/ martes 15 de noviembre de 2016

Paradigma Económico

  • Jorge Sánchez Tello
  • Trump debe disculparse

Trump debe ofrecer una disculpa pública a los mexicanos porque durante su campaña electoral se dedicó a insultarnos. Y deberá conocer que a pesar de que será el Presidente de Estados Unidos, no tendrá las facultades para hacer lo que quiera, claro a menos que quiera convertirse en un dictador y que desconozca los contrapesos que tendrá.

No hay otro cargo político en el planeta Tierra que acarree tanto poder y tanta atención como la Presidencia de los Estados Unidos. No hay ningún otro dirigente político en el mundo tan escrutado, criticado, ridiculizado, ensalzado, injuriado, como el presidente de Estados Unidos., ni al que tantos atribuyan tanto fuera del control de uno solo. Se trata de un puesto con una responsabilidad fuera de lo común.

Sin embago, no puede hacer lo que quiera porque la arquitectura política que diseñaron los padres fundadores de los Estados Unidos es clara y pensaron en qué pasaría si un populista llega al poder.

Los límites que tiene un mandatario de los Estados Unidos para actuar están marcados por la Constitución y la ley, y responden a una visión clara sobre lo que es la política los fundadores de Estados Unidos: evitar la tiranía.

La firma de nuevos acuerdos comerciales o una declaración de guerra por parte de Washington requieren autorización del Congreso. Sin embargo, esto no ha impedido que el presidente de los EU traten de llevar al presidencialismo más allá de sus limites.

El presidente Barack Obama ha intentado que el Congreso autorice la guerra contra Estados Islámico, pero no lo logró y su campaña militar contra ese grupo se apoya en un aval votado tras los ataques de septiembre de 2001 para luchar contra sus autores.

El Presidente puede ordenar a las fuerzas militares de EU que ataquen, si bien su poder en este sentido está limitado constitucionalmente, porque debe pedir permiso al Congreso que declare la guerra antes de poner en marcha la maquinaria militar del país. Los presidentes estadunidenses han solventado esta restricción impuesta por la Constitución mediante el uso de resoluciones u órdenes del ejecutivo para llevar a cabo acciones militares rápidas, evitando así prolongados debates en el Congreso acerca de una declaración de guerra.

Muy recientemente, George W. Bush ha usado, algunos dirían que ha abusado, de esta autoridad a fin de llevar a cabo la guerra y ocupación de Iraq. De hecho, no ha habido ningún presidente desde la Segunda Guerra Mundial que haya obtenido una declaración oficial de guerra por parte del Congreso. Las guerras de Vietnam, Granada, Golfo Pérsico, Afganistán, y ahora Iraq, todas se realizaron mediante la vía de la resolución presidencial, sin que mediara declaración de guerra oficial. Claramente pues, el poder del Presidente en tanto que comandante en jefe se ha ampliado de una manera que los Padres de la Constitución desaprobarían, sobre todo teniendo en cuenta que los sucesivos presidentes se las han arreglado para evadir el control constitucional que ellos establecieron a fin de evitar que una sola persona tuviera tanto poder en sus manos.

Es decir, a pesar de que el poder presidencial en Estados Unidos puede decretar resoluciones sin necesidad del Congreso y se tendrá que tener cuidado con ello.

En México se necesita la unidad nacional para poder enfrentar el gran desafío de tener como presidente a Trump una persona que si bien no va a cometer el error de enfrentarse a los poderes facticos en EU, podrá poner en aprietos la relación con nuestro país.

DEBE DE OFRECER UNA DISCULPA A LOS MEXICANOS como señal de cambio. *Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus

  • Jorge Sánchez Tello
  • Trump debe disculparse

Trump debe ofrecer una disculpa pública a los mexicanos porque durante su campaña electoral se dedicó a insultarnos. Y deberá conocer que a pesar de que será el Presidente de Estados Unidos, no tendrá las facultades para hacer lo que quiera, claro a menos que quiera convertirse en un dictador y que desconozca los contrapesos que tendrá.

No hay otro cargo político en el planeta Tierra que acarree tanto poder y tanta atención como la Presidencia de los Estados Unidos. No hay ningún otro dirigente político en el mundo tan escrutado, criticado, ridiculizado, ensalzado, injuriado, como el presidente de Estados Unidos., ni al que tantos atribuyan tanto fuera del control de uno solo. Se trata de un puesto con una responsabilidad fuera de lo común.

Sin embago, no puede hacer lo que quiera porque la arquitectura política que diseñaron los padres fundadores de los Estados Unidos es clara y pensaron en qué pasaría si un populista llega al poder.

Los límites que tiene un mandatario de los Estados Unidos para actuar están marcados por la Constitución y la ley, y responden a una visión clara sobre lo que es la política los fundadores de Estados Unidos: evitar la tiranía.

La firma de nuevos acuerdos comerciales o una declaración de guerra por parte de Washington requieren autorización del Congreso. Sin embargo, esto no ha impedido que el presidente de los EU traten de llevar al presidencialismo más allá de sus limites.

El presidente Barack Obama ha intentado que el Congreso autorice la guerra contra Estados Islámico, pero no lo logró y su campaña militar contra ese grupo se apoya en un aval votado tras los ataques de septiembre de 2001 para luchar contra sus autores.

El Presidente puede ordenar a las fuerzas militares de EU que ataquen, si bien su poder en este sentido está limitado constitucionalmente, porque debe pedir permiso al Congreso que declare la guerra antes de poner en marcha la maquinaria militar del país. Los presidentes estadunidenses han solventado esta restricción impuesta por la Constitución mediante el uso de resoluciones u órdenes del ejecutivo para llevar a cabo acciones militares rápidas, evitando así prolongados debates en el Congreso acerca de una declaración de guerra.

Muy recientemente, George W. Bush ha usado, algunos dirían que ha abusado, de esta autoridad a fin de llevar a cabo la guerra y ocupación de Iraq. De hecho, no ha habido ningún presidente desde la Segunda Guerra Mundial que haya obtenido una declaración oficial de guerra por parte del Congreso. Las guerras de Vietnam, Granada, Golfo Pérsico, Afganistán, y ahora Iraq, todas se realizaron mediante la vía de la resolución presidencial, sin que mediara declaración de guerra oficial. Claramente pues, el poder del Presidente en tanto que comandante en jefe se ha ampliado de una manera que los Padres de la Constitución desaprobarían, sobre todo teniendo en cuenta que los sucesivos presidentes se las han arreglado para evadir el control constitucional que ellos establecieron a fin de evitar que una sola persona tuviera tanto poder en sus manos.

Es decir, a pesar de que el poder presidencial en Estados Unidos puede decretar resoluciones sin necesidad del Congreso y se tendrá que tener cuidado con ello.

En México se necesita la unidad nacional para poder enfrentar el gran desafío de tener como presidente a Trump una persona que si bien no va a cometer el error de enfrentarse a los poderes facticos en EU, podrá poner en aprietos la relación con nuestro país.

DEBE DE OFRECER UNA DISCULPA A LOS MEXICANOS como señal de cambio. *Economista e investigador asociado de la FUNDEF

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