/ miércoles 9 de enero de 2019

Centro de Barrio | Publicidad urbana

Con la extinción de la Autoridad del Espacio Público de la Ciudad de México, las facultades para trámites relacionados con la publicidad exterior quedan exclusivamente en la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda. Soy el primer convencido de que la concurrencia de facultades en la materia en dos instituciones, como ocurrió con SEDUVI y AEP, no ayuda a la ciudad si la cabeza de sector no establece un acuerdo de coordinación.

Entre 2016 y 2018 dedicamos mucho esfuerzo a crear los primeros nodos publicitarios que permitieran ordenar la publicidad exterior bajo la hipótesis prevista en la ley de la materia. La idea era desmontar anuncios desordenados pero registrados y crear espacios de saturación publicitaria con cierto diseño arquitectónico. Todos nuestros esfuerzos fueron boicoteados por el entonces secretario.

Si la concentración de facultades en una dirección general de SEDUVI sigue el mandato de ley, deberán retomar la conformación de los nodos publicitarios. Sin embargo, si la ley se modifica, el mandato tendría que ser distinto y la ciudad organizarse de otra forma para atender el tema publicitario.

Reitero, es un acierto concentrar las facultades en un área, pero es un error hacerlo en la Dirección General de Asuntos Jurídicos de SEDUVI, que tiene muchas otras funciones, pues lo único que aseguramos es que continúe el desorden existente.

El problema de la publicidad en la Ciudad de México es que a pesar de que la legislación en la materia dice tener “por objeto regular la instalación de publicidad exterior para garantizar la protección, conservación, recuperación y enriquecimiento del paisaje urbano del Distrito Federal”, en la práctica conforma sólo una “tramitología” y no estructura la defensa del interés público, es decir, la imagen urbana.

La ciudad necesita un área específica que se encargue de ordenar tanto los permisos administrativos relacionados con el patrimonio de la ciudad, hoy en manos de la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario, como todos los permisos relacionados con la publicidad exterior, incluyendo la publicidad en mobiliario urbano. Ambas funciones hoy también están separadas, la primera a cargo de la Secretaría de Administración y Finanzas (antes Oficialía Mayor) y la segunda en la Dirección General de Asuntos Jurídicos de SEDUVI; ninguna de las dos vela por el paisaje urbano.

Es fundamental que la nueva legislación, y ojalá que en el Congreso de la Ciudad de México pongan atención a esto, cree la figura de “dictamen en materia de imagen urbana” y que sin ese dictamen no puedan darse autorizaciones nuevas ni renovarse las existentes. Me refiero a la publicidad que se coloca en predios privados y también a aquella que se coloca sobre el patrimonio de la ciudad.

La razón de que la Autoridad del Espacio Público contara con facultades en el tema de publicidad exterior, fue justo para establecer una defensa de la imagen urbana, aunque con un reglamento débil se limitó sus alcances. Insisto, si el gobierno de Claudia Sheinbaum va unificar las facultades en materia de publicidad urbana en una sola oficina, que lo haga bien, y se integre un área dedicada a este tema, no que se vea como un tema más en una oficina que tiene muchas otras prioridades.

Con la extinción de la Autoridad del Espacio Público de la Ciudad de México, las facultades para trámites relacionados con la publicidad exterior quedan exclusivamente en la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda. Soy el primer convencido de que la concurrencia de facultades en la materia en dos instituciones, como ocurrió con SEDUVI y AEP, no ayuda a la ciudad si la cabeza de sector no establece un acuerdo de coordinación.

Entre 2016 y 2018 dedicamos mucho esfuerzo a crear los primeros nodos publicitarios que permitieran ordenar la publicidad exterior bajo la hipótesis prevista en la ley de la materia. La idea era desmontar anuncios desordenados pero registrados y crear espacios de saturación publicitaria con cierto diseño arquitectónico. Todos nuestros esfuerzos fueron boicoteados por el entonces secretario.

Si la concentración de facultades en una dirección general de SEDUVI sigue el mandato de ley, deberán retomar la conformación de los nodos publicitarios. Sin embargo, si la ley se modifica, el mandato tendría que ser distinto y la ciudad organizarse de otra forma para atender el tema publicitario.

Reitero, es un acierto concentrar las facultades en un área, pero es un error hacerlo en la Dirección General de Asuntos Jurídicos de SEDUVI, que tiene muchas otras funciones, pues lo único que aseguramos es que continúe el desorden existente.

El problema de la publicidad en la Ciudad de México es que a pesar de que la legislación en la materia dice tener “por objeto regular la instalación de publicidad exterior para garantizar la protección, conservación, recuperación y enriquecimiento del paisaje urbano del Distrito Federal”, en la práctica conforma sólo una “tramitología” y no estructura la defensa del interés público, es decir, la imagen urbana.

La ciudad necesita un área específica que se encargue de ordenar tanto los permisos administrativos relacionados con el patrimonio de la ciudad, hoy en manos de la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario, como todos los permisos relacionados con la publicidad exterior, incluyendo la publicidad en mobiliario urbano. Ambas funciones hoy también están separadas, la primera a cargo de la Secretaría de Administración y Finanzas (antes Oficialía Mayor) y la segunda en la Dirección General de Asuntos Jurídicos de SEDUVI; ninguna de las dos vela por el paisaje urbano.

Es fundamental que la nueva legislación, y ojalá que en el Congreso de la Ciudad de México pongan atención a esto, cree la figura de “dictamen en materia de imagen urbana” y que sin ese dictamen no puedan darse autorizaciones nuevas ni renovarse las existentes. Me refiero a la publicidad que se coloca en predios privados y también a aquella que se coloca sobre el patrimonio de la ciudad.

La razón de que la Autoridad del Espacio Público contara con facultades en el tema de publicidad exterior, fue justo para establecer una defensa de la imagen urbana, aunque con un reglamento débil se limitó sus alcances. Insisto, si el gobierno de Claudia Sheinbaum va unificar las facultades en materia de publicidad urbana en una sola oficina, que lo haga bien, y se integre un área dedicada a este tema, no que se vea como un tema más en una oficina que tiene muchas otras prioridades.

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