/ miércoles 27 de febrero de 2019

Centro de Barrio | Cruces diagonales

Hace unos días se instrumentó el primer cruce peatonal en diagonal en la Ciudad de México. Se trata de que a partir de que los semáforos vehiculares estén en rojo, los peatones puedan moverse en cualquier dirección, como la reina y el rey en el ajedrez. Hasta el momento, todavía son muy pocos los que usan el paso en diagonal, pero sin duda en la medida que la gente se acostumbre serán más los que lo utilicen.

Este primer cruce activado por la Secretaría de Movilidad, es el de Pino Suárez con Venustiano Carranza. Ya hace unos meses una serie de colectivos realizó una prueba piloto en Bellas Artes, en el cruce que podría ser el más concurrido de la ciudad, Madero–Juárez con Eje Central. En lo que vi de la prueba piloto frente a la Torre Latino, los peatones promedio no alcanzaron a interpretar que pueden cruzar en diagonal, pero si el diseño se vuelve permanente, lo harán.

Estos cruces, que la Semovi ha llamado “Tipo Tokio”, tienen su mayor inspiración en la salida de la estación Shibuya del metro de la capital japonesa, pero en realidad se reproducen en otros puntos de esa ciudad y han sido copiados en diversas partes del mundo.

Hay un detalle en toda esta historia: la hipotenusa. El trayecto más corto es cruzar perpendicularmente una calle, o sea, los catetos. Cuando la cruzamos en diagonal, el tiempo se incrementa respecto a cruzar sólo un cateto, y si vemos las dimensiones de calles mexicanas nos daremos cuenta que la estrategia de cruces en diagonal queda limitada por el diseño mismo de nuestras calles ... y un detalle más complicado, los tiempos del semáforo.

En la Ciudad de México, donde los automóviles siguen siendo la prioridad de las acciones de gobierno (todavía tenemos policías dando preferencias de paso al automóvil, al gobierno actual le duele sancionar vehículos infractores, las banquetas están permanentemente invadidas por coches, entre otros síntomas), los tiempos de semáforo son demasiado largos porque eso conviene al auto, no a peatones y ciclistas.

Sin manipulación de policías, los semáforos pueden durar entre 60 y 90 segundos para cada vialidad, lo cual hace ciclos de dos a tres minutos, cuando la recomendación internacional es reducir la espera para minimizar errores en los usuarios de la vía por distracción o desesperación. Aún en la calle peatonal Madero, cuando los peatones deben cruzar Bolívar o Isabel la Católica, la espera es de 90 segundos.

¿Quieren una explicación de los tumultos de Madero y Eje Central? La falla está en la programación de los semáforos y no en el diseño de la intersección. Y lo peor del caso es que forzar cruces en diagonal puede tener efectos contrarios a los que se quiere detonar: para poder asignar los tiempos necesarios para un cruce en diagonal, es necesario prolongar las fases en verde para los vehículos motorizados, lo que termina alargando los tiempos de espera peatonales, aunque puedan cruzar en diagonal.

Es decir, celebro las acciones de urbanismo táctico que han emprendido tanto organizaciones sociales como el Gobierno de la Ciudad de México, con Claudia Sheinbaum al frente, pero en este último caso, después de tantos años promoviendo lo táctico, es necesario ser más profundos: si realmente hay ganas de beneficiar al peatón, necesitamos pasar a ciclos semafóricos más cortos y con éstos, los cruces en diagonal terminan siendo algo adjetivo, por muy atractivos que sean desde los drones.

Hace unos días se instrumentó el primer cruce peatonal en diagonal en la Ciudad de México. Se trata de que a partir de que los semáforos vehiculares estén en rojo, los peatones puedan moverse en cualquier dirección, como la reina y el rey en el ajedrez. Hasta el momento, todavía son muy pocos los que usan el paso en diagonal, pero sin duda en la medida que la gente se acostumbre serán más los que lo utilicen.

Este primer cruce activado por la Secretaría de Movilidad, es el de Pino Suárez con Venustiano Carranza. Ya hace unos meses una serie de colectivos realizó una prueba piloto en Bellas Artes, en el cruce que podría ser el más concurrido de la ciudad, Madero–Juárez con Eje Central. En lo que vi de la prueba piloto frente a la Torre Latino, los peatones promedio no alcanzaron a interpretar que pueden cruzar en diagonal, pero si el diseño se vuelve permanente, lo harán.

Estos cruces, que la Semovi ha llamado “Tipo Tokio”, tienen su mayor inspiración en la salida de la estación Shibuya del metro de la capital japonesa, pero en realidad se reproducen en otros puntos de esa ciudad y han sido copiados en diversas partes del mundo.

Hay un detalle en toda esta historia: la hipotenusa. El trayecto más corto es cruzar perpendicularmente una calle, o sea, los catetos. Cuando la cruzamos en diagonal, el tiempo se incrementa respecto a cruzar sólo un cateto, y si vemos las dimensiones de calles mexicanas nos daremos cuenta que la estrategia de cruces en diagonal queda limitada por el diseño mismo de nuestras calles ... y un detalle más complicado, los tiempos del semáforo.

En la Ciudad de México, donde los automóviles siguen siendo la prioridad de las acciones de gobierno (todavía tenemos policías dando preferencias de paso al automóvil, al gobierno actual le duele sancionar vehículos infractores, las banquetas están permanentemente invadidas por coches, entre otros síntomas), los tiempos de semáforo son demasiado largos porque eso conviene al auto, no a peatones y ciclistas.

Sin manipulación de policías, los semáforos pueden durar entre 60 y 90 segundos para cada vialidad, lo cual hace ciclos de dos a tres minutos, cuando la recomendación internacional es reducir la espera para minimizar errores en los usuarios de la vía por distracción o desesperación. Aún en la calle peatonal Madero, cuando los peatones deben cruzar Bolívar o Isabel la Católica, la espera es de 90 segundos.

¿Quieren una explicación de los tumultos de Madero y Eje Central? La falla está en la programación de los semáforos y no en el diseño de la intersección. Y lo peor del caso es que forzar cruces en diagonal puede tener efectos contrarios a los que se quiere detonar: para poder asignar los tiempos necesarios para un cruce en diagonal, es necesario prolongar las fases en verde para los vehículos motorizados, lo que termina alargando los tiempos de espera peatonales, aunque puedan cruzar en diagonal.

Es decir, celebro las acciones de urbanismo táctico que han emprendido tanto organizaciones sociales como el Gobierno de la Ciudad de México, con Claudia Sheinbaum al frente, pero en este último caso, después de tantos años promoviendo lo táctico, es necesario ser más profundos: si realmente hay ganas de beneficiar al peatón, necesitamos pasar a ciclos semafóricos más cortos y con éstos, los cruces en diagonal terminan siendo algo adjetivo, por muy atractivos que sean desde los drones.

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