/ viernes 7 de junio de 2019

México de contrastes

Hoy en día, el gobierno de la Cuarta Transformación busca allegarse recursos -al costo que sea y sin importar que para ello tenga que recurrir a drásticos recortes presupuestales, despidos de personal, cancelación de programas, etc.- con el propósito de entregar dinero directamente a los sectores más necesitados; sin embargo, las experiencias han mostrado que los programas asistenciales contribuyen muy poco a revertir la pobreza; en todo caso, sólo la mitigan.

Es en este contexto que quiero retomar algunas conclusiones del Informe de Desarrollo Municipal 2010-2015 Transformando México desde lo Local, que la semana pasada presentó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y cuyo planteamiento central propone impulsar el desarrollo de los municipios con el objetivo de mejorar el bienestar de sus habitantes y reducir las desigualdades existentes.

Lo que particularmente me interesa, es compartir con ustedes lo que el PNUD plantea para superar esta situación tan desigual entre los mexicanos. Para empezar, el organismo internacional no plantea distribuir dinero hacia los grupos en situación de pobreza, esto no es parte de la solución.

El PNUD aporta un conjunto de 16 propuestas; desde luego que no sería posible aplicar todas a todos los municipios del país por igual -por ejemplo, incrementar el impuesto predial en las localidades urbanas-, pero retomo otras que me parecen interesantes:

Para el PNUD y su grupo de especialistas y académicos, el objetivo central es fortalecer a los municipios, así como impulsar el desarrollo de los mismos, poniendo en el centro de todas las acciones a las personas y su bienestar. Para esto, plantea modificar la fórmula de asignación del Fondo para la Infraestructura Social Municipal (FAISM); financiar planes para el fortalecimiento de capacidades; mejorar la rendición de cuentas, la transparencia y la fiscalización de los recursos públicos que se reciben vía participaciones y aportaciones federales; apoyo al financiamiento de proyectos municipales; fortalecer los instrumentos en materia de planeación, ejecución, monitoreo y evaluación; y, una necesaria profesionalización de los funcionarios públicos municipales, entre otras.

En lo personal, me parece mucho más viable comenzar por fortalecer en todos los ámbitos a los municipios, dotarlos de las herramientas, programas y recursos que potencien su desarrollo; para que cuenten con la capacidad de generar empleos, modernizarse, profesionalizarse y atraer inversiones que detonen su propio progreso y el de sus habitantes.

Ojalá que nuestros gobiernos no desdeñaran la propuesta de convertir a los municipios en “actores con potencial de transformación local y nacional”.

La entrega de dinero, sin el diseño de instrumentos y programas que potencien el desarrollo integral de las personas y sus comunidades, no sólo termina por convertirse en un círculo que acentúa la dependencia respecto a esos recursos que el Estado les provee, sino también en el establecimiento de una relación clientelar cuyo propósito, desde luego, no es resolver las desigualdades ni la pobreza a largo plazo.

Presidente de la Academia Mexicana de Educación.

Hoy en día, el gobierno de la Cuarta Transformación busca allegarse recursos -al costo que sea y sin importar que para ello tenga que recurrir a drásticos recortes presupuestales, despidos de personal, cancelación de programas, etc.- con el propósito de entregar dinero directamente a los sectores más necesitados; sin embargo, las experiencias han mostrado que los programas asistenciales contribuyen muy poco a revertir la pobreza; en todo caso, sólo la mitigan.

Es en este contexto que quiero retomar algunas conclusiones del Informe de Desarrollo Municipal 2010-2015 Transformando México desde lo Local, que la semana pasada presentó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y cuyo planteamiento central propone impulsar el desarrollo de los municipios con el objetivo de mejorar el bienestar de sus habitantes y reducir las desigualdades existentes.

Lo que particularmente me interesa, es compartir con ustedes lo que el PNUD plantea para superar esta situación tan desigual entre los mexicanos. Para empezar, el organismo internacional no plantea distribuir dinero hacia los grupos en situación de pobreza, esto no es parte de la solución.

El PNUD aporta un conjunto de 16 propuestas; desde luego que no sería posible aplicar todas a todos los municipios del país por igual -por ejemplo, incrementar el impuesto predial en las localidades urbanas-, pero retomo otras que me parecen interesantes:

Para el PNUD y su grupo de especialistas y académicos, el objetivo central es fortalecer a los municipios, así como impulsar el desarrollo de los mismos, poniendo en el centro de todas las acciones a las personas y su bienestar. Para esto, plantea modificar la fórmula de asignación del Fondo para la Infraestructura Social Municipal (FAISM); financiar planes para el fortalecimiento de capacidades; mejorar la rendición de cuentas, la transparencia y la fiscalización de los recursos públicos que se reciben vía participaciones y aportaciones federales; apoyo al financiamiento de proyectos municipales; fortalecer los instrumentos en materia de planeación, ejecución, monitoreo y evaluación; y, una necesaria profesionalización de los funcionarios públicos municipales, entre otras.

En lo personal, me parece mucho más viable comenzar por fortalecer en todos los ámbitos a los municipios, dotarlos de las herramientas, programas y recursos que potencien su desarrollo; para que cuenten con la capacidad de generar empleos, modernizarse, profesionalizarse y atraer inversiones que detonen su propio progreso y el de sus habitantes.

Ojalá que nuestros gobiernos no desdeñaran la propuesta de convertir a los municipios en “actores con potencial de transformación local y nacional”.

La entrega de dinero, sin el diseño de instrumentos y programas que potencien el desarrollo integral de las personas y sus comunidades, no sólo termina por convertirse en un círculo que acentúa la dependencia respecto a esos recursos que el Estado les provee, sino también en el establecimiento de una relación clientelar cuyo propósito, desde luego, no es resolver las desigualdades ni la pobreza a largo plazo.

Presidente de la Academia Mexicana de Educación.

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