/ lunes 16 de diciembre de 2019

Balance de un año de AMLO

El domingo primero de diciembre, se cumplió un año de que inició el sexenio del presidente López Obrador y lejos de los pretextos y las justificaciones, no hay discurso que pueda ocultar lo que es medible y lo que es evidente, y no existe un solo rubro en el que México haya mejorado durante este año.

Los ejemplos más claros y más dolorosos son los que tienen que ver con la seguridad. Desde el aumento en los homicidios, los secuestros y los feminicidios, y hasta el operativo fallido que terminó con la liberación de Ovidio Guzmán, la estrategia de pacificación, si es que la hay, simplemente no ha funcionado. Lejos estamos de las promesas de campaña y de los compromisos de resultados y mientras los esfuerzos de seguridad se enfocan en combatir la migración y a los evasores de impuestos, la violencia se desborda como nunca.

En materia económica tampoco se le han dado las cosas al gobierno del presidente López Obrador. El crecimiento económico que se prometió al 6% durante la campaña quedó en un pronóstico absurdo frente al 0% de crecimiento que entregan al terminar el primer año. Esto se suma a los más de 200,000 empleos que se han perdido, al presupuesto sin ejercer y a los errores evidentes y sumamente costosos como fueron la cancelación del aeropuerto de Texcoco y es la construcción de la refinería de Dos Bocas.

En materia de democracia también ha sido evidente el deterioro durante el año que termina. El caso de la elección ilegal de la titular de la Comisión Nacional de los Derechos es emblemático, pero no es el único. Se han debilitado a todos los órganos constitucionales autónomos y se desapareció al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. El Poder Judicial también ha sido debilitado y en la Cámara de Diputados Morena construyó una mayoría de forma ilegal, dándole la espalda a los electores y a la democracia.

En materia de educación, le entregaron a la verdadera mafia del poder el derecho de las niñas, niños y jóvenes de tener una educación de calidad. En materia de salud también hay errores históricos y cuando hay equivocaciones en proveer medicamentos o atención a los más vulnerables la consecuencia es la pérdida de vidas.

En realidad, no hay un solo aspecto que vaya medianamente bien. En materia internacional no hemos tenido presidente que nos represente y mientras aplauden a Nicolás Maduro y a Evo Morales, se va complicando la relación con Estados Unidos. El Plan Nacional de Desarrollo que presentaron y aprobaron los legisladores de Morena no pasaría un primer semestre de cualquier licenciatura y los caprichos y las ocurrencias se han vuelto una constante.

La “cuarta transtornación” no ha podido dar resultados y cada día más funcionarios renuncian y más mexicanos se dan cuenta de que las cosas no van por un buen camino. La narrativa que cada mañana refuerza el presidente López Obrador dividiendo a los mexicanos en los afines y los “rivales” también ha dañado profundamente la identidad y el sentido de pertenencia que tanto nos enorgullece. Quizás sea tiempo de reconocer que la cuarta transtornación no ha funcionado y de empezar a construir todos, sin distingo de clases o de afinidades, la quinta transformación.


@JCRomeroHicks

El domingo primero de diciembre, se cumplió un año de que inició el sexenio del presidente López Obrador y lejos de los pretextos y las justificaciones, no hay discurso que pueda ocultar lo que es medible y lo que es evidente, y no existe un solo rubro en el que México haya mejorado durante este año.

Los ejemplos más claros y más dolorosos son los que tienen que ver con la seguridad. Desde el aumento en los homicidios, los secuestros y los feminicidios, y hasta el operativo fallido que terminó con la liberación de Ovidio Guzmán, la estrategia de pacificación, si es que la hay, simplemente no ha funcionado. Lejos estamos de las promesas de campaña y de los compromisos de resultados y mientras los esfuerzos de seguridad se enfocan en combatir la migración y a los evasores de impuestos, la violencia se desborda como nunca.

En materia económica tampoco se le han dado las cosas al gobierno del presidente López Obrador. El crecimiento económico que se prometió al 6% durante la campaña quedó en un pronóstico absurdo frente al 0% de crecimiento que entregan al terminar el primer año. Esto se suma a los más de 200,000 empleos que se han perdido, al presupuesto sin ejercer y a los errores evidentes y sumamente costosos como fueron la cancelación del aeropuerto de Texcoco y es la construcción de la refinería de Dos Bocas.

En materia de democracia también ha sido evidente el deterioro durante el año que termina. El caso de la elección ilegal de la titular de la Comisión Nacional de los Derechos es emblemático, pero no es el único. Se han debilitado a todos los órganos constitucionales autónomos y se desapareció al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. El Poder Judicial también ha sido debilitado y en la Cámara de Diputados Morena construyó una mayoría de forma ilegal, dándole la espalda a los electores y a la democracia.

En materia de educación, le entregaron a la verdadera mafia del poder el derecho de las niñas, niños y jóvenes de tener una educación de calidad. En materia de salud también hay errores históricos y cuando hay equivocaciones en proveer medicamentos o atención a los más vulnerables la consecuencia es la pérdida de vidas.

En realidad, no hay un solo aspecto que vaya medianamente bien. En materia internacional no hemos tenido presidente que nos represente y mientras aplauden a Nicolás Maduro y a Evo Morales, se va complicando la relación con Estados Unidos. El Plan Nacional de Desarrollo que presentaron y aprobaron los legisladores de Morena no pasaría un primer semestre de cualquier licenciatura y los caprichos y las ocurrencias se han vuelto una constante.

La “cuarta transtornación” no ha podido dar resultados y cada día más funcionarios renuncian y más mexicanos se dan cuenta de que las cosas no van por un buen camino. La narrativa que cada mañana refuerza el presidente López Obrador dividiendo a los mexicanos en los afines y los “rivales” también ha dañado profundamente la identidad y el sentido de pertenencia que tanto nos enorgullece. Quizás sea tiempo de reconocer que la cuarta transtornación no ha funcionado y de empezar a construir todos, sin distingo de clases o de afinidades, la quinta transformación.


@JCRomeroHicks

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