estados Unidos, y nuevamente jugaremos en su territorio con la desventaja que esto representa; y si se gana, que sería lo normal, no empezará la presión ni la tensión sobre Gerardo Martino, pero si se pierde una vez más la Copa Oro, y frente a los estadounidenses, obviamente que el efecto “Tatiano” terminará y crecerá el nerviosismo que esto representa para la escuadra nacional, desde el cuerpo técnico, hasta directivos y jugadores.

Está bien que la escuadra Tricolor gane por su calidad y talento, recordando que tristemente no estamos en la Copa América, donde realmente mejoraríamos nuestro nivel futbolístico y nuestra mentalidad competitiva.

Ojalá que se gane este torneo, ya que México es el favorito y podría sumar el onceavo título de la Copa Oro. Después, de cualquier forma, debemos sentarnos y hacer un profundo análisis de cara al futuro.

De igual forma deberá hacerlo la selección de Argentina, que con todo y Lionel Messi ha pasado a las semifinales de la Copa América con más suerte que merecimiento, sin mostrar ese futbol que el mundo entero está esperando desde el inicio del certamen sudamericano.

Será el partido de hoy una auténtica prueba de fuego, pues se enfrentará a Brasil en el gran clásico del futbol sudamericano.

En todo este tiempo se han enfrentado en 110 ocasiones, aunque FIFA sólo reconoce 105, con 41 victorias para Brasil, 38 para la Albiceleste y 26 empates.

Por donde se le quiera ver, es un duelo que genera grandes expectativas por el nivel de los contendientes y el futbol que suelen desplegar, además de la rivalidad existente que le da un toque de atractivo adicional.

Brasil, como local, es favorito, a pesar de que Argentina, pero sobre todo Messi, quieren levantar un trofeo importante en esta larga ausencia de éxitos de la selección de Argentina.

¡Que te lo digo yo!

martes 13 de agosto de 2019

Ajo y Agua | ¡Aunque les joda!

martes 06 de agosto de 2019

Ajo y Agua | El mejor futbol del mundo

martes 23 de julio de 2019

Ajo y Agua | Cuidado con el América

martes 25 de junio de 2019

Ajo y Agua | Las odiosas comparaciones

Cargar Más