/ sábado 20 de marzo de 2021

La moviola | Utopía sobre ruedas 

Hay dos vías en el camino de Campamento extraordinario (Crip camp, Nicole Newnham, James Lebrect, 2020). Por un lado un innegable aire liberal e incluso de izquierda moderada, aunado a un fresco tono narrativo pero formal y por otro lado, una especie de trampa o contradicción en el cuerpo del filme. En todo caso, su química y simpatía con el público ganan y cubren cualquier contradicción.

La película documental, es una de las nominadas en su categoría para ganar el premio Oscar en un año en el cual estos trabajos emanan de las plataformas streaming, dadas las terribles circunstancias de la exhibición en el mundo. La ventaja de lo anterior es que el acceso a estos filmes es más sencillo. Campamento extraordinario se puede ver por Netflix.

Pero vamos por partes: por un lado, está en la forma, el relato, una humana épica de dignidad, fortaleza simpatía y nostalgia, con un soundtrack excepcional, setentero, evocativo, fibroso. Además de una sutil trama de desobediencia política que le da su aire liberal. Lo más importante, la indudable simpatía de los protagonistas. La emoción la tiene ganada.

El filme, cuenta la historia, real claro, de crecimiento juvenil, en una primera parte, de un grupo de adolescentes y jóvenes que a principios de los setenta y con Woodstock reciente, acuden a un campamento para chicos con discapacidad. Poco a poco, la timidez se esfuma, se conocen, tienen escarceos sexuales, se contagian de alguna enfermedad venérea, se lo toman a broma. Jim Lebreche uno de los asistentes tiene a su primera novia. Pero hay algo más que se cocina: un espíritu revolucionario y de inconformidad que los acompañará de por vida.

Esta primera mitad, le apuesta a la historia de crecimiento adolescente y Jim es el protagonista. Un rebelde que disfruta de la música rock, critica a sus padres y es el único en silla de ruedas en la secundaria a la que asiste pero en el campamento juega a ser una suerte de Jagger que descubre un nuevo mundo: el de la libertad y la igualdad. La memoria visual de estos momentos fueron captados por People video theatre, un proyecto que dejó consigna y memoria de lo que los jóvenes vivían ahí. En esta parte surge la reflexión del cine dentro del cine.

El campamento es en realidad de un grupo de hippies que les dan libertad a los chicos que acuden. Una de ellas Judy, se convierte en la protagonista de la segunda parte del relato: ya profesionista y a finales de los setenta enfrenta al sistema para alcanzar derechos de igualdad a personas con discapacidad: pone en jaque a Joseph Califano, el pragmático y cobardón titular del Departamento de Salud, educación y bienestar , realiza una sentada de protesta en oficinas públicas y al final gana la batalla.

Todo bien, hasta ahí, la parte medular, sin embargo, producido por Barack y Michelle Obama, el filme encuentra de forma soterrada una reivindicación al sistema: lucha y al final te escucharemos. Y sí hay nostalgia mejor.

Tal vez pecata minuta o fondo en este caso es forma. En todo caso, el filme es emotivo y tiene amplias posibilidades de ganar.


Twitter: @lamoviola


Hay dos vías en el camino de Campamento extraordinario (Crip camp, Nicole Newnham, James Lebrect, 2020). Por un lado un innegable aire liberal e incluso de izquierda moderada, aunado a un fresco tono narrativo pero formal y por otro lado, una especie de trampa o contradicción en el cuerpo del filme. En todo caso, su química y simpatía con el público ganan y cubren cualquier contradicción.

La película documental, es una de las nominadas en su categoría para ganar el premio Oscar en un año en el cual estos trabajos emanan de las plataformas streaming, dadas las terribles circunstancias de la exhibición en el mundo. La ventaja de lo anterior es que el acceso a estos filmes es más sencillo. Campamento extraordinario se puede ver por Netflix.

Pero vamos por partes: por un lado, está en la forma, el relato, una humana épica de dignidad, fortaleza simpatía y nostalgia, con un soundtrack excepcional, setentero, evocativo, fibroso. Además de una sutil trama de desobediencia política que le da su aire liberal. Lo más importante, la indudable simpatía de los protagonistas. La emoción la tiene ganada.

El filme, cuenta la historia, real claro, de crecimiento juvenil, en una primera parte, de un grupo de adolescentes y jóvenes que a principios de los setenta y con Woodstock reciente, acuden a un campamento para chicos con discapacidad. Poco a poco, la timidez se esfuma, se conocen, tienen escarceos sexuales, se contagian de alguna enfermedad venérea, se lo toman a broma. Jim Lebreche uno de los asistentes tiene a su primera novia. Pero hay algo más que se cocina: un espíritu revolucionario y de inconformidad que los acompañará de por vida.

Esta primera mitad, le apuesta a la historia de crecimiento adolescente y Jim es el protagonista. Un rebelde que disfruta de la música rock, critica a sus padres y es el único en silla de ruedas en la secundaria a la que asiste pero en el campamento juega a ser una suerte de Jagger que descubre un nuevo mundo: el de la libertad y la igualdad. La memoria visual de estos momentos fueron captados por People video theatre, un proyecto que dejó consigna y memoria de lo que los jóvenes vivían ahí. En esta parte surge la reflexión del cine dentro del cine.

El campamento es en realidad de un grupo de hippies que les dan libertad a los chicos que acuden. Una de ellas Judy, se convierte en la protagonista de la segunda parte del relato: ya profesionista y a finales de los setenta enfrenta al sistema para alcanzar derechos de igualdad a personas con discapacidad: pone en jaque a Joseph Califano, el pragmático y cobardón titular del Departamento de Salud, educación y bienestar , realiza una sentada de protesta en oficinas públicas y al final gana la batalla.

Todo bien, hasta ahí, la parte medular, sin embargo, producido por Barack y Michelle Obama, el filme encuentra de forma soterrada una reivindicación al sistema: lucha y al final te escucharemos. Y sí hay nostalgia mejor.

Tal vez pecata minuta o fondo en este caso es forma. En todo caso, el filme es emotivo y tiene amplias posibilidades de ganar.


Twitter: @lamoviola