/ domingo 6 de septiembre de 2020

Lo que no se ha dicho del 2021

Las elecciones que se celebren el año entrante marcarán un antes y un después en la historia contemporánea de México por muchas razones. Algunas políticas, otras económicas e históricas y algunas sociales, pero todas relevantes para esta joven nación.

¿Qué tendrán en común las elecciones celebradas el 3 de julio de 1932 con las que se celebrarán en México el 6 de junio de 2021?

Además de que ambas tendrán lugar en el peor escenario económico posible que México haya conocido, pues en 1932 el Producto Interno Bruto (PIB) se situó en -14% derivado de la recesión de 1929 y en 2021 se pronostica que estemos arrastrando una caída en el PIB de entre -10 y -15%, la reelección consecutiva de sus legisladores en funciones estará permitida y funcionando.

La de 1932 fue la última elección legislativa del siglo XX mexicano en que se permitió la reelección consecutiva de diputados y senadores, siendo el 29 de abril de 1933 cuando se reformó el artículo 59 constitucional para establecer esa prohibición, la cual sería eliminada 81 años después y puesta en marcha en 2021.

Será una prueba de hondo calado para el sistema político mexicano revivir esta figura política que muchos problemas ocasionó al país.

Y lo haremos con el pie izquierdo, pues las reglas para que los diputados federales en funciones busquen la reelección consecutiva deberán ser establecidas por el Instituto Nacional Electoral (INE), debido a que el Poder Legislativo Federal no logró hacerlo, cargándole la mano a la autoridad electoral que, de por sí, ya tiene una amplia lista de tareas por cumplir.

En la arena política el efecto AMLO de 2018 se debilita no solo al no encontrarse el nombre del tabasqueño en la boleta electoral, sino también porque su electorado ha disminuido y éste tendrá que optar por una sola opción: Morena, PT o PES, pues además de que este último no puede hacer alianzas electorales por tratarse de un partido “nuevo”, dadas las complicaciones que se enfrentaron en la repartición de plurinominales en San Lázaro es poco probable que el PT decida ir de nueva cuenta en alianza con Morena.

Las encuestas señalan que Morena ha bajado a 43% de intención del voto entre quienes ya definieron su preferencia, mientras que el PRI tiene 21% y el PAN 20% (Reforma, 01-09-2020). Ello significa que el decreciente 43% se lo dividirán tres partidos.

Además de las elecciones legislativas, 15 gubernaturas estarán en disputa, para las cuales dos secretarios de Estado podrían renunciar para contender por la gubernatura de San Luis Potosí y de Sonora. Se trata del titular de la SEP, Esteban Moctezuma Albarrán, y de la Secretaría de Seguridad, Alfonso Durazo Montaño, respectivamente.

2021 es un año de gran relevancia para México, pues estaremos alcanzando 200 años de independencia y soberanía, y qué mejor forma de hacerlo que con un proceso electoral marcado por la transparencia, legalidad, imparcialidad, objetividad, independencia y certeza.

Por ello, el sistema de partidos debe ser consolidado y en lugar de optar por “aportaciones” que son ilegales, el financiamiento público debe consolidarse como la mejor forma de rendición de cuentas y de fiscalización.

Las elecciones que se celebren el año entrante marcarán un antes y un después en la historia contemporánea de México por muchas razones. Algunas políticas, otras económicas e históricas y algunas sociales, pero todas relevantes para esta joven nación.

¿Qué tendrán en común las elecciones celebradas el 3 de julio de 1932 con las que se celebrarán en México el 6 de junio de 2021?

Además de que ambas tendrán lugar en el peor escenario económico posible que México haya conocido, pues en 1932 el Producto Interno Bruto (PIB) se situó en -14% derivado de la recesión de 1929 y en 2021 se pronostica que estemos arrastrando una caída en el PIB de entre -10 y -15%, la reelección consecutiva de sus legisladores en funciones estará permitida y funcionando.

La de 1932 fue la última elección legislativa del siglo XX mexicano en que se permitió la reelección consecutiva de diputados y senadores, siendo el 29 de abril de 1933 cuando se reformó el artículo 59 constitucional para establecer esa prohibición, la cual sería eliminada 81 años después y puesta en marcha en 2021.

Será una prueba de hondo calado para el sistema político mexicano revivir esta figura política que muchos problemas ocasionó al país.

Y lo haremos con el pie izquierdo, pues las reglas para que los diputados federales en funciones busquen la reelección consecutiva deberán ser establecidas por el Instituto Nacional Electoral (INE), debido a que el Poder Legislativo Federal no logró hacerlo, cargándole la mano a la autoridad electoral que, de por sí, ya tiene una amplia lista de tareas por cumplir.

En la arena política el efecto AMLO de 2018 se debilita no solo al no encontrarse el nombre del tabasqueño en la boleta electoral, sino también porque su electorado ha disminuido y éste tendrá que optar por una sola opción: Morena, PT o PES, pues además de que este último no puede hacer alianzas electorales por tratarse de un partido “nuevo”, dadas las complicaciones que se enfrentaron en la repartición de plurinominales en San Lázaro es poco probable que el PT decida ir de nueva cuenta en alianza con Morena.

Las encuestas señalan que Morena ha bajado a 43% de intención del voto entre quienes ya definieron su preferencia, mientras que el PRI tiene 21% y el PAN 20% (Reforma, 01-09-2020). Ello significa que el decreciente 43% se lo dividirán tres partidos.

Además de las elecciones legislativas, 15 gubernaturas estarán en disputa, para las cuales dos secretarios de Estado podrían renunciar para contender por la gubernatura de San Luis Potosí y de Sonora. Se trata del titular de la SEP, Esteban Moctezuma Albarrán, y de la Secretaría de Seguridad, Alfonso Durazo Montaño, respectivamente.

2021 es un año de gran relevancia para México, pues estaremos alcanzando 200 años de independencia y soberanía, y qué mejor forma de hacerlo que con un proceso electoral marcado por la transparencia, legalidad, imparcialidad, objetividad, independencia y certeza.

Por ello, el sistema de partidos debe ser consolidado y en lugar de optar por “aportaciones” que son ilegales, el financiamiento público debe consolidarse como la mejor forma de rendición de cuentas y de fiscalización.