/ viernes 22 de noviembre de 2019

Aprobación presidencial en picada

Y sucedió lo que ya se preveía: el Presidente López Obrador ha sido desplazado de la posición privilegiada que durante varios meses mantuvo, en términos de aprobación a su gestión de gobierno.

Después de todos los desaciertos registrados a lo largo de este primer año, resultaba muy cuesta arriba mantener los niveles de aprobación con los que AMLO inició su mandato, pues éstos dependen directamente de los resultados que se alcanzan a favor de la sociedad, particularmente, en aquellos temas en torno a los cuales los mexicanos hemos fundado amplias expectativas.

Comento lo anterior, debido a que la semana pasada se publicaron resultados de algunas encuestas relacionadas con el desempeño presidencial. Por primera vez, el Jefe del Ejecutivo registra una tendencia a la baja. Las encuestas constituyen una valoración cuantitativa de la forma en que la sociedad evalúa las acciones y decisiones de gobierno, de ahí la importancia de no subestimarlas.

Y bueno, esta medición cuantitativa confirma los análisis y opiniones que, en términos cualitativos, atinadamente han venido realizando diferentes articulistas, analistas y líderes de opinión respecto al desempeño gubernamental.

La primera encuesta que me interesa abordar es la publicada por el periódico El Universal, que nos revela lo siguiente:

Del mes de agosto a noviembre de este año, la aprobación hacia la forma en que AMLO ejerce el cargo de Presidente bajó 10 puntos, al pasar de 68.7 % a 58.7 %. Sin embargo, si nos vamos un poco más atrás y tomamos como referencia el mes de marzo cuando se encontraba en el punto más alto (79.4 %), el retroceso respecto a noviembre es de poco más de 20 puntos, lo que indica que en los últimos tres meses (agosto-noviembre) el udeclive fue más acelerado.

La aprobación, entonces, va a la baja; pero esto no es gratuito, también tiene una consecuencia: se incrementa la desaprobación.

Tomando nuevamente el periodo agosto-noviembre tenemos que la desaprobación creció de 19.8 a 22.9 por ciento, respectivamente. De igual forma, si partimos del mes de marzo, cuando la desaprobación estaba en lo más bajo (11.4 %), tenemos que el incremento ya no es de 3 puntos, sino de casi 11 puntos porcentuales.

En cuanto a la calificación del desempeño de AMLO hay una tendencia decreciente; se pasa de un 7.72 en marzo (punto más alto del año) a 6.99 para noviembre, esto en una escala de 1 al 10. De acuerdo con esta encuesta, de mantenerse la inercia, en los próximos meses muy probablemente el Presidente esté reprobado.

La segunda encuesta es la de Mitofsky, que prácticamente da cuenta del mismo proceso de pérdida de apoyo a las decisiones de gobierno. El porcentaje de mexicanos encuestados que está de acuerdo con el desempeño presidencial se redujo un poco más del 4 por ciento: en febrero de este año se ubicaba en 67.1 % pero para el mes de octubre baja a 62.8 %.

En contraparte, quienes están en desacuerdo se incrementaron en una proporción del más del doble en comparación con los puntos perdidos entre los que están de acuerdo (ese 4 % citado en el párrafo anterior). Así tenemos que, en el mismo lapso febrero-octubre, los que manifestaron no estar de acuerdo con la gestión de AMLO pasaron de un 28.4 a un 36.9, por ciento, respectivamente. Es decir, el crecimiento fue de 8.5 %.

Estas dos encuestas brevemente comentadas, nos dan la oportunidad de evaluar la forma en que se conduce al país y que podemos resumir de una manera muy sencilla: el Presidente está perdiendo respaldo social, particularmente por la ineficacia demostrada en el tema de la inseguridad y la espiral de violencia, que se han convertido en su talón de Aquiles.

Estamos por cumplir un año de gobierno y el panorama luce cada vez más aterrador. Estas encuestas pusieron sobre la mesa que el Presidente está siendo impactado en su popularidad debido al déficit que arrastra en el tema de la inseguridad. Ojalá que los asuntos de Evo Morales, el Presupuesto, el relevo en la CNDH y otros más, no nos hagan perder el foco de lo aquí se ha comentado.

Antes de la elección de julio de 2018, cuando la inmensa mayoría de estudios cuantitativos daban por hecho su triunfo –por muy amplios márgenes– frente al resto de los candidatos presidenciales, AMLO se ufanaba de esa posición que le otorgaban las encuestadoras. Esperemos que en esta ocasión, cuando los diagnósticos le son notoriamente desfavorables, no termine por descalificarlos.

Mal haría el Presidente en seguir ocultando lo que por todas partes es evidente: la incapacidad para garantizar seguridad a los mexicanos.

*Presidente de la Academia Mexicana de Educación.

Y sucedió lo que ya se preveía: el Presidente López Obrador ha sido desplazado de la posición privilegiada que durante varios meses mantuvo, en términos de aprobación a su gestión de gobierno.

Después de todos los desaciertos registrados a lo largo de este primer año, resultaba muy cuesta arriba mantener los niveles de aprobación con los que AMLO inició su mandato, pues éstos dependen directamente de los resultados que se alcanzan a favor de la sociedad, particularmente, en aquellos temas en torno a los cuales los mexicanos hemos fundado amplias expectativas.

Comento lo anterior, debido a que la semana pasada se publicaron resultados de algunas encuestas relacionadas con el desempeño presidencial. Por primera vez, el Jefe del Ejecutivo registra una tendencia a la baja. Las encuestas constituyen una valoración cuantitativa de la forma en que la sociedad evalúa las acciones y decisiones de gobierno, de ahí la importancia de no subestimarlas.

Y bueno, esta medición cuantitativa confirma los análisis y opiniones que, en términos cualitativos, atinadamente han venido realizando diferentes articulistas, analistas y líderes de opinión respecto al desempeño gubernamental.

La primera encuesta que me interesa abordar es la publicada por el periódico El Universal, que nos revela lo siguiente:

Del mes de agosto a noviembre de este año, la aprobación hacia la forma en que AMLO ejerce el cargo de Presidente bajó 10 puntos, al pasar de 68.7 % a 58.7 %. Sin embargo, si nos vamos un poco más atrás y tomamos como referencia el mes de marzo cuando se encontraba en el punto más alto (79.4 %), el retroceso respecto a noviembre es de poco más de 20 puntos, lo que indica que en los últimos tres meses (agosto-noviembre) el udeclive fue más acelerado.

La aprobación, entonces, va a la baja; pero esto no es gratuito, también tiene una consecuencia: se incrementa la desaprobación.

Tomando nuevamente el periodo agosto-noviembre tenemos que la desaprobación creció de 19.8 a 22.9 por ciento, respectivamente. De igual forma, si partimos del mes de marzo, cuando la desaprobación estaba en lo más bajo (11.4 %), tenemos que el incremento ya no es de 3 puntos, sino de casi 11 puntos porcentuales.

En cuanto a la calificación del desempeño de AMLO hay una tendencia decreciente; se pasa de un 7.72 en marzo (punto más alto del año) a 6.99 para noviembre, esto en una escala de 1 al 10. De acuerdo con esta encuesta, de mantenerse la inercia, en los próximos meses muy probablemente el Presidente esté reprobado.

La segunda encuesta es la de Mitofsky, que prácticamente da cuenta del mismo proceso de pérdida de apoyo a las decisiones de gobierno. El porcentaje de mexicanos encuestados que está de acuerdo con el desempeño presidencial se redujo un poco más del 4 por ciento: en febrero de este año se ubicaba en 67.1 % pero para el mes de octubre baja a 62.8 %.

En contraparte, quienes están en desacuerdo se incrementaron en una proporción del más del doble en comparación con los puntos perdidos entre los que están de acuerdo (ese 4 % citado en el párrafo anterior). Así tenemos que, en el mismo lapso febrero-octubre, los que manifestaron no estar de acuerdo con la gestión de AMLO pasaron de un 28.4 a un 36.9, por ciento, respectivamente. Es decir, el crecimiento fue de 8.5 %.

Estas dos encuestas brevemente comentadas, nos dan la oportunidad de evaluar la forma en que se conduce al país y que podemos resumir de una manera muy sencilla: el Presidente está perdiendo respaldo social, particularmente por la ineficacia demostrada en el tema de la inseguridad y la espiral de violencia, que se han convertido en su talón de Aquiles.

Estamos por cumplir un año de gobierno y el panorama luce cada vez más aterrador. Estas encuestas pusieron sobre la mesa que el Presidente está siendo impactado en su popularidad debido al déficit que arrastra en el tema de la inseguridad. Ojalá que los asuntos de Evo Morales, el Presupuesto, el relevo en la CNDH y otros más, no nos hagan perder el foco de lo aquí se ha comentado.

Antes de la elección de julio de 2018, cuando la inmensa mayoría de estudios cuantitativos daban por hecho su triunfo –por muy amplios márgenes– frente al resto de los candidatos presidenciales, AMLO se ufanaba de esa posición que le otorgaban las encuestadoras. Esperemos que en esta ocasión, cuando los diagnósticos le son notoriamente desfavorables, no termine por descalificarlos.

Mal haría el Presidente en seguir ocultando lo que por todas partes es evidente: la incapacidad para garantizar seguridad a los mexicanos.

*Presidente de la Academia Mexicana de Educación.

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