/ jueves 8 de octubre de 2020

El poder por el poder

Cada vez es más frecuente ver el cambio de posturas en torno a temas de la agenda pública por parte de actores políticos que integran la autodenominada cuarta transformación.

Personajes como Mario Delgado (que aspira a dirigir el partido del presidente) quien es recordado por exigir desde el senado que el ejército regresara a sus cuarteles, fue el artífice de la militarización de nuestro país desde la cámara de Diputados.

Él es el mismo Diputado que se comprometió con el gremio cinematográfico a no reducir los recursos al sector cultural y hoy le opera al presidente la extinción de los fideicomisos públicos, incluyendo los que prometió defender.

Un caso parecido es el de la Directora de CONACYT María Elena Álvarez-Buylla quien el 27 de mayo defendía en su cuenta de twitter "la conservación y protección de los fondos fiduciarios de sus 26 centros públicos de investigación para la soberanía científica y tecnológica de México" y el lunes pasado en la conferencia matutina, para complacer al presidente en su camino por apropiarse de ese dinero, declaró que el CONACYT está de acuerdo con su desaparición.

En las conferencias mañaneras hemos visto el cambio inmediato de opinión de funcionarios del primer círculo con tal de sostener un discurso concordante con el del presidente, lo mismo con el Secretario de Hacienda Arturo Herrera que con el Subsecretario Hugo López Gatell.

Lo preocupante es que esta tendencia a no contradecir la postura del presidente o a creer con absoluta obediencia en sus decisiones, empieza a permear en la sociedad; tal es el caso de los mensajes de odio hacia periodistas como Brozo o Carmen Aristegui por publicar notas y reportajes en los que se cuestionan los resultados del gobierno y se exhiben posibles actos de corrupción.

La concentración del poder que ha logrado acumular el presidente, así como el creciente temor a contradecirlo por parte de todas las estructuras de gobierno, deja lugar a la duda si la reciente decisión de los ministros de la suprema corte para aprobar su consulta para enjuiciar a los expresidentes, atiende a un cambio de paradigma en el que la impartición de justicia de someterá a consulta popular o es una forma de no ganarse el rencor de quién controla el Congreso de la Unión.

Esta encuesta contendrá una pregunta a la que nadie tendría que responder con un NO por ser tan obvia, por tanto inútil y que además nos costará 8 mil millones de pesos en momentos dónde los recursos deberían orientarse a otras acciones como lo es la mitigación de los efectos de la pandemia.


Con independencia de las motivaciones estrictamente personales que les llevan a cambiar diametralmente de postura, hoy más que nunca debemos trabajar por fortalecer el estado de derecho en nuestro país para que las decisiones que se tomen, estén siempre apegadas a derecho y mantengamos la libertad de pensamiento.

Ya lo decía Enrique Krauze: “El poder absoluto en manos de una sola persona conduce siempre a un desastre” y sin duda es un peligro para la democracia mexicana a la cual deberíamos de estar fortaleciendo con pesos y cotrapesos, con pensamiento abierto, con palabra honesta y con acciones contundentes en favor de nuestro México y así no permitir nunca mas el ejercicio del poder por el poder.

Cada vez es más frecuente ver el cambio de posturas en torno a temas de la agenda pública por parte de actores políticos que integran la autodenominada cuarta transformación.

Personajes como Mario Delgado (que aspira a dirigir el partido del presidente) quien es recordado por exigir desde el senado que el ejército regresara a sus cuarteles, fue el artífice de la militarización de nuestro país desde la cámara de Diputados.

Él es el mismo Diputado que se comprometió con el gremio cinematográfico a no reducir los recursos al sector cultural y hoy le opera al presidente la extinción de los fideicomisos públicos, incluyendo los que prometió defender.

Un caso parecido es el de la Directora de CONACYT María Elena Álvarez-Buylla quien el 27 de mayo defendía en su cuenta de twitter "la conservación y protección de los fondos fiduciarios de sus 26 centros públicos de investigación para la soberanía científica y tecnológica de México" y el lunes pasado en la conferencia matutina, para complacer al presidente en su camino por apropiarse de ese dinero, declaró que el CONACYT está de acuerdo con su desaparición.

En las conferencias mañaneras hemos visto el cambio inmediato de opinión de funcionarios del primer círculo con tal de sostener un discurso concordante con el del presidente, lo mismo con el Secretario de Hacienda Arturo Herrera que con el Subsecretario Hugo López Gatell.

Lo preocupante es que esta tendencia a no contradecir la postura del presidente o a creer con absoluta obediencia en sus decisiones, empieza a permear en la sociedad; tal es el caso de los mensajes de odio hacia periodistas como Brozo o Carmen Aristegui por publicar notas y reportajes en los que se cuestionan los resultados del gobierno y se exhiben posibles actos de corrupción.

La concentración del poder que ha logrado acumular el presidente, así como el creciente temor a contradecirlo por parte de todas las estructuras de gobierno, deja lugar a la duda si la reciente decisión de los ministros de la suprema corte para aprobar su consulta para enjuiciar a los expresidentes, atiende a un cambio de paradigma en el que la impartición de justicia de someterá a consulta popular o es una forma de no ganarse el rencor de quién controla el Congreso de la Unión.

Esta encuesta contendrá una pregunta a la que nadie tendría que responder con un NO por ser tan obvia, por tanto inútil y que además nos costará 8 mil millones de pesos en momentos dónde los recursos deberían orientarse a otras acciones como lo es la mitigación de los efectos de la pandemia.


Con independencia de las motivaciones estrictamente personales que les llevan a cambiar diametralmente de postura, hoy más que nunca debemos trabajar por fortalecer el estado de derecho en nuestro país para que las decisiones que se tomen, estén siempre apegadas a derecho y mantengamos la libertad de pensamiento.

Ya lo decía Enrique Krauze: “El poder absoluto en manos de una sola persona conduce siempre a un desastre” y sin duda es un peligro para la democracia mexicana a la cual deberíamos de estar fortaleciendo con pesos y cotrapesos, con pensamiento abierto, con palabra honesta y con acciones contundentes en favor de nuestro México y así no permitir nunca mas el ejercicio del poder por el poder.

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